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Cómic en cine: 'Los Vengadores', de Joss Whedon
Críticas

Cómic en cine: 'Los Vengadores', de Joss Whedon

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Será, hasta que el jueves su segunda entrega tenga algo que decir al respecto, la madre de todas las películas de superhéroes. Un sueño hecho realidad para los miles de lectores a lo largo y ancho del globo que llevaban esperando este momento, no ya desde que se anunció por parte de Marvel el comienzo de su producción, sino desde muchísimo antes cuando, siendo niños, habíamos descubierto al grupo de superhéroes y deseado con fuerza poder verlos algún día repartiendo estopa en la gran pantalla.

Con sus muchos récords de taquilla —de nuevo, hasta el jueves que viene, sigue cómodamente situada como la tercera película más taquillera de la historia sin tener en cuenta la inflación con su billón y medio de dólares de recaudación—, Joss Whedon vino a colmar y a superar con creces las expectactivas puestas en 'Los Vengadores' ('The Avengers', 2012), una cinta que tiene (casi) de todo para todos los gustos y que, personalmente, es de esas películas que fue terminar verla y querer quedarme en el cine para poder disfrutar otra vez.

Un sentimiento éste último que, salvando las muchas distancias que podríamos apuntar en el terreno puramente técnico, acerca a la cinta a los postulados del tipo de cine sobre el que quizás más he hablado en éste blog desde que comencé a trabajar en él. Me refiero, cómo no, a lo que podría considerarse el paradigma de los años ochenta, esto es, un cine que sabía como combinar acción, drama. aventuras, fantasía y humor —sin que éste último resultara estúpido o abusara de chistes soezes— en un envoltorio que aludiendo a un extenso rango de edades ya era atemporal en el momento de su estreno.

'Los Vengadores', el cómic

Vengadores Comic 1

Si bien puede afirmarse que lo habían hecho en varias ocasiones hasta entonces, no puede decirse aquí que Stan Lee y Jack Kirby reinventaran la rueda cuando en septiembre de 1963 pusieron en la calle el primer número de 'Los Vengadores'. De hecho, si desde que tomaran las riendas del Universo Marvel con 'Los cuatro fantásticos', el tándem había demostrado anticiparse en originalidad a lo que la Distinguida Competencia tenía en cartera; en la creación del grupo de superhéroes vengador mucho tuvo que ver cierta asociación de tipos con mallas de DC.

No en vano, 'La liga de la justicia' —aparecida en ese mítico número 28 de 'Brave and the Bold' en febrero de 1960— había comenzado a sentar las bases de lo que entonces era atípico y hoy es exagerada norma, el cómic en el que conocidos superhéroes de una editorial unen sus fuerzas para luchar contra amenazas a las que ellos por sí sólos, en sus cabeceras individuales, no serían capaces de hacer frente.

Y esa amenaza era, en el primer número de 'Los Vengadores' un Hulk que, engañado por Loki, terminaba provocando que Thor luchara codo con codo con Iron Man, la Avispa y el Hombre Hormiga para combatir, primero contra él mismo y, una vez descubierta la triquiñuela, hacer lo propio con el dios de la mentira. Y si fundamental es éste número para entender muchas de las idiosincrasias que marcarían a la colección en años venideros, aún más lo fue aquello que tuvo lugar en el número cuatro.

Vengadores Comic 2

Tras haber cambiado de formación nada más pasar al segundo ejemplar de la cabecera, Lee y Kirby comenzarían a poner en marcha una cadena de acontecimientos que llevaría en el citado número 4 a la puesta en escena de uno de los hechos de mayor trascendencia ya en la Edad de Plata de los cómics ya en la historia del noveno arte en general. Me refiero, cómo no, al renacimiento del Capitán América, el héroe que había luchado contra los nazis y había apalizado al propio Hitler y que, en la reescritura de su vida realizada por Lee, llevaba desaparecido desde finales de la Segunda Guerra Mundial.

Sentadas las bases de por dónde iría discurriendo la colección, 'Los Vengadores' fue transitando a través de los lustros siempre en la parte alta de la tabla de ventas de La Casa de las Ideas, un hecho que hicieron posible talentos tan legendarios como los de Roy Thomas, Steve Englehart, Jim Shooter o Roger Stern a los guiones y John Buscema, George Pérez, John Byrne o Neal Adams a los lápices y sagas tan míticas en la historia del Universo Marvel como la Guerra Kree-Skrull, la Korvac o aquellos Actos de venganza con los que arrancó la década de los noventa.

Unos años estos que, convulsos para la editorial por la fuga de talentos que dio lugar al nacimiento de Image, se tradujo, primero, en un notable descenso en la calidad de las aventuras del grupo para, después, ver cómo éste terminaba en muy equivocadas manos en ese horrendo experimento de ventas que fue el 'Heroes Reborn' apadrinado por Jim Lee y Rob Liefeld y que nos regaló imágenes imborrables como el Capitán América con tetas.

Vengadores Comic 3

Toda esa irregularidad que hizo presa de la serie quedaría afortunadamente muy atrás gracias, en primer lugar, a la providencial intercesión de Kurt Busiek y George Pérez, que toman las riendas de la colección en 1998, y consiguen devolver a la misma gran parte del lustre épico que había atesorado antaño. En segundo, y aún con mayor importancia, será lo que Brian Michael Bendis ponga en jaque con 'Vengadores Desunidos', hito editorial de mediados de la pasada década y, sin duda, uno de los momentos de mayor relevancia que ha vivido la agrupación.

Desde entonces, y siempre sujeto a la política Marvel de poner en pie un mega-evento anual que implique a cuantas más colecciones mejor, Los Vengadores han estado de una manera u otra en el epicentro de todo lo que ha ido transpirando en la historia del universo de La Casa de las Ideas, llámese ésto 'Civil War', 'Invasión Secreta', 'Asedio', 'Miedo encarnado', 'Vengadores vs. X-Men', 'Infinito', 'Pecado Original' o esas nuevas 'Secret Wars' que comenzaran el próximo mes y que, según parece, podrían servir de reinicio a cincuenta años de continuidad marvelita.

'Los Vengadores' es...espectáculo con mayúsculas

Vengadores 1
Remite a la primera encarnación de Los Vengadores, a Los Ultimates...a todo lo que tiene relación con los personajes. No tiene sentido, es ridículo. Hay un dios del trueno, un iracundo monstruo verde, un Capitán América de los años 40 y un Tony Stark que definitivamente no se lleva bien con nadie. En última instancia estos personajes no tienen nada que ver el uno con el otro y toda la cinta gira en torno a encontrarse a uno mismo en una comunidad y terminar siendo consciente que no sólo es que sí tuvieran que terminar juntos sino que se necesitan mutuamente, y mucho. Obviamente esto se expresa en la película a través de puñetazos, pero será el corazón de la acción.

No hay —o si la hay servidor no la ha encontrado— mejor explicación del gran circo de tres pistas que es 'Los Vengadores' que la que dimana de la anterior cita de Joss Whedon: en sus palabras queda reflejado tanto lo que anida en el corazón de la cinta como aquello que termina caracterizándola en un análisis superficial, dando perfecta cuenta el director de la doble cualidad del filme como espéctaculo multimillonario e íntimo acercamiento ¿definitivo? a unos personajes sobre los que mucho se dice aquí que no se había dicho antes.

Eso que se ve en sus dos horas y cuarto de metraje sin necesidad de rascar, queda caracterizado por el excelso hacer de Whedon en una dirección que continua demostrando la validez del cineasta a la hora de controlar como pocos el sentido de la épica y el espectáculo. Ambos factores, que ya habían sido puestos en valor de formas soberbias por el director en su 'Serenity' (id, 2005), encuentran aquí la refutación inequívoca de estar ante alguien que entiende, y de qué manera, como manejar a placer la intensidad de aquello que se muestra en pantalla.

Vengadores 2

Ejemplos de ello hay a manos llenas a lo largo de un metraje que alterna con precisión todo lo que va construyendo el telón de fondo sobre el que se mueven los seis héroes protagonistas con lo que atañe de forma exclusiva a la acción pura y dura. Y si lo primero entroncaría en eso que anida en el centro del filme, es lo segundo lo que deja, entre otros, las dos secuencias más extensas de la cinta: el asalto al Helicarrier y, por supuesto, la gargantuesca batalla en Nueva York.

Modélicas hasta decir basta, es en como ambas se construyen donde cabe observarse la maestría de Whedon. Y si aquí cabría desgranar hasta la última acotación lo que las dos trasladan al respetable, creo que es la encarnizada lucha en las calles de la Gran Manzana la que mejor manifiesta lo asombroso en lo que el director consigue: y de ella me quedo, de lejos, con el tramo que discurre desde el momento en el que el Capi da órdenes a cada miembro de lo que tienen que hacer —con ese "Hulk, aplasta"— hasta el falso plano secuencia que sigue uno por uno a los seis Vengadores.

Todo en esos prodigiosos minutos está a un nivel que, por sí sólo, le da sopa con hondas a lo que habíamos visto hasta entonces en una película de superhéroes: el sentido del humor, lo glorioso de la música de Silvestri —que aquí, en estos minutos, supera con creces lo irregular del conjunto de la partitura— y el no parar mientras se sigue a uno u otro personaje compone una de esas escenas que se quedan grabadas en la retina y que permanecerán intactas en la memoria cinematográfica —personal, claro está...y compartida, lo sé— por siempre jamás.

'Los Vengadores' es...(casi) el mejor cómic en fotogramas

Vengadores 3

Pero, como apuntaba antes, hay más en 'Los Vengadores' que el espectáculo por el espectáculo. Y aunque lo fácil por parte de Whedon y Zak Penn hubiera sido acomodarse en el hecho de que todos sus personajes —vale, todos menos Ojo de Halcón— habían contado con suficientes apariciones previas como para quedar plenamente definidos, la voluntad de ambos guionistas es, en mayor o menor medida según a quien toque, abundar con detalles y pequeños guiños en los diálogos en desplegar aún más la personalidad de los protagonistas.

Y en ninguno de ellos es tan visible esta voluntad como en lo que atañe a Hulk. Tras las dos intentonas de la Universal de que una cinta del personaje llegara a romper taquillas —a estas alturas todavía no se sabe qué futuro le aguarda al coloso esmeralda de cara a una nueva incursión en solitario— los dos guionistas aprovechan la oportunidad para sembrar ciertas semillas que apartan al Banner interpretado de forma espléndida por Mark Ruffalo de lo que habíamos visto antes.

El científico que aquí vemos resulta, al menos a ojos de este redactor, mucho más creíble que el encarnado por Eric Bana o Edward Norton, ya sea por la convincente fragilidad que le aporta el trabajo de Ruffalo ya porque, de cara a lo que sólo corresponde a su alter ego, encontramos aquí la que junto a "Dioses a mí" es la mejor línea de diálogo de la cinta: "Ese es mi secreto. Siempre estoy furioso"...y la platea de pleno se viene abajo en aplausos...no cabe más genialidad en menos palabras.

Vengadores 4

Manteniendo con respecto a los demás personajes el mismo nivel —quizás, y sólo quizás, el que peor sale parado es Ojo de Halcón— creo que pocas razones más habría que aducir para justificar el titular que encabeza esta sección. Un titular sobre el que lo único que hay que aclarar es ese adverbio de cantidad encorsetado entre paréntesis que parece querer llamar la atención sobre la gloria no conseguida de tan espectacular producción cinematográfica. Nada más lejos de la realidad.

No soy, y creo que mis artículos hablan por sí sólos, un cinéfilo de absolutos. Y como no lo soy, siempre intento expresar mis opiniones dejando suficiente espacio para las escalas de grises. Unas escalas que a la hora de medir el cine de este particular "género" no podrían dejar de considerar en lo más alto de la tabla a títulos como 'Superman' ('Superman. The movie', Richard Donner, 1978), 'Oldboy' ('Oldeuboi', Park Chan-Wook, 2003), 'Camino a la perdición'('Road to Perdition', Sam Mendes, 2002), 'El caballero oscuro' ('The Dark Knight', Christopher Nolan, 2009) o, como veremos dentro de tres días, la segunda entrega de las aventuras del Capitán América.

Con poca o nula distancia entre unos y otros, lo que cabría determinar aquí es si ya sería menester empezar a considerar tres criterios separados a la hora de calificar a una producción de cómics para así poder meter a lo del Universo Marvel en un cajón, a lo del de DC en otro y al resto en un tercero. De hacer tal cosa, podríamos acotar aún mejor el que, junto a 'Capitán América: Soldado de invierno' ('Captain America: Winter Soldier', Joe y Anthony Russo, 2014) y esa película de trece horas que ha sido el Daredevil de Netflix, 'Los Vengadores' es, hasta el momento, lo mejor que ha parido Marvel. Que eso cambie a partir del próximo jueves es algo que, como fan y "friki", estoy deseando...

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