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'El cuento de la criada': la temporada 3 juega con las expectativas sin salir de su zona de confort
Críticas

'El cuento de la criada': la temporada 3 juega con las expectativas sin salir de su zona de confort

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Nota de Espinof

Aunque a mí por lo general me gustó bastante la segunda temporada de 'El cuento de la criada' ('The Handmaid's Tale'), hay que reconocer que jugó bastante con nuestras expectivas. Sobre todo con esa última escena en la que June (Elisabeth Moss) toma una decisión frustrante, por mucho sentido que tenga en realidad.

La temporada 3, que llega a HBO España el próximo jueves 6 de junio, comienza justo donde lo dejó la segunda: con la protagonista corriendo por las calles después de haberle dado a su bebé Nicole a Emily (Alexis Bledel). Mientras June acaba (dando un rodeo, eso sí), de nuevo, en casa del Comandante (Joseph Fiennes) y Serena Yvonne Strahovsky aguardando lo que le espera tras esta transgresión.

En muchos sentidos, la tercera temporada de 'El cuento de la criada' comienza igual que la segunda. Tras todo lo construido en los episodios anteriores nos encontramos de nuevo en un punto de inicio de partida no demasiado distinto al de la anterior temporada. Tanto que llega a ser previsible.

Eso sí, hay ciertas diferencias que tienen pinta de ser vitales para los nuevos episodios, como que June pasa al servicio del comandante Joseph (Bradley Whitford), quien ayudase a montar el plan de escape de Emily. En este sentido tendrá algo más de libertad de movimiento para relacionarse con la llamada resistencia.

Esto hace que la tercera temporada de 'El cuento de la criada' tenga un aire algo más político y reivindicativo. Ya no hay tiempo para extraños rituales de apareamiento y de emparejamiento, la violencia sexual ha sido rebajada... aunque los críticos norteamericanos (que han podido ver más de la mitad de la temporada) avisan que no nos libraremos de momentos de crueldad (y chunguismo) al estilo de Gilead.

Jugando con las expectativas, otra vez

La pena es que, con este inicio de temporada uno tiene la sensación de que con la prometida revolución va a pasar como con el dichoso invierno de 'Juego de Tronos'. Están jugando tanto con él que el espectador empieza a estar cansado del fuego lento y de no ir al grano. De hecho, recordemos que la segunda temporada fue un "parecía que sí" en este sentido.

Porque, si bien es verdad que el libro de Margaret Atwood nunca fue sobre una revolución sino que hablaba de los pequeños cambios y actitudes que llevan a esta distopía, la serie escrita por Bruce Miller siempre ha jugado con esto. Y, de hecho, el marketing de la misma no escatima en frases potentes, fuego y destrucción del simbolismo de Gilead.

Pero, la verdad sea dicha, esto no impide que nos sigamos encontrando con una serie contundente, fascinante y escalofriante. El primer episodio tiene momentos en los que se te congela el alma (el paso de frontera de Alexis) y otros de una fuerza apabullante (con Serena Joy deshaciéndose de un "altar" gileadiano).

En términos de calidad, 'El cuento de la criada' sigue siendo espléndida: el reparto está fantástico, tienen un gran guion. Sin embargo uno nota cierto miedo a evolucionar. Un miedo a salir de la zona de confort, a meterse por terrenos no explorados antes y a dejar respirar y crecer la serie.

Esta impresión de que pasan muchas cosas pero la historia no termina de avanzar en la dirección prometida es lo que realmente me preocupa. Que veamos esta tercera temporada y nos quedemos con las mismas sensaciones de hace un año... y de dos. Sensaciones buenas, eso sí, pero repetidas.

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