Lo reconozco: soy bastante defensor de esta etapa de Star Trek a los mandos de Alex Kurtzman. El guionista ha logrado darle nueva vida televisiva a la franquicia como no se veía desde los años 90. Es por esto por lo que, a pesar de que últimamente creo que van algo cuesta abajo, tenía ganas de ver 'Academia de la Flota Estelar' (Starfleet Academy), la nueva serie que acaba de estrenar SkyShowtime. He acabado decepcionado.
Tampoco es una decepción muy grande, ya que el año pasado ya atisbé un bajón en una serie con corte tan trekkie clásico como 'Strange New Worlds', cuya temporada 3 fue sin duda la peor. Después de verla, confié en que fuese un mero espejismo y que esta nueva serie me quitase el sabor agridulce que me dejaron las últimas aventuras de Pike y compañía. No ha sido así.
Ambientada en el siglo 32, tras los eventos relatados en 'Star Trek: Discovery' (The Burn), 'Star Trek: Academia de la Flota Estelar' nos lleva a la primera promoción de alumnos de dicha institución en este resurgir de la Federación de Planetas. En el centro nos encontramos con Caleb (Sandro Rosta), un joven delincuente liberado por la directora de la Academia, Nahla Ake (Holly Hunter), que acepta a regañadientes su nueva vida académica.
Una mezcla a priori interesante
Creada por Gaia Violo y con Alex Kurtzman y Noga Landau de coshowrunners, la serie tiene una labor bastante difícil de equilibrar por un lado el viaje espacial, la exploración y demás señas de identidad de Star Trek con algo más destinado al público joven adulto. Una mezcla que en realidad no debería ser difícil (cuantísimos episodios hay con jóvenes cadetes en las series clásicas) pero con la que aquí, en mi opinión, han tropezado.
El resultado es algo que, a falta de una palabra mejor, resulta mucho más aburrido de lo que uno espera. Los elementos están ahí, pero la escritura falla y no logra solidificar el concepto, arrastrando así a una serie qué, al menos en sus primeros compases, no sabe qué contar ni cómo.
Esto pasa factura con una duración excesiva de cada episodio con las historias diseñadas apenas pudiendo llenarlo. No sé en qué momento decidieron que debía ser "obligatorio" que los episodios durasen, como poco, una hora pero, desde luego, al equipo de guionistas capitaneado por Gaia Violo y compañía les cuesta bastante el mantenerse a flote.
Episodios tan tranquilos como el segundo (en el que se negocia la reincorporación de los Betazoides a la Federación) les pasa bastante factura en un momento en el que se nota bastante que la serie, al igual que el insufrible protagonista, no se encuentra cómoda y no sabe qué rumbo tomar. Ese qué ser exactamente que se traduce en que no abraza ni el espíritu propio de una serie juvenil ni tampoco le funciona mucho lo trekkie.
Sí, tenemos tópicos de ficciones de universitarios —los que quieren ser los número 1 en todo, los que pasan un poco, la que le cuesta hacer amigos, esas miraditas de enamoramientos, los profesores peculiares que incluyen rostros conocidos de otras series, etc.— pero el grueso de personajes no terminan de ser meros accesorios para contar historias no demasiado interesantes.
Es verdad que la serie va explorando cada personaje y se nota que muchos de los protagonistas, sobre todo los "adultos" (desde Holly Hunter a Robert Picardo e incluso el villano Paul Giamatti) han venido a jugar y me encanta verles en acción. Pero hay, por lo general, una falta de carisma importante, una carencia de magnetismo inquietante que hace que no termine de conectar.
En definitiva, creo que hay muchas decisiones equivocadas en 'Star Trek: Academia de la Flota Escolar' y la gran mayoría viene de un tratamiento que se queda a medio camino de todo, un tono errático y personajes, sobre todo los estudiantes, con los que no saben qué hacer. Una pena, porque lo que podría haber sido perfectamente una entretenida serie juvenil de ciencia ficción no logra justificar su existencia.
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