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'Cena de amigos', amable comedia coral

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El hecho de que ‘Cena de amigos’ (‘Le code a changé’, 2009) haya sido número uno de la taquilla francesa, con cerca de 2 millones de espectadores y con una recaudación de más de 10 millones de euros, no ha impulsado a los distribuidores españoles a traer la película con menos de dos años de demora. Tampoco el renombre de su autora, Danièle Thompson, que obtuvo grandes éxitos como directora con ‘Jet Lag’, ‘Cena de Navidad’ y ‘Patio de butacas’ (’‘Fauteuils d’orchestre’, 2006) —candidata francesa a los Óscar—, y gran prestigio como guionista, con films entre los que se cuentan ‘La Reina Margot’ y ‘Los que me quieran cogerán el tren’, de Patrice Chéreau o ‘Cousin Cousine’, de Jean-Charles Tacchella, por la que estuvo nominada a los Óscar en la categoría de Mejor Guión Original en 1975.

Ni tan siquiera el reparto ha provocado la prisa. El actor que tanto se prodiga hoy en día, Dany Boon (‘Bienvenidos al Norte’, ‘Micmacs’ o ‘Mi mejor amigo’), está acompañado por Emmanuelle Seigner, Patrick Bruel, Pierre Arditi, Marina Hands, Marina Foïs, Patrick Chesnais y la ganadora de 2 Premios César Karin Viard (‘Delicatessen’, ‘París’), además de por la coreógrafa y bailarina granadina Blanca Li.

Con el título español —como «idiotas» esta vez no pegaba, se han quedado con «cena»—, no es necesario incluir sinopsis. Antes de llegar a esta consabida reunión vespertina, conoceremos a cada uno de los comensales en situaciones cotidianas e interactuando con sus parejas.

Este primer retrato de los personajes está muy bien dibujado, a lo que contribuyen con grandes trabajos unos actores que interiorizan a la perfección sus papeles y cuyas dotes interpretativas ya están más que probadas. Los conflictos que sufre cada uno de ellos o cada matrimonio están planteados con la sabiduría de una guionista ya bregada en estos terrenos. Por lo tanto, ‘Cena de amigos’ arranca con fuerza y atrapa desde el inicio. Cada uno a su modo, con formas de ser e intereses muy variados, todos los personajes nos atraen.

Cena de amigos

C… interruptus

Difícil es asegurarlo categóricamente, pero apostaría a que la película tendría mayor intensidad si la cena — a la que me refiero con la «c» del titular del apartado — no se fraccionase para dar saltos al futuro y luego se volviese a ella. En un instante en el que se ha logrado un interés bastante alto y en el que estamos completamente metidos en los sucesos de la cena, esta se interrumpe. A continuación, se introduce una escena de un año después. Pensaba que ya se había abandonado esa cena por completo y que a partir de entonces vería lo que sucedía después. Sin embargo, resulta que esa muestra del futuro era solo para dar un atisbo y el propósito era volver. A su vuelta, lo que ocurría en la cena, que en su momento me había despertado curiosidad, ahora había dejado de interesarme por causa de esa interrupción.

La directora quizá se temió que fuese aburrido mantenernos en la cena durante toda la película. Pero si los diálogos y la progresión de los sentimientos de los personajes han logrado cobrar fuerza, no tendría por qué haber problema en permanecer en esa situación durante todo el metraje. Este tipo de películas corales, en las que todos los personajes tienen más o menos el mismo protagonismo y donde importan más los conflictos individuales o cruzados que un desarrollo de la trama con grandes avances argumentales, es más lógico que se mantengan la unidad temporal y espacial.

Quizá no fue miedo, sino ganas por parte de Thompson de dar una alternativa a este tipo de films y es cierto que el juego estructural resulta novedoso, pero a costa de romper la narrativa. Y la narrativa, en mi opinión, siempre debería ser más importante que la innovación. Por otra parte, se podría decir que las historias lo pedían, es decir, que era necesario ver ese futuro para comprender la evolución. Pero no creo que fuese así, pues, con alguna ligera modificación, no habría resultado difícil resolverlo todo en esa noche.

Cena de amigos

En conclusión...

‘Cena de amigos’ es una de estas películas que no por sencillas resultan menores, que prefiere profundizar que expandir y que está basada en los personajes y en las consecuencias de reunirlos. Thompson efectúa una óptima caracterización de las personas que protagonizarán estos minutos y escribe buenos diálogos. Ambos aspectos componen el requisito imprescindible para que un film de estas características funcione. Aunque no sea brillante ni excepcional, supone una opción más que válida, especialmente para los amantes del cine francés y conocedores del reparto tan estelar que puebla sus imágenes.

Mi puntuación:

3

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