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'Hellboy', los diablillos Guillermo y Ron

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Guillermo del Toro recorrió un largo camino para poder dirigir 'Hellboy', uno de sus proyectos más ansiados, siempre con Ron Perlman en mente, aunque con sus dudas de que un estudio aprobase el film. Fue justo después del éxito de 'Blade II', cuando se le abrieron las puertas de par en par, aunque también tuvo que elegir entre dirigir varias películas que le habían sido ofrecidas. 'Alien vs. Predator', 'Harry Potter y el prisionero de Azkaban' y 'Blade: Trinity' eran proyectos, que aún a pesar de ser seguros comercialmente, nada tenían que hacer al lado de la ilusión que el director mexicano tenía por adaptar el famoso cómic de Mike Mignola.

Y desde luego, si hay algo en 'Hellboy' que se note a leguas, es la enorme ilusión con la que del Toro se entrega a un ansiado material, y que está patente en todas y cada una de las escenas de una película, con la que consigue realizar una de las mejores adaptaciones de un personaje de cómic que se han filmado. Del Toro contó con la inestimable ayuda de su buen amigo Perlman, y con un ayudante en la sombra, el propio Mignola.

Recogiendo elementos de varias historias, 'Hellboy' da comienzo en Escocia (y no en Irlanda como asegura Juan Luis en su texto) durante la Segunda Guerra Mundial. Allí el ejército americano impedirá que los malvados nazis, con la ayuda de Grigori Rasputin, un loco obsesionado por desencadenar un Armageddon de proporciones diabólicas, se hagan con el poder gracias a la liberación de un diablo, el cual será rescatado por los aliados liderados por el profesor Bruttenholm, quien acogerá al mismo (aún un niño) en su seno, educándole para hacer el bien. Muy pronto, Hellboy (bautizado así por sus liberadores) se convertirá en el resuelveproblemas más efectivo del Instituto para la Investigación Paranormal, una organización secreta del gobierno destinada a combatir el mal.

'Hellboy' demuestra lo bien compenetrados que están Guillermo del Toro y Ron Perlman, quienes se lo han pasado de miedo rodando el film. El primero ofrece al segundo un envidiable diseño de producción, en el que el actor puede moverse a sus anchas, ofreciéndole, y de paso a nosotros los espectadores, una más que correcta interpretación, haciendo totalmente suyo al personaje. Un personaje tal vez bastante más fascinante sobre el papel (gracias a Mignola), pero que en la película alcanza una nueva dimensión tras los rasgos de Perlman, quien parece haber nacido para interpretarle. Su continuo sentido del humor, sus "celos" por no poder estar con la mujer que ama, sus entradas en escena, sus "enfados", etc. Todo muy bien matizado y expuesto tanto por el actor como por el director, autor también del guión.

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Hellboy es un monstruo con madera de líder en un mundo de monstruos, donde toda una galería de "freaks" deambulan como Pedro por su casa. El hombre pez y telépata, Abe Sapien, al que da vida un espléndido Doug Jones, al que como sigamos así nunca le veremos en el rol de un personaje de carne y hueso; la "caliente" Liz, en la piel de Selma Blair, cuyo morbo traspasa la pantalla como pocas. John Hurt como padre espiritual de todos ellos, y destinado en cierto modo a ser considerado un raro más. Curiosamente, la película realza las condiciones humanas de todos estos personajes, haciéndolos si cabe más humanos que los propios humanos. El hombre parece no tener cabida en este universo, y para ello están dos personajes, a ratos importantes, a ratos insoportables. Rupert Evans y Jeffrey Tambor dan vida a estos dos personajes, el primero segundo como el encargado de que las acciones de Hellboy no vean la luz pública, y el segundo primero como ayudante en las misiones, y que de paso sirve para crear un triángulo amoroso bastante pobre, y poner en su boca la última y reiterativa reflexión.

'Hellboy' es una estupenda muestra del buen hacer de Guillermo del Toro como narrador de historias. Tiene ritmo, unos efectos visuales que combinan efectos reales con digitales, sin que éstos últimos terminen ensombreciendo la función. Una función llena de acción y algún que otro momento emotivo como su final, apresurado por lo que respecta al último enemigo al que se enfrenta Rojo, pero conmovedor en sus intenciones. Pronto os hablaré de su continuación donde del Toro se desmelena como nunca.

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