'Euphoria: las rayadas no son eternas': Zendaya lidera un sorprendente especial navideño que sirve de punto de inflexión en la serie de HBO
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'Euphoria: las rayadas no son eternas': Zendaya lidera un sorprendente especial navideño que sirve de punto de inflexión en la serie de HBO

Más de un año después de que viésemos por última vez a Rue y compañía, 'Euphoria' vuelve con dos especiales que servirá de puente entre la primera y la temporada 2. Con cambio de planes incluído (se iba a haber estrenado la madrugada del domingo al lunes), ya podemos ver en HBO España 'Euphoria: Las rayadas no son eternas' ('Trouble don't last forever'), el primero de estos dos especiales.

Con el subtítulo de 'Parte 1: Rue', el especial comienza con un prólogo mostrando la fantasía de relación entre el personaje encarnado por Zendaya y Jules (Hunter Schaffer) para, enseguida, situarnos en la realidad. Nuestra protagonista sale del baño colocada y se sienta a hablar con Ali (Colman Domingo) después de una reunión de narcóticos anónimos.

El 90% del especial es una larga conversación, en un típico diner estadounidense, en el que las fiestas navideñas se atisban solo porque lo comentan los personajes. Es la nochebuena de los desheredados, de los que han caído por las rendijas, en un episodio agridulce, melancólico e intenso.

Un cambio de registro en la serie

Porque lo primero que llama la atención es que, más allá del "aspecto Instagram" —por describir coloquial y cariñosamente la fotografía que usa Sam Levinson para este capítulo— es el cambio de registro que propone la serie en este especial. Estamos ante una Rue en horas bajas, en la que las drogas es lo único que la mantiene cuerda, con vida.

No es que la serie cambie radicalmente, es que a lo largo de los cincuenta minutos de conversación se verbalizan de manera cruda algunos de los temas que en los ocho episodios anteriores estaban disfrazados entre neones, purpurina y las ganas de celebrar la vida de estos adolescentes. Este episodio es un brusco recordatorio de que Rue es adicta y tiene que poner en orden muchos temas que ha soterrado en su vida.

Un diálogo en crudo

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La crudeza está en la forma: dos personas, cada uno a un lado de la mesa, con las tortitas enfriándose, hablando de sus miserias. Con el corazón abierto, diciendo cosas que el otro no quiere oír. Eso de lo que uno se evade, la belleza de la droga, el cómo afecta nuestra vida. A ratos el propio Levinson parece estar hablando de su propia experiencia a través de Ali. En otras ocasiones, usa la voz de Rue.

Colman Domingo logra, de hecho, manejar bien la tendencia a cierta grandilocuencia del guionista y director. Eso no impide que no tengamos alguna descolgada moralina a lo largo del metraje de un episodio pausado. Pausado y absolutamente contenido y apropiado a la era COVID. El mayor número de personas que hay en escena es tres... y eso dura un par de minutos.

En cierta medida, 'Las rayadas no son eternas' no es representativo de la normalidad de 'Euphoria'... pero sí que es 100% 'Euphoria'. Es un episodio agradecidamente distinto pero igualmente bueno. Un sorprendente punto de inflexión en la serie que, quizás, deja más preguntas sobre el futuro de Rue que respuestas. A ver la segunda parte.

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