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'Harry Potter y la Orden del Fénix', otro curso más

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Nunca he sido un fan de la saga de Harry Potter, aunque tampoco un detractor, me parecen películas más o menos entretenidas destinadas a toda la familia, por supuesto a los fans de la saga literaria (confieso no haber leído ni un sólo libro de la millonaria serie) y al público en general. Hasta ahora la primera me parece la peor de todas, la segunda la mejor, la tercera y la cuarta más de lo mismo, y 'Harry Potter y la Orden del Fénix' una operación más explotando la gallina de los huevos de oro, estirando esta máquina de hacer dinero, tal y como decía mi compañero Juan Luis en su crítica del film.

La película acaba de ser editada en dvd hace nada, tanto en alquiler como en venta, y no hay duda de que se convertirá en uno de los títulos más vendidos las próximas Navidades, por si fueran poco sus extraordinarios resultados en taquilla cuando pasó por los cines de todo el mundo el pasado verano. No obstante, en esta saga han sido lo suficientemente inteligentes como para no insultar la inteligencia del espectador, ofreciéndonos un producto con un mínimo de dignidad. Aún faltan dos películas más, y es de suponer que la cosa no cambiará mucho.

Es la primera vez que en la saga se echa mano de un director desconocido para la gran audiencia. Del mediocre Chris Columbus pasamos al excelente Alfonso Cuarón, y luego al correcto Mike Newell. Tres directores con un reconocido estilo, el cual parece ocultarse cuando se hicieron cargo de las respectivas películas en esta saga, exceptuando el caso de Columbus, que siempre ha sido un director sin fuerza y bastante plano. Sólo en el caso de Cuarón se podían entrever algunas pinceladas de su afortunadamente poco etiquetado estilo. Quizá por eso, los productores decidieron que no era necesario contar con un director de "prestigio", y se contó con el televisivo David Yates, quien repetirá funciones de realizador en 'Harry Potter and the Half-Blood Prince', penúltimo título de la saga.

Yates cumple mínimamente con su cometido, logrando dotar de cierto ritmo a la película, el suficiente como para no resultar aburrida. En el resto no encontramos absolutamente ninguna diferencia con respecto a los anteriores films, la puesta en escena parece la misma en todos, basada sobre todo en una excelente dirección artística y unos espectaculares efectos visuales que por supuesto visten de buena forma a toda la película. Argumentalmente ya es otro tema, y aunque la película no llega a niveles vergonzosos de otros films del estilo, los cambios no van más allá de la aparición de algún que otro nuevo personaje y la muerte de alguno más, detalles que tampoco son expuestos con demasiada pasión, una de las grandes faltas de la saga en general.

Así pues entre las nuevas caras nos encontramos una fugaz Helena Bonham Carter, a la que le da tiempo suficiente de resultar repelente, y a una entregadísima Imelda Staunton, indudablemente la mejor de todo el reparto, con un personaje lleno de matices gracias a la excelente composición de la actriz. Una pena que el desenlace que sufre su personaje sea algo precipitado y poco explotado. En el resto de actores, decir que Potter tiene más protagonismo que en otras entregas, en detrimento de sus compañeros más cercanos, Emma Watson y Rupert Grint, los cuales parecen simples comparsas en esta entrega, y que por supuesto son mucho mejor actores que el soso Daniel Radcliffe, a quien le va a costar mucho desprenderse de la imagen de Potter, ¿lo conseguirá?. Por lo que respecta a las grandes presencias pues es probablemente la mayor decepción de la película, exceptuando por supuesto el caso de la Staunton. Ralph Fiennes, que es el supervillano de los supervillanos, el innombrable Lord Voldemort aparece casi menos que en el anterior título, Emma Thompson, David Thewlis, Alan Rickman, Julie Walters, Maggie Smith, Michael Gambon y Gary Oldman son vistos y no vistos. Un reparto demasiado espectacular como para que parezcan únicamente cameos.

Una película pasable que ni mejora ni empeora la saga, y que sirve perfectamente para comprobar lo que crecen los actores principales de la misma, algo que si no queda lo suficientemente claro ya se encargan de recordárnoslo en la propia película con flashbacks en los que se ven escenas de anteriores entregas. Estos chicos han crecido y muy pronto las historias tendrán que ir acorde con las edades de los mismos. Aquí ya presenciamos el primer beso de este inmortal personaje, aunque tampoco importa demasiado debido a lo mal desarrollado que está esa parte. Hasta el próximo año, en el que me atrevo a asegurar que opinaremos más o menos lo mismo.

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