'Élite' ha tocado fondo: por qué la temporada 6 de la serie de Netflix es la peor hasta ahora y ese rotundo cliffhanger no es suficiente para dejar con ganas de más
Críticas

'Élite' ha tocado fondo: por qué la temporada 6 de la serie de Netflix es la peor hasta ahora y ese rotundo cliffhanger no es suficiente para dejar con ganas de más

Es inevitable que cada espectador tenga ciertas preferencias que llevan a que determinadas propuestas tengan más o menos posibilidades de atrapar su atención. En mi caso, tengo claro que 'Élite' siempre ha sido un título que sobre el papel no debería gustarme demasiado, pero a la hora de la verdad llegó incluso a ser durante un tiempo mi serie española favorita de Netflix. Ese honor hace tiempo que lo perdió y ahora está a un paso de que simplemente deje de verla ante la decadencia que sufre.

Ya con la quinta entrega quedé algo desencantado pese a que iba de menos a más y la sexta temporada solamente ha servido para confirmar esas sensaciones. Hace unos días os comentaba que había vuelto más dramática y menos divertida que nunca, algo que ha sido aún más evidente durante los episodios posteriores, donde ese toque juguetón de 'Élite' ha desaparecido prácticamente por completo en beneficio de algo que simplemente no me merece la pena.

Cuidado con los spoilers de 'Élite' a partir de aquí.

Un cóctel mal agitado

En sus mejores momentos, 'Élite' era una serie en la que convivía el drama adolescente, los giros locos, el suspense adictivo y una curiosa galería de personajes que permitía a algunos actores destacar en los momentos más íntimos, tal y como terminó de dejar claro 'Élite: Historias breves'. La clave para que todo funcionara estaba en saber agitar bien el cóctel, ya que por separado siempre iba a funcionar peor que teniendo en cuenta la suma de sus partes. Eso es algo que creo se empezó a perder con la salida de Darío Madrona, cocreador de 'Élite' junto a Carlos Montero, y que ha ido cada vez a más.

Centrándonos ya solamente en esta sexta temporada, el problema no es que se haya apostado por un tono reivindicativo, sea para seguir explorando todo lo referente a la violación sufrida por Isadora (Valentina Zenere), los malos tratos que arrastra Sara (Carmen Arrufat) o el acercamiento a las reacciones de los hinchas de fútbol al descubrir que uno de sus ídolos (Carloto Cotta) es homosexual. De hecho, eso es algo que debería servir para elevar la serie, permitiendo incluso que llegue a un segmento del público que quizá no tenía ningún interés hacia 'Élite'. La realidad es que se ha perdido por un lado sin ganar por otro.

Comentaba Montero en más de una ocasión que 'Élite' siempre ha tenido un toque de fantasía de ensueño, de ese ideal que el espectador desea pero que refleja realmente la realidad. No hay necesariamente nada de malo en ello siempre que sepas cómo enfocarlo, pero creo que uno de los fallos más graves de la sexta temporada es que eso se ha perdido por completo. Lo más parecido a ello es ese conato de historia de amor entre Isadora y Dídac (Álvaro de Juana) que acaba dando más la sensación de ser la base para ese final de temporada que aún no tengo claro si es un buen gancho o una tomadura de pelo que los guionistas se han sacado de la nada.

Elite Didac

Lo cierto es que aquí lo que ha primado ha sido el drama, reduciendo al mínimo su toque más hedonista, hasta el punto de resultar ridículo en alguna de las pocas situaciones en las que se recurre a él -¿a santo de qué ese culo de un personaje anónimo que va a ser ignorado por completo para que la escena pase a centrarse en alguno de los protagonistas?- y en otras ese toque ardiente de la serie acaba resultando bastante light. Es como si el equipo de 'Élite' se hubiese propuesto aquí dar una especie de salto al vacío para evolucionar como serie, perdiendo por el camino algunos de sus rasgos distintivos.

Porque no voy a negar que una de las cosas que mejor se le ha dado siempre a la serie es su capacidad para enganchar al espectador. Sus guiones serían todo lo que uno quiera criticar, especialmente en lo referente a los diálogos, pero a menudo conseguían hacer magia con ingredientes bastante sencillos. La sexta temporada muestra ya de entrada poca pericia en ello intentando hacernos creer que varios nuevos personajes estaban ya por Las Encinas y luego cometen el error de confiar más en las historias por separado que en la unión de todas ellas.

Carmen Arrufat Elite

Por primera vez en 'Élite' he sentido que Las Encinas era un escenario accesorio cuya importancia no iba más allá de la trama de Isadora y que la serie se alejaba del colegio a la mínima ocasión. Eso ha creado una sensación de vacío perfectamente equiparable a la mayoría de personajes, algo especialmente imperdonable en una temporada que bebe más que nunca de sus dramas personales. Y ahí no tiene la culpa que sus protagonistas sean peores o mejores actores -yo mismo me alegré mucho en su momento por el fichaje de Arrufat-, como el propio enfoque de los guiones.

Eso también afecta al inevitable suspense de temporada. En sus inicios, 'Élite' sabía vincular muy bien ese misterio que funcionaba a modo de hilo conductor con lo que iba sucediendo en los diferentes episodios. Aquí no sucede eso, hasta el punto de que la resolución del mismo acaba resultando un giro un tanto gratuito en lugar de una consumación satisfactoria de lo que hemos visto hasta entonces. Al menos con la muerte de Samuel (Itzan Escamilla) al final de la quinta temporada sí se lograba eso, pero todo lo referido al atropello de Iván (André Lamoglia) cae en saco roto, llegando incluso a transmitir la idea de qué importa más por cómo afecta a Patrick (Manu Ríos) que por cualquier otra cosa.

En resumidas cuentas

Elite Temporada

Con todo, no creo que la temporada 6 haya sido un desastre, pero sí la culminación de esa decadencia que lleva tiempo sufriendo la serie. Además, sus audiencias, aún siendo todavía bastante buenas, también se han resentido, por lo que quizá vaya siendo el momento de ir pensando en ponerle fin. Eso o dar un giro radical, cambiar de escenario del todo y empezar de cero, porque la renovación “silenciosa” de personajes y el enfoque más dramático no ha funcionado como debería y esa prometida temporada 7 me está dando pereza más que cualquier otra cosa.

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