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'Crepúsculo', romance con autocontrol

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En el lado más alejado del chupasangres clásico con capa, colmillos, ristras de ajos y tinieblas, tenemos a los vampiros de ‘Crepúsculo’, todos miembros de una familia civilizada, integrada en la sociedad y con el logro de haber alcanzado el autocontrol. En realidad esta revisión de la figura clásica, es una puesta al día heterodoxa del género pero adaptado a los nuevos tiempos del público adolescente, que aprovecha la relevancia adquirida por su base literaria.

En ‘Crepúsculo’ tenemos la suma de ingredientes apropiados para poner de moda, nuevamente, a los vampiros, gracias a la exitosa saga firmada por Stephenie Meyers, de la que ahora se adapta su primera entrega. Una historia de amor entre teenegers y colegiales, con la salvedad de incluir a dos dispares ejemplares de enamorados. Una, la joven humana que huye de los tópicos de su edad y otro, un atractivo vampiro, domesticado e integrado en el instituto donde ambos estudian, se encuentran y nace el amor.

La dirección a cargo de Catherine Hardwicke marca el inicio de una prolífica saga, en la que estos jóvenes castos dan rienda suelta a un amor, supuestamente imposible. La historia está bien narrada y plantea este romance de manera convincente, a pesar de que adopta el cliché del romance tipo Romeo y Julieta. Un amor que mueve a sus protagonistas que se han de sobreponer a sus circunstancias y por el que luchan con todas sus fuerzas.

A pesar de que la realizadora (buena conocedora del mundo juvenil, que dirigiera la notable ‘Thirteen’) toma prestados los moldes estereotipados para sus pesonajes, es meritorio como sabe sacar partido visual de ellos (no en vano posee una dilatada experiencia como diseñadora de producción). La palidez extrema del joven Edward Cullen (Robert Pattinson) y el halo desvaído de Bella Swan (Kristen Stewart) resultan efectivos, dentro del romanticismo grisáceo del escenario donde se ambienta la historia.

Como digo, está narrada con cierta solidez y sin dejarse ablandar en exceso por la ñoñería del romance planteado, lo cual es una gran virtud. Que sin embargo, no logra mantener en todo el metraje y tropieza en escenas sonrojantes y extremadamente cursis, que devalúan la correcta factura del conjunto (absolutamente pésimas son la escena del partido de béisbol en plan familiar que sirve para la entrada en juego de nuevos personajes o el vuelo romántico de la pareja por las montañas).

La historia de amor como eje central funciona, a pesar del desmesurado autocontrol de ambos amantes, algo sorprendente, pero coherente con lo narrado. Lo que resta momentos de álgida pasión y pura transgresión que hubiesen otorgado mayor interés. Pero no se le puede negar que la química entre la pareja existe.

Si restamos la insulsa participación del elenco de secundarios, los protagonistas logran brillar a gran nivel en determinados momentos. Buen acierto de casting y aceptables interpretaciones de Kristen Stewart y Robert Pattinson, que les servirá a ambos para catapultarse a la popularidad, debido al fenómeno de masas en el que se ha convertido el filme (y que amenaza con superar al literario). Para bien o para mal, queda evidente que ‘Crepúsculo’ es tan sólo el comienzo de una saga, donde tendremos más capítulos de romance autocontrolado, aderazado de una banda sonora exitosa.

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