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'Leonera', azulcelestecasiblanco

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Mañana, viernes 21 de noviembre, se estrena 'Leonera', la historia de la reclusión en una cárcel argentina de un embarazada. A su director, Pablo Trapero, le había llamado la atención la forma de vida que tienen los hijos de las presas. Estas mujeres permanecen en un pabellón especial, con unas medidas mucho más laxas que las de las otras celdas, con libre tránsito y un trato más suave que el que reciben otras reas. Pero los niños y las niñas no conocen la libertad hasta los cuatro años, cuando pueden ser acogidos por un familiar cercano o puestos en manos de un tribunal de menores si no cuentan con nadie.

Julia (Martina Gusman) convivía con dos hombres con los que mantenía relaciones: Ramiro (Rodrigo Santoro) y Nahuel. Este último aparece muerto y ella es detenida junto con Ramiro, quien también tenía una relación amorosa con el fallecido. Julia está embarazada y asegura que el niño es de Nahuel, aunque Ramiro tiene dudas sobre la paternidad. La protagonista espera en la cárcel, en un pabellón especial para madres o embarazadas, a que salga su juicio por asesinato. La madre de Julia (Elli Medeiros), que no la había visto en años, regresa desde Francia para conocer a su nieto y contratar un abogado para su hija.

Actrices no profesionales y algún profesional

'Leonera' cuenta con actrices no profesionales para encarnar a las presas. Algunas de ellas son verdaderas reclusas de las cárceles argentinas. Las mezcló con célebres intérpretes, como Santoro (en la fotografía siguiente), conocido por 'Perdidos', 'Love Actually' o '300'. Esta decisión ha conllevado un gran resultado y lo que más se puede apreciar de la película 'Leonera' son los trabajos de estas mujeres. Laura García (en la tercera foto), por ejemplo, que interpreta a Marta, una presa con la que Julia desarrolla una amistad muy especial, es el personaje más interesante del film. Su labor es excelente y eso que no había actuado anteriormente. Las reas y las celadoras o guardias son quienes mejor actúan.

Santoro y Medeiros quizá se salen un poco de la naturalidad con la que transcurre todo lo demás. Él tiene acento, pero no precisamente brasileño, sino estadounidense. Ella es algo hierática y sus gestos son siempre los mismos. Al contar ambos con papeles mínimos, esto es irrelevante.

Gusman, la protagonista, está muy bien, especialmente hacia el final de la película cuando comienza a actuar por sí misma y a reaccionar ante lo que le ocurre. Se suele decir el tópico de que las rubias son tontas y Trapero lo debe de tener muy asimilado ya que, hasta que no se tiñe, Julia no comienza a comportarse como una persona. La pasividad del personaje de Julia es otro de los problemas de la película, ya que provoca que se pierda la empatía hacia su situación, como comentaré más adelante.

Una denuncia que necesita ser explicada

Me parece negativamente significativo que, al salir de ver una película, necesites leer información sobre las intenciones de su autor para entender bien qué conclusiones quería aportar éste con ella. Una obra artística debería hablar por sí misma sin que hiciesen falta papeles con explicaciones o declaraciones de sus creadores. 'Leonera' tiene muy poco claro lo que quiere contar y lo que quiere denunciar. El resultado es un batiburrillo de historias de ficción y retrato de realidades que no encajan entre ellos (una vez leído el primer párrafo de esta crítica no ocurrirá así).

La protagonista de 'Leonera' es claramente Julia y la situación en la que se encuentra su pequeño se nos muestra muy de pasada. En realidad, lo que se aprecia es que estos pabellones son mucho más cómodos que los demás y que para las madres es una especie de lujo o bendición permanecer ahí. Lo dice una de ellas: "este pabellón no es la cárcel". Por ello, cuesta trabajo entender que la denuncia se refiera a que los niños y niñas están obligados a permanecer encerrados hasta los cuatro años. O bien esa intención de denuncia se pensó más tarde para vender la película o bien no se ha sabido transmitir. Eso no es óbice para que haya funcionado (pues las autoridades argentinas ya se han puesto en marcha sobre el tema), pero la cuestión aquí es otra: la narrativa.

Una innecesaria historia de ficción que difícilmente encaja con la trama social

Para continuar, parece que el autor sintiese que no basta con mostrar la vida en esas cárceles, sino que además, debe incluir una historia individual de ficción. En esencia, esa forma de pensar es acertada. El problema es que la trama que Trapero incluye empieza en los últimos veinte minutos de metraje y rompe el tono del resto de los acontecimientos. Este nuevo devenir se entiende más importante para la protagonista que todo lo anterior, pues, por primera vez, Julia deja de ser un personaje sumamente pasivo y hace cosas por sí misma. El problema que esto supone es que, si eso era lo que iba a afectar emocionalmente a Julia, debería haber sido lo principal de la película y por ello debería haber ocurrido más hacia el principio. Y, de ser así, el peso se tendría que haber volcado más en la madre, que es quien provoca la situación. La conclusión que podría quedar con la primera hora y media de película se desdibuja con estos últimos minutos sacados de la manga. Es un final de ficción que no viene a cuento tras una historia realista de denuncia.

Es escalofriante pensar lo que tarda en salir un juicio y lo lentamente que funciona la Justicia. Como crítica social, me quedo antes con ese aspecto que con el de las malas condiciones de las cárceles para los niños o para las propias reclusas. Sin embargo, a la otra trama de ficción que se incluye en 'Leonera' junto con la denuncia social le ocurre lo mismo que a la del hijo. Trapero presenta los hechos sobre el proceso por el asesinato de Nahuel y la posible inocencia o culpabilidad de Julia de forma muy críptica. Me parece bien que el autor no haya querido concretar, pero basar eso en que nadie lo recuerda y ponernos las vistas y careos, sin que sepamos más, carece de sentido. Si lo que quiere es restarle importancia, mejor habría sido no mostrar nada. El personaje de Ramiro es innecesario tanto como el ver estos aspectos de esta trama policiaca.

En España ya tuvimos una película que mostraba esta situación de las cárceles para embarazadas y madres, que era 'Azuloscurocasinegro'. 'Leonera' es como un 'Azuloscurocasinegro' argentino: un azulcelestecasiblanco. La diferencia es que Daniel Sánchez Arévalo sí sabía introducir una trama de ficción que sirviese de vehículo para presentarnos la situación, en lugar de incluir la historia con calzador después de haber acabado su crítica social.

'Leonera' tienen momentos muy buenos logrados gracias a la gran naturalidad de las intérpretes no profesionales. La situación mostrada es suficientemente impactante como para que se vea con interés y, como decía, sabiendo ya cuáles son las intenciones y asistiendo al film con una predisposición hacia la empatía con la situación, se puede concluir que es acertada.

Mi puntuación:

2,5

En Blogdecine: Tráiler de 'Leonera'

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