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'El futuro', amarga comedia sobre el paso del tiempo

'El futuro', amarga comedia sobre el paso del tiempo
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Esa mujer es todo Carpe Diem" (Sophie).

Miranda July interpreta a la protagonista de 'El futuro' ('The Future', 2011), película que se estrena mañana, escrita y dirigida por ella, tras ‘Tú, yo y todos los demás' ('Me and you and everyone we know', 2005), que tuvo una gran acogida tras su estreno y paso por festivales. La acompañan en el reparto Hamish Linklater, quien tenía un personaje muy curioso en 'Las aventuras de Christine' –serie protagonizada por Julia Louis-Dreyfus, que es una pena que se cancelase– y David Warshofsky, episódico de numerosas producciones televisivas.

Esta comedia de tintes sombríos nos sitúa ante una pareja que tiene previsto adoptar un gato. Ya que el animal está enfermo y herido y no se le puede dejar solo ni a sol ni a sombra, los treintañeros están convencidos de que la responsabilidad va a acabar con sus vidas. Pero la pena les impide echarse atrás en su determinación, además les alivia pensar que será solo cuestión de medio añito. Cuando acuden al refugio de animales, la veterinaria les comunica que lo que creían que duraría unos meses puede prolongarse unos cinco años. Esto les sume en el pesimismo. Así que, cuando les dicen que aún tienen que esperar un mes para que se recupere antes de recogerlo, la noticia les cae como si les hubiesen concedido un mes de vida. Deciden, por lo tanto, que durante ese mes tienen que disfrutar al máximo. Su primera medida para comenzar a vivir es desconectar la ADSL de su apartamento.

La recién ganada libertad, lejos de lanzar a la pareja en un desenfreno de actividades y disfrute, les sumerge en una apatía aún mayor que la que tenían al inicio de la cinta. El único sentimiento nuevo que han incorporado es el de la confusión: estaban tan acostumbrados a esa vida que ahora no saben qué hacer. Se trata de dos seres tan similares entre sí –guardan parecidos hasta en el físico–, tan hechos el uno para el otro que su vida en común, por causa de tanta complementariedad, en lugar de motivarlos y estimularlos, los anula y aplatana casi hasta la inexistencia. Cabría llegar a pensar que una ligera desavenencia, una palabra más alta que otra o una discusión cotidiana por un motivo mucho menos grave de lo que el volumen de los gritos haría pensar pueden despertar a personas que, de llevarse mejor, permanecerían más adocenadas. La naranja completa es demasiado dulce y hacen falta unas gotitas de limón.

Con una fotografía que tiende hacia los tonos ocre y una planificación sencilla, 'El futuro' tiene todo el aspecto de cinta independiente, pero al mismo tiempo, la forma pausada y nada histriónica en la que está realizada, alude al tipo de vidas que llevan estos personajes y a la ausencia de brillos y destellos que hay en sus existencias. Ambos actores están perfectos, como si nos hubiésemos adentrado con una cámara en el apartamento de una pareja real.

'El futuro' es un compendio de momentos, de locuras, si se quiere, que surgen de la mente de July. Algunos de los hallazgos, como pueda ser el rápido crecimiento de sus amigas, son maravillosos. Otros resultan más cuestionables, como la voz del gato. Entre todos, el conjunto deviene en una película extraña y diferente que, si bien a simple vista se podría tachar sin la más mínima duda de pretenciosidad, en realidad cuenta con una sinceridad y una implicación de la directora que la alejan de lo impostado y artificial de las cintas pretendidamente artísticas o alternativas. La música del compositor Jon Brion está en perfecta consonancia con estas intenciones. Si alguien hubiese buscado a propósito retratar seres así de estrambóticos para lograr un efecto rompedor e irónico, el fruto me causaría irritación, pero su franqueza le concede todo el crédito.

¿Y cómo sé que hay tal autenticidad en todo? Lo adivino por el comportamiento del personaje de Sophie, que veo como un alter-ego de la cineasta. En esta mujer observamos decisiones tan erráticas y movimientos tan locos que no se pueden achacar a una búsqueda de lo guay o lo rompedor, sino a una mente que genera con candidez o, mejor aún, sin poder evitarlo, esos desvaríos. Si bien hacia el inicio es más fácil comprender al personaje masculino y situarse en su punto de vista, la parte central de la película se va con ella y comenzamos a tratar de entenderla. Es justo su escapada a un mundo en el que puede ser de otra manera lo que más nos facilita su comprensión.

Además del comentario sobre el inexorable paso del tiempo, la directora quiere mostrar dos lados de la creación artística: el espiritual, representado por Jason, y el social, encarnado en el afán de Sophie por llamar la atención en YouTube. Me resulta más difícil percibir todo esto en la película que las reflexiones sobre la pareja o el carpe diem. Pero de una forma profunda sí puede entenderse su observación acerca del cambio de la posición de los creadores en los últimos diez años, debido al advenimiento de Internet, y sobre el vacío en el que nos vemos inmersos si se nos arrebata esta herramienta que, cuando crecíamos, ni sabíamos que llegaría a existir.

Resumiendo…

A pesar de presentar a una pareja peculiar donde las haya, 'El futuro' provoca la reflexión ante la situación propia para suscitar en quien lo necesite una reacción que rompa la rutina y permita disfrutar del presente. Lo extraño de sus comportamientos no aleja a los personajes de la posible empatía, ya que algunas cuestiones universales para parejas en los treinta y tantos se cuelan en la situación única a la que se someten voluntariamente los dos protagonistas. Se puede adivinar que a July todo le sale del alma y, por ello, los componentes más artísticos o los que tienen aspecto de ejercicio de videocreación, en lugar de resultar antipáticos por su pretenciosidad, se entienden como una forma de expresarse ensimismada de la guionista y directora. Es una película cargada de una poesía extraña, arrebatada y absorta que, por mucho que flaquee en momentos, se eleva en otros, como mínimo hasta la curiosidad a la que merece la pena echar un ojo por lo que pueda aportar de diferente.

Otra crítica en Blogdecine | ‘El futuro’, treintañeros en crisis, de Juan Luis Caviaro.

Mi puntuación:

3,5
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