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'Fosse/Verdon': Sam Rockwell y Michelle Williams brillan en un biopic musical con poca personalidad
Críticas

'Fosse/Verdon': Sam Rockwell y Michelle Williams brillan en un biopic musical con poca personalidad

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Nota de Espinof

Me encanta que estemos en una época en la que cada pocos meses tengamos en cartelera (o en la televisión) alguna producción musical dispuesta a entusiasmar al personal. En esta ocasión nos encontramos con 'Fosse/Verdon', miniserie de ocho episodios creada por Steve Levinton ('Dear Evan Hansen') que estrenó anoche FX en EEUU y que aquí llega vía HBO España.

'Fosse/Verdon' es la historia de un dúo que salta a lo largo de los años. Lo primero que vemos es a un Bob Fosse (Sam Rockwell) ya envejecido para retroceder una década larga y ver el primer gran número: el Big Spender de 'Noches en la ciudad', su debut cinematográfico como director y un fracaso.

A partir de ahí vamos viendo los diferentes hitos de la vida del gran coreógrafo, bailarín y director junto a la de su musa, bailarina y pareja Gwen Verdon (Michelle Williams), desde el cómo se conocen, las crisis de matrimonio que tienen y, sobre todo, cómo llegan a trabajar juntos.

Todo esto mientras, por supuesto, tenemos un repaso a la obra de Bob Fosse. Por lo menos en los dos primeros episodios (que facilitó HBO España a la prensa), el hilo central lo lleva una de sus producciones. El primer episodio pone el foco en 'Cabaret' (1972), mientras que el segundo retrocede quince años para el musical de Broadway 'Damn Yankees', protagonizado por Verdon.

El título de la serie no es baladí ya que el propósito es el de explorar el tándem como si un doble ser se tratase. Como si uno fuera la constante del otro, y en cierta manera así se refleja. De hecho los momentos donde más brilla la serie es, precisamente, cuando explora la química y las dinámicas (cotidianas o no) de la mítica pareja.

Un biopic con más sombras que luces

En gran medida, 'Fosse/Verdon' recoge el testigo de todo lo que está bien y lo que está mal en el género del biopic musical. Por un lado tenemos el factor grandes éxitos y que el hilo conductor sea la obra. El Big Spender del comienzo se queda en la cabeza hasta que ves a Kelli Barrett encarnar a Liza Minelli en el mítico tema Cabaret. Son buenos números vistos "desde el backstage"

Sin embargo, esto queda en detrimento la exploración del quién era Bob Fosse (y Gwen Verdon), la autenticidad de su ser. Porque, no nos engañemos, en los últimos tiempos está cada vez más extendida la escuela de pensamiento de que retratar a alguien como a) un talento maniático en su trabajo y b) mujeriego/infiel es crear un retrato profundo de alguien. Es virtuoso sí, pero tiene sus vicios y defectos. Y con esto nos quedamos tan panchos.

Un proceso de desmitificación que, si bien es apropiado como concepto, acaba convirtiendo a los protagonistas en dos arquetipos más. Es esta superficialidad lo que resta cierto valor a 'Fosse/Verdon', que en este sentido parece más un ejercicio de ficción absoluta que de biografía.

Si bien 'Fosse/Verdon' falla cuando explora a los personajes y sus circunstancias por separado, es cuando junta a los protagonistas donde se dan los mejores momentos. Es como si nos quisieran dejar claro que "separados no son nada, juntos lo son todo" (que hay que admitir que es un tropo algo manido).

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Pero es innegable que la serie alcanza buenas cotas no tanto por el guion sino gracias al gran trabajo de Rockwell y Williams y la química que se refleja en pantalla. Si a esto le añadimos el cuidado de la ambientación y, por supuesto, la gran parte musical, esto diluye algo la sensación de estar viendo personajes prefabricados en vez de a personas reales.

En definitiva, 'Fosse/Verdon' es un interesante biopic dual que no funciona demasiado cuando una de las dos partes está ausente. Lo cual, a la larga, puede constituir un problema mayor que el que tiene ahora.

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