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'Esto no es Berlín': estimulante retrato generacional de los 80 mexicanos, que no llega a estar a la altura de su ambición
Críticas

'Esto no es Berlín': estimulante retrato generacional de los 80 mexicanos, que no llega a estar a la altura de su ambición

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Nota de Espinof

Dos biznagas de plata, la del Premio Especial del Jurado y la de Mauro Sánchez Navarro como mejor actor de reparto (premio compartido ex-aequo con Quim Gutiérrez por 'Litus', de Dani De la Orden), arrancaba 'Esto no es Berlín', de Hari Sama, a su paso por la sección competitiva de Málaga, donde destacaba en la categoría latinoamericana, tras su hallazgo en la pasada edición de Sundance.

Otro punto para México, que confirma de nuevo su estado boyante de producción y que también arrasaba con la Biznaga de Oro a la Mejor película iberoamericana con 'Las niñas bien', de Alejandra Márquez Abella, un nuevo éxito festivalero que se reafirma tras su paso por Toronto y Palm Springs.

Un “coming of age” en plena “Movida” mexicana

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Efectivamente, México es la clave para entender 'Esto no es Berlín'. Sobre la base de un contexto muy concreto, Hari Sama filma el recuerdo del sentimiento de despertar de la conciencia social de todo un país a través de su recién emancipada juventud.

En un retrato puramente generacional, el cineasta firma el madurar adolescente de un chico en busca de su verdadera personalidad a través de los rituales de paso propios del cambio a la veintena. Un “coming of age” en clave revolucionaria. Basada en los 80 mexicanos, la exploración personal de Carlos sirve de excusa para plasmar desde la óptica subjetiva el estado de un país en busca de su identidad colectiva.

Cultura popular, punk y el arte contemporáneo más provocador se entremezclan con los deseos de ruptura propios de la juventud, como rebelión contra las pasadas generaciones, con los ecos de esos ideales revolucionarios europeos que alterarían conciencias a lo largo del mundo.

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Pero, como indica el título y dice uno de los personajes, "Esto no es Berlín", sino el corazón de una America Latina que se desangra ante sus propios conflictos nacionales y que estos niños de clase media parecen ignorar, al amparo subversivo de su propia contracultura.

Sexo, drogas, garitos de mala muerte y diversión como si no hubiera un mañana predominan, como era de esperar, en una cinta ambiciosa que trata de abarcar demasiados temas universales, en ocasiones para apuntar un complejo problema sin traspasar la superficie.

Representación inabarcable de grandes temas universales

Amor y amistad se entremezclan y confunden en esa etapa intensa del despertar del placer y la conciencia sobre la propia sexualidad, los gustos y atracciones, y la exploración corporal. Tras el estallido del sida y con la adicción a la heroína en plena ebullición, la película incurre de paso en algunos de los temas que marcarían a toda una generación, para luego dejarlos en una somera insinuación, evitando inconscientemente profundizar en sus causas o consecuencias, a pesar de su importancia en el discurso de los protagonistas.

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Preocupados por la libertad creativa y expresiva respecto a los temas punzantes que les afecta o interesa de forma apasionada, y movidos por unos referentes musicales y artísticos provenientes de fuera de sus fronteras, el film aviva el debate sobre la creación y la identidad nacional, bajo la perspectiva de esta tribu urbana, movilizada en pos de una causa social justa, siempre desde un punto de vista transgresor.

En este contexto, 'Esto no es Berlín' se vale del mundial de fútbol del 86 para reflexionar sobre la sociedad que lo enmarca, una propuesta estimulante a la vez que algo simplista en su representación, a la comparación con otros referentes cinematográficos actuales como la rusa 'Leto' (Kiril Serebrennikov, 2018) que, centrada de forma más focalizada en el aspecto musical subversivo, captura su entorno histórico y social de manera más efectiva.

De igual modo, la experiencia amorosa y su propio cuestionamiento permanecen presentes intermitentemente durante todo el metraje y pasan de puntillas entre ese amplio conjunto de temas necesarios, probablemente en un intento demasiado ambicioso de tratarlos todos, que en ocasiones parece exponerse casi exclusivamente al servicio del guión.

De la misma forma que algo forzado es también un giro de la trama que rompe la dinámica orgánica del relato para apuntar dos de esos grandes puntales también básicos en esa etapa de crecimiento, como son la familia y la figura paterna.

'Esto no es Berlín', pese a sus torpezas, aporta un interesante punto de vista

Con sus excesos narrativos y la sensación de necesidad acuciante de tratar todos esos grandes temas relevantes en el paso a la edad adulta, de forma tan asertiva como en ocasiones insuficiente, que acaba por subrayar discursos de manera innecesaria, 'Esto no es Berlín' sin embargo mantiene el interés gracias a su tono atractivo y estimulante.

Su contexto único, así como la voz particular de unos personajes pocas veces observados desde la perspectiva identitaria mexicana, elevan la relevancia del film y su aportación al conjunto del corpus cinematográfico latinoamericano, a pesar de su recurso a lugares comunes propios del subgénero, lo que la convierten en una obra imperfecta pero bien digna de un visionado.

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