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'Man to Man', ¿son los pigmeos seres inteligentes?

'Man to Man', ¿son los pigmeos seres inteligentes?
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Uno de los estrenos del pasado viernes 9 de marzo en España que, a priori, resultaba bastante interesante, junto a la bonita pero fallida 'El Velo Pintado', era 'Man to Man' (producción de 2005, por cierto), del francés Régis Wargnier. El resultado, sin embargo, es de lo más decepcionante, y nos encontramos con un caro telefilm que trata de arrastrar al pobre espectador a través de una historia que va perdiendo interés conforme va avanzando el metraje y que, como la película que protagonizan Norton y Watts, consigue que nos preguntemos si el director entiende el sentido del ritmo cinematográfico; no os exagero si os digo que miré el reloj al acabar una escena que parecía cercana del final y sólo había transcurrido apenas una hora (¡y, horror, sin palomitas!). Aparte de esto, el guión está lleno de tópicos y situaciones gastadísimas que contribuyen al aburrimiento de forma notable, cansa el recurso a lo mismo de siempre. Pero ahí está, en cartelera y recaudando euros que podían (¿deberían?) ir a parar a las arcas de alguna cinta española.

'Man to Man' cuenta cómo el joven médico Jamie Dodd y la comerciante Elena Van Den Ende viajan en 1870 al corazón de la inexplorada África Ecuatorial, en busca de los orígenes de la humanidad. Regresan a Edimburgo con dos pigmeos capturados, Toko y Likola, que son considerados como los eslabones perdidos entre el hombre y el simio, y expuestos posteriormente en el Zoo como animales. Jamie se embarcará en una cruzada por defender a los pigmeos, proclamándolos seres inteligentes, sensibles y humanos, con la intención de devolverlos a África y que vuelvan a ser libres. Régis Wargnier, del que algunos recordarán su interesante 'Indochina', naufraga totalmente con su nueva y aburridísima película, una mala mezcla entre 'Greystoke', 'El Pequeño Savaje' y 'E.T.' (por la interpretación de los pigmeos). Merece señalarse que Wagnier cuenta con un guión en el que (supuestamente) han trabajado William Boyd, Michel Fessler, Fred Fougea y el propio Wargnier. Y me pregunto yo, ¿lo escribió todo uno de ellos y los demás se dedicaron a poner el nombrecito? O quizá quedaron para escribir, se fueron de marcha y le dejaron la tarea a algún pobre becario con pocas tablas en algo que no sea ver la televisión y hacer fotocopias. No es normal, en serio, lo que le ocurre a esta película, totalmente desinflada a la mitad de la historia y que va soltando la poca sangre enferma que le queda durante todo el resto del metraje, poco menos que un suplicio para un espectador acostumbrado a que, como mínimo, le entretengan el rato que está sentado frente a la pantalla grande. Los que ya tenemos cierta costumbre a ver cosas como ésta, desgraciadamente, nos conformamos y hasta podemos sacar algo valioso del producto, como conclusiones sobre cómo no rodar algo y a qué actor/actriz no pedir nunca el teléfono. Por supuesto, hay que tomárselo con humor, porque si no, lo más indicado es salir de la sala y exigir que te devuelvan el dinero de la costosa entrada. Joder, qué menos que eso, ¿no? El tiempo pasa y ya se ha perdido, pero el dinero se puede reinvertir en... en... esto... ejem... en... pues por ejemplo en comprar palomitas y llevártelas a casa para ver algo en DVD (¡¡y en versión original subtitulada!!).

Del reparto casi mejor no decir nada, pero haré un esfuerzo y comentaré brevemente la labor de los dos protagonistas, Joseph Fiennes y Kristin Scott Thomas, porque lo de los dos "científicos" que se vuelven malos es, literalmente, de juzgado de guardia. Dan ganas de gritar: ¡¿hicieron casting?! En lo referente a la pareja de pigmeos (curioso, los personajes principales están construidos de dos en dos, quizá algún gafapastilla cultureta pueda encontrarle algún significado filosófico profundo), creo que mi opinión sobre su trabajo ya ha quedado claro; simplemente, hacen de monos listos o de extraterrestres tontos, como lo quieras ver. En cuanto a Fiennes, me decía mi compañero (y maestro jedi) Red Stovall que este actor sólo le sorprenderá cuando esté correcto (sólo correcto) en algún papel; lo cierto es que tenía alguna esperanza, pero ahora no puedo estar más de acuerdo. De hecho, esperaba que fuera en esta ocasión cuando se "destapara" con una buena interpretación. Pero no, amigo, qué va. Es más, el actor está bastante mal, vergonzoso en algunos momentos, sobreactuado y en ningún momento creíble; su personaje no está muy bien construido pero al actor se le debía exigir algo más de intensidad y, sobre todo, menos poses con "cara de tipo suspicaz" (arqueando una ceja o las dos). Scott Thomas no es que brille precisamente, pero al menos consigue que su carisma y saber estar traspase la pantalla y nos creamos, mínimamente, su personaje, también bastante desdibujado y con una evolución forzada por las exigencias del guioncillo. La actriz es de lo poco salvable de esta película.

'Man to Man' es, en pocas palabras, una nada interesante aventura acerca del origen y la inteligencia de dos pigmeos, puestos sobre el tablero como la clave de la evolución del ser humano; en realidad, todo es un pobre espectáculo sobre la estupidez del homo sapiens y sus anteriores versiones, que al vivir en la selva se les nota (un poco) menos. Wargnier firma una mala película que sólo hará las delicias de los buscadores de novedades en el videoclub que tengan dos horas libres para perder.

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