'Estamos muertos': la salvaje serie coreana de Netflix es un relato zombi tan violento como 'El juego del calamar' pero no tan adictivo
Críticas

'Estamos muertos': la salvaje serie coreana de Netflix es un relato zombi tan violento como 'El juego del calamar' pero no tan adictivo

Netflix ha decidido apostar con fuerza por la ficción coreana, algo lógico dado el enorme éxito que tuvo 'El juego del calamar'. En 2022 nos van a llegar decenas de títulos procedentes de Corea del Sur y la encargada de dar el pistoletazo de salida es 'Estamos muertos', una serie de temática zombi llamada a convertirse en el nuevo fenómeno de la plataforma.

Se da la casualidad de que 'Kingdom', la primera serie original coreana de Netflix, también apostó por los zombis, pero en ese caso combinándolo con una ficción histórica, mientras que en 'Estamos muertos' la epidemia zombi se centra en un instituto de nuestros días. Una vez vistos sus cuatro primeros episodios, puedo adelantaros que se trata de un efectivo pasatiempo con un uso de la violencia al nivel de 'El juego del calamar' pero sin llegar a ser tan adictiva.

El contraste

'Estamos muertos' arranca con un primer episodio en el que primero presta atención a los personajes y a lo que hay detrás de ese despertar zombi en lugar de jugar al despiste sobre qué ha podido causar esa extraña infección. Justo es decir que el interés no se dispara hasta que todo se desmadra y empiezan a acumularse las criaturas sedientas de sangre.

Es entonces cuando queda claro que el enfoque de la serie cambia de forma exponencial según estemos ante una escena de acción/terror o una más íntima para explorar la situación en la que se encuentran sus protagonistas. 'Estamos muertos' llega a ser arrolladora en las primeras, transmitiendo una energía impresionante al espectador para que quede claro el nivel de amenaza al que han de hacer frente sus personajes.

Eso es algo que se nota especialmente en su primer episodio, donde el fuerte contraste respecto a lo visto hasta entonces recuerda a la enorme sorpresa que supuso la primera competición de 'El juego del calamar'. A partir de ahí se hace todo lo posible por mantener el mismo nivel de impacto y hacerlo de formas variadas -e incluso dando más espacio a lo que sucede en una localización diferente-, pero justo es reconocer que no termina de lograrse al ser la amenaza siempre la misma.

Un punto débil que tampoco lo es tanto

Estamos Muertos Escena Netflix

Eso también sucede en parte porque la galería de personajes que plantea 'Estamos muertos' carece de algo que los haga realmente especiales de forma individual. También es verdad que la dinámica entre ellos está bien planteada, algo que da su mejor fruto hasta ahora en el tercer episodio, el más efectivo en términos puramente dramáticos, pero es que ninguno de ellos llega a brillar, a tener eso algo para engancharnos y que lo que pueda sucederles tenga auténtico eco emocional.

Con eso no quiero decir que sean personajes flojos o que se centre más de la cuenta en la sobredosis de adrenalina, tal y como sucedía en 'Alice in Borderland', pero sí que los guiones de Chun Sung-il a partir del webtoon de Joo Dong-Geun tienden a resultar más correctos que otra cosa a la hora de definir a sus protagonistas. A veces da un poco la sensación de estar neutralizando lo que podría hacerles especiales de forma individual para resaltar la fuerza del grupo. Justo cuando no sucede eso es cuando 'Estamos muertos' engancha con más fuerza, pero lo habitual es justo lo contrario.

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Es curioso que eso suceda, ya que aquí se presta suficiente atención al componente humano para que todo sea mucho más que una sucesión de masacres. De hecho, llega un punto en el que el tema de las bajas pasa a ser algo más individual por pura necesidad -y pasa a ser más a menudo la historia de cómo esquivar una muerte casi segura-, ya que el número de supervivientes es cada vez más bajo y hay menos margen para la furia zombi.

Eso sí, 'Estamos muertos' ha logrado por ahora evitar el temido cansancio derivado de contar una historia de estas características en formato serie. Con un hábil uso de los cliffhangers y una efectiva progresión argumental, sí que se hubiese agradecido ese paso adelante en lo referente a sus personajes, pero la mezcla funciona y uno como mínimo tiene curiosidad sobre qué sucederá a continuación. Y es que, obviamente, prima más cómo se va lidiando con las amenazas inminentes que la idea de qué sucede en instancias superiores, aunque todo apunta a que sí que se entrará en ello en episodios posteriores.

En resumidas cuentas

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'Estamos muertos' es una serie muy a tener en cuenta por aquellos que estén buscando una buena ficción de temática zombi. Muy enérgica durante los ataques de estas criaturas y generosa en dosis de violencia, es una pena que sus personajes no enganchen tanto -ahí es donde la abultada duración de los episodios lleva a que se note más-, pero al menos se les da la suficiente voz para tener fe en que eso pueda cambiar en los seis episodios restantes.

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