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'Dueños de la Calle', todos somos malos

'Dueños de la Calle', todos somos malos
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A David Ayer le interesa la corrupción policial, tal vez le obsesione. Lo cierto es que a todos nos interesa, y además, es una tema muy cinematográfico. Hace poco veía una vieja película de John Cromwell, 'The Racket', que trataba el tema a través de la figura de un gangster que se aprovechaba de lo fácil que era comprar a las fuerzas del orden, jueces incluidos. Ésa es la que tengo más reciente, pero en el caso de Ayer, su reciente pasado parece pertenecer sólo a este tema. En la pasable 'Training Day', Denzel Washington ganaba un Oscar de consolación (no se le puede llamar de otra forma) por dar vida a un corrupto policía con el que era mejor que no te cruzases. En su fallida ópera prima, 'Harsh Times', un sensacional, como casi siempre, Christian Bale, tenía en sus manos un rol similar al de Washington en el film mencionado.

Con su última película, 'Dueños de la Calle', ha repetido la operación de los dos films citados (con ecos de su guión para la similar 'Dark Blue'), aunque para dar vida al personaje central ha bajado un "poco" la calidad. Y es que pasar de Washington y Bale a alguien como Keanu Reeves, y encima acompañarle en buena parte de su metraje de alguien como Chris Evans, es algo que invita al suicidio (al artístico por supuesto). Mirando un vistazo a los secundarios nos encontramos nombre como Forest Whitaker y Hugh Laurie, lo que hace pensar que al menos la cosa puede estar equilibrada. Pues no. Sólo Laurie sale vencedor en el apartado interpretativo.

SPOILERS

'Dueños de la Calle' versa sobre Tom Ludlow, un policía de Los Ángeles, y con métodos no demasiado legales, que un día se ve implicado en la muerte de su ex-compañero. Pronto estará en el punto de mira, tanto de sus actuales compañeros que le sacarán del embrollo en el que se ha metido, como en el de Asuntos Internos, deseosos de dar caza a policías corruptos.

'Dueños de la Calle' camina por terreno espinoso con irregular eficacia. Por un lado se nota la pluma en el guión de alguien como James Ellroy, aunque no sé que pinta aquí Kurt Wimmer. Los Ángles aparece retratada como una ciudad sucia y peligrosa, en consonancia con los personajes del relato que Ayer nos ofrece. No hay nada nuevo bajo el sol, policías corruptos cuya voz de conciencia empieza a sonar más alto que las demás, jefes de policía todavía más corruptos, falsa amistad y por lo tanto traicionada, tiroteos a mansalva, media sorpresa final, y nada de querer dogmatizar, lo cual hace su mensaje más temible. Es precisamente la reflexión final en boca de uno de los personajes lo que termina de redondear un film bien planteado, y disfrutable hasta cierto punto. "Todos somos malos". En 'Dueños de la Calle' no hay lugar para la bondad, e incluso para hacer justicia hay que hacerlo desde fuera de la ley. Todos y cada uno de los personajes de la película (salvando algún secundario efímero) no representan ni de lejos a lo que debería ser un buen representante de la ley. Algunos sacan provecho de ello, otros ni siquiera lo saben, y otros intentan apartarse de esa corrupción, sin saber ni comprender que no se puede.

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Es por eso que esa falsa esperanza que se adivina a ver en las últimas escenas de 'Dueños de la Calle', hace de ésta una película muy interesante, aunque no por ello estamos ante una ejemplar muestra del género. De hecho, el film navega entre la sobriedad y el exceso de forma un tanto molesta. Por un lado, escenas contenidas, e incluso alguna de acción bien filmada. Y por otro, respecto a éstas últimas, se les va la mano. Llegados a cierto punto, tenemos la sensación de que en la película hay que matar a todo aquel que se ponga por delante, sólo porque sí. No hay que llenar de muertes violentas un film para que éste funcione dentro del género de acción o thriller. Aún así, David Ayer, logar imprimirle ritmo a la película, y que ésta se siga con interés, algo de lo que no pueden presumir muchas películas actuales.

Eso sí, para eso tenemos que aguantar a Keanu Reeves, que tiene en su haber un personaje que le queda grande, y a Chris Evans. Y lo que es peor: una lamentable interpretación de Forest Whitaker, que convierte a los anteriormente citados en los mejores actores de la historia. Whitaker está pasadísimo de rosca, logrando molestar en cada escena en la que sale. Su personaje no resulta creíble por culpa de un histrionismo de lo más exagerado, incluidos gestos y palabras malsonantes. Hugh Lauire aparece en un momento en el que casi pensamos que el Dr. House es otro de los personajes de la película, y ciertamente no parece alejarse demasiado del rol que le hizo famoso. Con todo, es el mejor de todo el reparto.

'Dueños de la Calle' es un film correcto, bastante entretenido, que tal vez camine por senderos demasiado previsibles. La originalidad hace tiempo que se acabó (cuando se inventó el sonoro, si no me equivoco). Todas las historias han sido contadas, y esto ya nada tiene que ver con si una película es buena o mala (preguntadle a Tarantino). Si una historia, por muy previsible que sea, está servida con el oficio de Ayer en esta película (y que le augura un futuro más que digno tras las cámaras), sin dejarse atrapar por todos los males del cine moderno (efectismos y demás) en la medida de lo posible, bienvenida sea.

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