'El cover': Secun de la Rosa sorprende con una comedia agridulce, uno los debuts más originales y completos del cine español en los últimos años
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'El cover': Secun de la Rosa sorprende con una comedia agridulce, uno los debuts más originales y completos del cine español en los últimos años

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Cualquiera que haya seguido de cerca las inquietudes del actor, y ahora guionista y realizador, Secun de la Rosa, popular sobre todo por su papel en la serie 'Aída', sospecharía que sólo era cuestión de tiempo para que diera el salto a la dirección de cine. Lo que no podíamos imaginar es que el resultado fuera una obra tan cercana y a la vez tan compleja como 'El cover', donde las costuras habituales de todo exordio se distinguen, pero no molestan.

Un rayo de luz en el circo de los losers

Su película triunfa en la descripción de un mundo karaoke allá donde los Javis, en su irregular adaptación de su magnífico musical 'La llamada', no llegaban a acertar de lleno: mientras que Ambrossi y Calvo perseguían, allí y en sus superiores trabajos para televisión o plataformas, una verdad dentro de la maraña de imposturas propias de su época, De la Rosa ha preferido abordar frontalmente lo tragicómico de esas poses como máscaras de los miedos de una generación perdida pero al mismo tiempo sufriente y viva.

Esto es, profundizar en lo genuino que palpita bajo todo disfraz. La película nos habla, pues, de cosas no tan lejanas a las de 'Midnight in Paris' (Woody Allen, 2011) o 'Copia certificada' (Abbas Kiarostami, 2010), aunque su vocación sea tan popular como la de una verbena o una zarzuela.

El Benidorm de 'El Cover' tiene y no tiene que ver con el París de los años veinte, el Madrid de la Movida o el Hollywood sexual y maldito de las gasolineras de Scotty Bowers. De la Rosa nos lo pinta como el único lugar donde el fracaso se acepta, tal vez como antídoto de una cultura del éxito que satura y corrompe.

Su universo de covers, farsantes y autoconscientes perdedores se hace de inmediato con la complicidad del público en unos tiempos en el que la crisis económica se solapa con la emocional y sentimental. Y ahí, entre sótanos, playas y polvorientas bambalinas, surge una amalgama de géneros, personajes y perspectivas.

Un revoltijo de ideas y sensaciones girando algo caóticamente sobre el centro de una película que busca, ante todo, ser honesta consigo misma y con un público al que trata de tú a tú. Estamos ante un falso musical sobre falsos héroes donde los sentimientos, a flor de piel, manchan, hieren y permanecen.

En ocasiones, parece decirnos el director y guionista, los imitadores de las grandes estrellas, muchas veces gigantescos productos de marketing, son más genuinos y tienen más corazón que sus intocables referentes. Aplíquese esto a la vida, y a esa interminable pose llamada adolescencia.

'El cover', una "feel good movie" con regusto a desencanto

Vale la pena resaltar los secundarios de lujo que bordan Carmen Machi, Susi Sánchez y Juan Diego, tan breves como rotundos, en un reparto que se vuelca en la juventud. Alex Monner y Marina Salas brillan, se hacen con sus personajes y con la película, pero no demuestran nada nuevo de lo que el seguidor de sus trabajos, en cine y televisión, no estuviera al tanto. Es decir, tratarlos de descubrimientos a estas alturas sería hacerlos de menos, lo que no quiere decir que en la película no rebosen frescura y encanto.

El Cover

También gusta, y mucho, Carolina Yuste en su papel de Amy Winehouse de feria de pueblo, que posee uno de los momentos más emocionantes de la peripecia; a ella la veremos pronto, más y mejor, en 'Chavalas' y 'Sevillanas de Brooklyn'.

Finalmente se agradece haber contado con la pizpireta María Hervás, en otra exhibición de su poderío artístico y músculo cómico, y haber rescatado a la estupenda Celia de Molina de 'Cómo sobrevivir a una despedida' en una breve aparición, una pena, que se queda en anécdota.

Uno sale de ver 'El cover' feliz, satisfecho, colmado y agradecido, pero, además, con un áspero regusto a desencanto. No es raro en una película que concilia la energía de una beach movie de Frankie Avalon y Anette Funicello con el dolor empático de Truffaut o de uno de esos veraniegos polos de limón de Boaz Davidson y Eli Tavor.

La ópera prima de Secun de la Rosa, más allá de ser un título más que recomendable dentro la oferta veraniega, constituye uno de los debuts más originales, libres y completos de nuestro cine en los últimos años. Actualmente está disponible en Amazon Prime Video.

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