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'Dreamgirls', entre la genialidad y la mediocridad

'Dreamgirls', entre la genialidad y la mediocridad
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'Dreamgirls' fue la triunfadora en la última edición de los Globos de Oro, y dentro de unas horas sabremos si está entre las cinco nominadas a los Oscars de este año. Yo apuesto a que sí. De lo que no hay duda, además, es de que de unos años para acá se está intentando revitalizar el musical, aunque sólo tres títulos han obtenido el éxito deseado: la maja 'Moulin Rouge', donde Ewan McGregor demostraba ser tan buen cantante como actor; la obra maestra 'Chicago', donde Richard Gere demostraba que podía actuar; y este 'Dreamgirls' que ha llevado a cabo el guionista de la anterior, aunque esta vez también se ha reservado la silla de director. Recordemos que Condon ya tiene un Oscar como guionista por esa pequeña delicia titulada 'Dioses y Monstruos', aunque también conviene recordar que Condon dirigió el engendro aquel llamado 'Candyman 2', film que es conveniente olvidar.

El film narra el ascenso de un grupo de cantantes llamadas 'Las Dreamettes' durante la década de los 60 y 70. Apadrinadas por un ambicioso agente, primero serán las coristas de un importante cantante de soul, para más tarde ser un grupo hecho y derecho, conocido con el nombre de 'The Dreams', que cosecharán innumerables éxitos, pero como todo en este mundo, no será sin pagar un alto precio por ello.

La palabra que se le puede aplicar a 'Dreamgirls' es desconcierto,y con esto nos estoy diciendo que sea una película mala, pero desde luego tampoco es buena, aunque sí le falta poco para ello. Qué lío. Bill Condon acierta de lleno en la dirección, ágil y con una endiablada seguridad de lo que está haciendo, dotando de un ritmo más que preciso a toda la película, lo cual la hace muy llevadera a lo largo de sus más de dos horas de duración. Los números musicales son absolutamente prodigiosos, llenos de espectacularidad y en el que todos los actores y actrices de su reparto demuestran tener excelentes voces para cantar. Y a pesar de que hay infinidad de números musicales, ninguno de ello sobra, aún durando bastante alguno en concreto. A lo que hay que sumar que es un musical en toda regla, en el sentido de que no sólo hay números musicales, si no que los personajes se paran a decir las cosas cantando, como debe ser en todo buen musical. Uy, que he dicho que la película no es buena. Y repito, no lo es.

Los actores están casi todos en estado de gracia, sobre todo Jennifer Hudson, la auténtica revelación del film, una actriz que dará mucho que hablar, y que no me extrañaría nada que se alzara con una estatuilla en los próximos Oscars, desde luego lo merece sobradamente. La tía, además de cantar de miedo, interpreta muy convincentemente, y es la mejor de todo el grupo (me refiero al musical), muy por encima de la Beyoncé de las narices, que sinceramente no da la talla como actriz. Su personaje es el más facilón y el que peor tratado está, para que no se complique demasiado la vida, y no nos la complique a los espectadores.

Respecto al plantén de actores, decir que Eddie Murphy está simplemente fantástico, y que desde luego estamos ante la interpretación de su vida, divertido cuando tiene que estarlo, sin pasarse, y melancólico cuando el papel lo requiere, en un registro inédito en un actor como Murphy. Curiosamente, y sorprendentemente, le gana la partida a Jamie Foxx, excelente actor, que en esta ocasión está bastante distante, incluso cuando canta parece que no lo da todo. Por otro lado es un placer encontrarse con un felizmente recuperado para la ocasión, Danny Glover, interpretando al representante del personaje de Murphy.

Sin embargo, el problema de la película es que su guión es completamente nefasto, enormemente tópico y lleno de clichés hasta más no poder. Esta historia la hemos visto mil veces antes, en infinidad de películas que tratan el ascenso y fama de un grupo o solista musical. Así pues, las partes en las que el film es musial, está lleno de emoción por los cuatro costados, con canciones fenomenalmente interpretadas, en las que se pone toda la carne en el asador y se logran transmitir grandes sensaciones. Pero cuando la película no es musical, es de una mediocridad absoluta, caminando por lugares comunes trilladísmos y no desarrollando todas las situaciones lo que se debiera, por no hablar de que hay elipsis demasiado forzadas o apresuradas. El guión no está a la altura de las circunstancias y lo que podría haber sido un gran musical, se queda a medio camino debido a su historia, en la que además no hay puesta ni la más mínima pasión, salvo cuando cantan, pero eso es otro cantar.

Una película correcta, que probablemente repita aquí el éxito que está teniendo en los USA, pero nadie se volverá loco con ella. Que se hiciera con el Globo de Oro a la mejor película de comedia o musical, puede resultar exagerado, pero que se pueda hacer con lo Oscars lo es más. Probablemente, Murphy y Hudson se lleven el premio a casa. Más sería desorbitado, e inmerecido.

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