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'La huérfana', la pequeña depredadora

'La huérfana', la pequeña depredadora
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El pasado viernes se dio una curiosa circunstancia, se estrenaron dos películas, ambas aparentemente de terror, procedentes de Hollywood pero dirigidas por españoles; ‘Carriers’ y ‘Orphan’. Ya comenté las dos brevemente en mis crónicas del Festival de Sitges, pero quiero extenderme con sendas críticas, porque creo que se trata de dos películas mucho más interesantes de lo que parecen a simple vista, que no deberían pasar desapercibidas por el gran público, más allá del detalle de la nacionalidad de sus realizadores.

‘Orphan’, aquí ‘La huérfana’, es el tercer largometraje de Jaume Collet-Serra, tras ‘La casa de cera’ y ‘Goool 2: Viviendo el sueño’. El catalán se trasladó a Estados Unidos en busca de oportunidades, porque aquí eso de ser director es cosa de unos pocos privilegiados. Buscó su propia suerte y la encontró. Tras trabajar en publicidad y dirigir vídeos musicales, encontró la puerta del cine. Claro que pueden discutirse la calidad de los trabajos que les han puesto por delante, pero no la profesionalidad y la pericia de Collet-Serra al llevarlas a cabo, así como que su carrera sólo está despegando. Hay que seguir a este tipo, más aún cuando su próximo proyecto es un thriller con Liam Neeson.

Producida por Joel Silver y Leonardo DiCaprio, ‘La huérfana’ es algo más que una película de “terror con niño” (niña en este caso), centrándose en cómo la llegada de una niña acabará con las esperanzas de un débil matrimonio. Kate (Vera Farmiga) aún no ha superado perder al que habría sido su tercer hijo, y junto a su marido, John (Peter Sarsgaard), decide adoptar una niña, pensando que así se solucionará todo y volverán a ser felices. Son ingenuos, sí, como mucha otra gente. En el orfanato les espera la solitaria Esther, cuya tímida y artística personalidad atraerá rápidamente a Kate y John.

orphan

Evidentemente, ya desde el cartel de la película se nos dice que a Esther le pasa algo (en el original, la frase es más inquietante: “There´s something wrong whith Esther”), y si uno se ha informado mínimamente sobre lo que va a ver, encontrará que el género de ‘La huérfana’ varía entre terror y thriller. Así que, o la niña es mala, o es una condenada bastarda hija del demonio. Sin embargo, Jaume Collet-Serra, que a pesar de lo que se dice en los créditos, participó en la reescritura del guión, no está interesado en ofrecer otro churro más, destinado a asaltar las taquillas en una semana y ser olvidado cuanto antes. El realizador español se toma muy en serio lo que tiene entre manos, se preocupa por los personajes y en lugar de dar lo de siempre, mantiene a su “monstruo” en las sombras durante más tiempo del que suele ser habitual, acechando.

De esta forma, la primera vez que aparece Esther, no la vemos a ella, sino lo que ella está mirando. Se busca que nos pongamos en la piel de la criatura, antes de que sepamos nada sobre ella, en lugar de mostrarla desde el principio como una amenaza. Así es como vemos, a través de una temblorosa cámara subjetiva, a Kate y John, caminando por la nieve, a punto de entrar en el orfanato en busca de una niña que llevarse a casa. Esther sabe que es su oportunidad, y mostrará su mejor cara para ser la elegida. ¿Quién no lo haría? Como espectador, exceptuando la información que poseemos antes de sentarnos en la butaca, no tenemos nada que temer de esa pequeña, e incluso llegamos a sentir interés por ella. ¿Por qué viste así? ¿Por qué es tan solitaria? ¿Cómo ha acabado ahí?

Por supuesto, las señales apuntan a que la pequeña va a joderles la vida a estos dos incautos, pero como digo, Collet-Serra nos va a pedir paciencia, porque primero necesitamos conocer a los protagonistas, y entrar poco a poco en su vida. En una entrevista que publicaré pronto, el director decía que Esther era como una araña, que debía atrapar a estos padres para sobrevivir. Así nos la muestra, y es un gran acierto que no veamos la cara agresiva y despiadada de esta niña, llena de secretos, hasta que se nos ha presentado quién la ha adoptado y dónde va a vivir, porque no es el que parece a simple vista.

De este modo, conocemos los verdaderos problemas de los dos adultos, que enseguida ponen en evidencia que están juntos por inercia, o quizá por los hijos, pero definitivamente no por amor. Kate, a quien da vida una esforzada Vera Farmiga, no ha superado el reciente aborto (la pesadilla con la que empieza la película es bastante desagradable) y sabe que no cuenta con el apoyo de su marido, que además le fue infiel tiempo atrás; John, por su parte, encarnado por un correcto Peter Sarsgaard, es un hombre egoísta que sólo sabe culpar a su esposa, que no confía en ella. Cuando entra en esta familia, a la que también pertenecen Daniel, que la odia nada más llegar, y Max, una niña sordomunda, Esther no lo tiene fácil, aunque fuera la niña más encantadora del mundo. Cosa que, evidentemente, no es.

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La película se mantiene firme durante gran parte del metraje, pero conforme pasan los minutos le cuesta más ocultar sus entrañas industriales, y poco a poco van apareciendo los típicos sustos y los habituales comportamientos incoherentes propios de las películas de Hollywood, que a veces parece que sus guiones salen de una misma fuente. El pulso de Collet-Serra se debilita ya del todo en el último tramo, con la secuencia nocturna y su continuación en la nieve, cuando ‘La huérfana’ se convierte en justo lo que había tratado de evitar a toda costa: otra más. El giro sorpresa (que aun adivinándolo, no deja de estar bien insertado) desata un final mediocre, sin sentido, que tira por tierra todos los logros anteriores.

Sin embargo, creo que es injusto quedarse con los peores momentos de ‘La huérfana’. Ha pasado un tiempo desde que vi la película y recuerdo más sus aciertos que sus errores, especialmente que no sentí la necesidad de mirar la hora hasta prácticamente el último acto. Desde luego, la interpretación de Isabelle Fuhrman (que tenía diez años durante el rodaje) como Esther es memorable, y el trabajo de la aún más pequeña Aryana Engineer (que es muda realmente, pero no sorda) es igualmente sobresaliente. Le sobra metraje, recursos facilones del género y un final muy atropellado, pero no le faltan buenas interpretaciones, una historia interesante y una dirección de lo más eficaz. En su terreno, es una película absolutamente recomendable.

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