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'Deadwood: La película' ofrece un nostálgico y agridulce final para el western de HBO, una de las mejores series de la historia
Críticas

'Deadwood: La película' ofrece un nostálgico y agridulce final para el western de HBO, una de las mejores series de la historia

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En el año 2005, HBO estaba produciendo, entre otras series, 'Carnivale', 'Roma' y 'Deadwood', todas ellas de indudable calidad pero con unos costes elevadísimos y unos bajos índices de audiencia. Ello provocó que las tres terminaran de una forma un tanto abrupta, es decir, inconclusa para el disgusto de sus fans.

Balas y barro, pero menos

Catorce años más tarde, HBO ha querido dar un final a 'Deadwood' que satisfaga a los seguidores, que en su momento vieron como sus personajes favoritos quedaban en un limbo. Y diez años más tarde se sitúa el argumento de la película, con protagonistas más envejecidos, con alguna que otra cirugía estética de por medio. Y un Deadwood más rejuvenecido.

Porque es una ciudad que no ha perdido el tren de la modernidad, materializada en un teléfono recibido con cierto recelo y no pocas burlas por parte de los habitantes del pueblo. Quizás este mejorado Deadwood es una de los problemas de la película... 'Deadwood' era una serie cruda, áspera, bronca y sobre todo sucia, muy sucia.

Sucia por su constante barro en las calles, sus prostíbulos, sus habitantes, sus retorcidos personajes con intenciones abyectas, su vocabulario, sus giros de guion con interminables diálogos y sobre todo por Al Swearengen uno de los personajes más oscuros y odiados pero a la vez más carismáticos de la historia de la televisión interpretado por un excelente Ian McShane.

A la película se le ha pasado un paño para quitarle la suciedad y se le ha dado cierto brillo quedando unos personajes más nítidos (buenos y malos, no hay grises), un Deadwood con menos barro y sobre todo un Al Swearengen que no es la sombra de lo que era, prácticamente está redimiéndose. Perder a un personaje tan icónico como antihéroe hace que la película pierda en gran parte la fuerza que tenía la serie.

Sí, es cierto, Al sigue vigilando como un demiurgo todo lo que ocurre en Deadwood desde su famoso balcón de The Gem, pero ya no interviene en los acontecimientos ni los retuerce a su antojo y conveniencia, simplemente observa. Ante la falta de un Al Swearengen en plenas facultades, el guionista David Milch recurre a George Hearst (Gerald McRaney) viejo conocido en Deadwood quien vuelve a la ciudad pero ahora como senador representando a una clase política deplorable, cuya única pretensión es su propio beneficio.

Todo ello, dará lugar a una trama un tanto nostálgica en la que no faltarán los asesinatos, venganzas, viejos amores, ajustes de cuentas... y por supuesto un magnífico tiroteo en las famosas calles embarradas de Deadwood. Con ello, el guion da cabida a todos los personajes más conocidos de la serie: Seth Bullock (Timothy Olyphant), Sol Star (John Hawkes), Doc (Brad Dourif), Trixie (Paula Malcomson), Calamity Jane (Robin Weigert)... Sin embargo, condensar toda la "esencia" de Deadwood en menos de dos horas es harto complicado.

Sobre todo teniendo en cuenta que la primera media hora de la película se dedica a presentar a unos personajes que ya conocíamos, y solo a partir de ese momento es cuando se empieza a poner interesante. A ello debemos añadir unos insistentes flashbacks; ya sabemos que han pasado catorce años y la memoria flaquea pero, sinceramente, rompen el ritmo, en especial teniendo en cuenta que es un recurso cinematográfico que nunca había sido utilizado en la serie. Queda un tanto forzado.

Deadwood: La Película

La película está dirigida por Daniel Minahan, un habitual en las series de televisión, y se nota, porque a pesar de ser una película el visionado nos deja un regusto de telefilme. 'Deadwood: La película' se luce en los planos interiores y las tomas nocturnas pero en los planos generales, los del comienzo de la película, se notan y mucho las costuras; es decir, los efectos visuales. El resto de los aspectos técnicos están al nivel de lo que fue la serie, que no es poco (fue cancelada, en parte, por su excesivo coste).

'Deadwood: La película', un reencuentro lleno de nostalgia dirigido a los fans

Para todos los que no han visto la serie, no es recomendable ver 'Deadwood: La película' ya que, pese a ser una secuela, podrán seguir la trama principal a duras penas, aunque no van a poder apreciar el universo Deadwood en todo su esplendor. Ni comprobar la evolución de los personajes y los constantes guiños de guion al pasado.

'Deadwood: La película' tiene aspectos muy positivos, es grato encontrarse con los viejos personajes, volver al The Gem, pisar el barro de sus calles... pero no es el gran cierre que todos esperábamos. Quizás el listón estaba muy alto. Demasiado y era difícil alcanzarlo. Pese a todo, al menos a los fieles seguidores de Deadwood se nos ha dado un final, que todos pedíamos a una serie que hizo época en la historia de la televisión.

Por último, solo añadir que el film de 'Deadwood' no hace sino sumarse a la moda de realizar películas de series de éxito, tal como 'Downton Abbey' o 'El Camino', derivada de 'Breaking Bad'... ello nos lleva a plantearnos sobre la necesidad de dar una continuación "artificial" a series que, como esta última, finalizaron con un espléndido cierre, o simplemente son vehículos de hacer dinero para las productoras. Como siempre, la última palabra la tiene el espectador.

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