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'El espía' ('Breach'), inmensa sobriedad

'El espía' ('Breach'), inmensa sobriedad
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Esta tarde se estrena la película 'El espía', cuyo título original, 'Breach', significa "fisura", es decir, lo que ocurrió en el FBI cuando el agente informático Robert Hanssen se dedicó a pasar información a los rusos. Cosa que no tendría por qué verse de manera tan negativa si entre sus chivatazos no se hubieran incluido delaciones que acabaron en ejecuciones. La película se basa en un caso real y está contada a modo de flashback, por lo que durante todo el metraje se sabe cómo va a terminar.

Eric O'Neill, un joven especialista informático que desea ser nombrado agente especial, recibe una misión del FBI: seguir a Hanssen y apuntar todo lo que hace. Para ello será nombrado su ayudante. Pero toda la información que ha recibido sobre él parece ser falsa y O'Neill comienza a sentir apego por su perseguido.

La narración comienza de manera pausada, aunque no se hace lenta, ya que durante los primeros minutos, 'El espía' se disfruta como una película de personaje. Hanssen es un tipo muy curioso: se comporta de manera distante y dura con su nuevo ayudante y se niega incluso a aprenderse su nombre, pero inmediatamente se involucra en su vida personal y trata de que la esposa del joven sienta el fervor religioso que ellos dos comparten. Esto desconcierta sobremanera a O'Neill, que comienza a dudar de los motivos por los que le han encargado el caso. Y es entonces cuando le informan de los delitos de Hanssen. A partir de ese momento, la película sufre un giro y, aunque la forma en la que está rodada mantiene la inmensa sobriedad de la primera parte, se producen dos momentos de suspense en los que se sufre por el futuro de los personajes con gran intensidad. Es increíble cómo el truco tan viejo de "ya viene, ya viene" funciona aquí a la perfección.

Tanto se disfrutan estos minutos de espionaje puro que parece que la resolución llega demasiado temprano, es decir, que con gusto habríamos seguido viendo más de lo mismo sin ningún problema. Pero en realidad, el film está dosificado en la justa medida y estirar sin necesidad la investigación no habría sido lo más acertado. Como decía, el final se conoce desde su inicio, así que en realidad es la parte humana, de personajes, las que nos importa en esta resolución y son las reacciones de cada uno de ellos lo que podemos apreciar en los últimos minutos.

El film cuenta con un reparto de categoría, aunque reducido en número. En el papel protagonista tenemos a Chris Cooper, como Robert Hanssen, que desempeña maravillosamente su labor y sostiene todos esos instantes de película en los que el conocimiento de su personaje es lo único que estamos presenciando. Ryan Phillippe, con su rostro infantil, se encuentra justo en el punto intermedio entre aparentar ser una persona superada por las circunstancias y, al mismo tiempo, ser capaz de tener sus arranques de ira, que interpreta a la perfección. Laura Linney demuestra ser un enorme camaleón al presentar otro de los papeles más interesantes en los que, a base de esa gran sobriedad, transmite muchísimo sobre sí misma.

Incluso un tema tan visto y cargante como el que la esposa del protagonista esté harta del trabajo de su marido, en este caso está presentado de forma integrada con la trama y, en lugar de estorbar, como habitualmente, sirve para dar vuelcos a la historia.

Un film más que recomendable, muy diferente a casi todo lo que se está viendo últimamente y que, por lo tanto, es bien recibido, como cualquier innovación que podamos encontrar entre la avalancha de films iguales entre sí que nos llegan.

En Blogdecine | Póster y tráiler del thriller 'El espía' ('Breach').

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