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'Los otros dos', reescribiendo los géneros

'Los otros dos', reescribiendo los géneros
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¡Américaaa! -Allen Gamble

Voy a decir algo que quizá a más de uno le choque: el género de la comedia está gozando de una época esplendorosa en el cine USA. Y no me refiero a películas consideradas como "respetables" por buena parte de la crítica, como 'Resacón en Las Vegas', propuestas supuestamente rompedoras como 'Rumores y mentiras' o las incursiones en el género de autores consagrados como 'Quemar después de leer' ('Burn After Reading', Joel Coen & Ethan Coen, 2008). Sin menospreciar a las anteriores, creo firmemente que quien está dando la campanada en el género más dificil que existe, son películas a priori tan vulgares como 'Supersalidos' ('Superbad', Greg Mottola, 2007), 'El reportero' ('Anchorman: The Legend of Ron Burgundy', Adam McKay, 2004) o 'Tropic Thunder' (id, Ben Stiller, 2008), y los auténticos popes del género en este momento son Judd Apatow, Ben Stiller y Adam McKay. Todos ellos tienen algo en común: surgen de la inagotable cantera de la televisión, versión "Saturday Night Live" o similares.

De ahí que sus películas sean odas al gag dialéctico absurdo, reinen los personajes estrambóticos y que la trama sea poco más que una excusa para acumular situaciones hilarantes, a la manera de los sketches televisivos. Y así, paso a paso, una nueva forma de entender la comedia se abre camino. Y la estrenada hace unas semanas 'Los otros dos' ('The Other Guys', Adam McKay), es un excelente ejemplo.

'Los otros dos' es una buddy movie por partida doble. A un lado del ring tenemos al hipervitaminado e hipertrofiado tándem que forman Samuel L. Jackson y Dwayne Johnson "The Rock", emulando los roles a los que está acostumbrados a adoptar en vehículos de ruido y furia. Adam McKay lo que hace es exacerbar hasta el paroxismo este tipo de films, tanto en su furor destructor y acción descontrolada, como en la parquedad mental de sus protagonistas, aquí reducida directamente a cero. En el otro rincón, nuestros héroes: Will Ferrell, un tímido y torpe policía y Mark Wahlberg, un enérgico y permanentemente cabreado “madero” trasplantado de una típica action movie a esta comedia absurda, con lo que de dislocación conlleva esto.

Porque el extrañamiento, la confrontación de géneros es la razón de ser del film. En 'Lío embarazoso' ('Knocked Up', 2007), una fantástica película del ubicuo Judd Apatow, la hilaridad surgía de juntar en un mismo film dos géneros aparentemente irreconciliables: la comedia romántica más clásica y la teen en su versión más cafre y burra. Bien, pues esta película, a diferencia de, por poner un ejemplo, 'Cop out' (id, Kevin Smith, 2009), no es una parodia de las buddy movies. "Es" una buddy movie, sólo que las convenciones de este tipo de películas son llevadas hasta el paroxismo, y en la que se introduce un personaje que pertenece a otro mundo, a otro género: el gran Will Ferrell. El resultado produce una desubicación del espectador que se traduce en varios momentos antológicos.

La exacerbación del cine de acción en su primer tercio la emparenta con otro ejercicio desmitificador y tronchante como es 'El último gran héroe' ('Last Action Hero', John McTiernan, 1993) y no hace más que dejar al descubierto el gozoso absurdo de este tipo de producciones. Y esto resulta porque las escenas de destrozo de mobiliario urbano está rodadas de forma primorosa, no teniendo nada que envidiar a clásicos del género como 'Arma letal' ('Lethal Weapon', Richard Donner, 1987). Quizá la parte más débil del film es el personaje de Mark Wahlberg, pero lo es más por sus limitaciones interpretativas que por la construcción del mismo. En cambio, Will Ferrell, actor que goza de poca popularidad en nuestro país en detrimento de histriones de mucho menor calado como Adam Sandler, es el dueño y señor del film. Coescritor del guión a dúo con su director, viejo amigo desde los tiempos del Saturday night live, con su personaje aniñado que se niega a habitar en un mundo serio y aburrido, convierte el género del film con su sola presencia.

Pero detrás de toda esta dialéctica de connivencia de géneros y deconstrucción de las películas de policías tiene que existir la razón de ser del film, de lo contrario, todo es palabrería vacía. Y es que 'Los otros dos' es una comedia, y como tal, su fin último es la carcajada. ¿Lo consigue? Con creces. Aún reconociendo, como bien apuntaba Alberto Abuín ciertas arritmias a lo largo de su metraje, hay muchas situaciones que merecen pasar a la pequeña historia del género en cuanto a comicidad se refiere que no voy a destripar aquí. Como plus, la película hace una inteligente relectura de los villanos en tiempos de crisis de los que da buena cuenta en unos instructivos títulos de crédito. Ah, y sale una Eva Mendes espectacular, como siempre. No os la perdáis.

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