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Muñecos de trapo muy vivos, y vivos que parecen muñecos de trapo

Muñecos de trapo muy vivos, y vivos que parecen muñecos de trapo
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En el cine, a la hora de narra una historia, uno de los objetivos perseguidos y no siempre conseguidos, es el lograr que el espectador se crea lo que le están contando. Es curioso comprobar como a veces, algunos dramas intimistas no son nada creíbles, y como films de Sci-Fi, o que se desarrollan en mundos imaginarios son de una convicción que asusta. Incluso, muchas películas de animación son más creíbles que infinidad de films de imagen real, y aunque en las primeras evidentemente se requiere de una mayor complicidad por parte del público, no deja de llamar la atención como muchos personajes animados rezuman mucha más vida que otros interpretados por actores.

Hay actualmente en cartelera dos películas de corte fantástico en las que puede apreciarse precisamente eso. 'Número 9' ('9', Shane Acker, 2009) y 'Solomon Kane' (Michael J. Bassett, 2009), avaladas la primera por tratarse de una producción de animación en la que ha metido mano Tim Burton, y la segunda por tratarse de la primera adaptación de un personaje creado por Robert E. Howard, el mismo responsable de Conan. Ambas tienen cierto sabor a serie B, y ninguna es gran cosa, pero al menos la primera entretiene y sobre todo posee unos personajes muy vivos, mientras que la segunda no levanta vuelo y sus personajes no nos importan.

Otro futuro desolador

'Número 9' —¿a qué habrá venido eso de alargar innecesariamente el título original?— es la segunda película de animación producida por Focus Features tras 'Los mundos de Coraline' ('Coraline', Henry Selick, 2009), y se trata de la ópera prima de Shane Acker, quien ha contado con la producción de Tim Burton y Timur Bekmambetov, que por extraño que parezca, dejan ambos su huella en el film. Por un lado, la animación recuerda en formas, que no en técnica, a films que no necesito nombrar porque todos los tenemos en mente; y por otro, la acción del film está planteada de la misma forma que las cintas del ruso, aunque sin llegar a los excesos de éste.

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Acker adapta su propio corto de 2005, recurriendo a Pamela Petter para adaptarlo a la duración de un largometraje. Petter, escritora de series de televisión, participó en los guiones de la maja 'Monster House' (Gil Kenan, 2006) y la magistral 'La novia cadáver' ('Corpse Bride', Tim Burton, Mike Johnson, 2005), dos films que se diferencian del presente precisamente en lo mejor elaboradas que están sus historias. 'Número 9' es una película cuya historia está demasiado basada en coincidencias, y que a lo largo del metraje no parece más que una repetición del mismo esquema. Si a esos sumamos que todos los datos que desconocemos nos son desvelados en su parte final, y éstos resultan insatisfactorios, por no decir forzados, 'Número 9' decepciona bastante en su argumento, en realidad poca cosa.

En lo que sí luce el film es en su animación, mostrándonos otro de esos futuros desoladores tantas veces ilustrados en las películas de Sci-Fi, una terrible descripción del ser humano vencido ante las máquinas que él mismo ha creado. Los deliciosos muñecos protagonistas no son más que tópicos, sí, pero con mucha vida, y resulta imposible no empatar con ellos. Además, el desfile de voces es realmente impresionante, Elijah Wood en el papel principal, Jennifer Connelly, John C. Reilly, Crispin Glover, y los veteranos Martin Landau y Christopher Pulmmer ayudan con sus trabajos a que el espectador se crea a unos simples muñecos como el último resquicio de la vida humana. Una pena que la historia no esté a la altura de las circunstancias.

Otro héroe salvando el mundo

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Robert E. Howard, quien no necesita presentación para muchos de vosotros por ser el creador de cierto mítico personaje, que curiosamente no ha tenido de momento una buena traslación en pantalla grande —no, la película de John Milius no es ninguna maravilla—, es también el padre de otro personaje, tal vez no tan conocido por la gran audiencia, Solomon Kane. Su primera aparición, a finales de los años 20 y tras una serie de relatos, aguantó durante cuatro años. Fue en el 2008 cuando se publicó un cómic protagonizado por Kane, a cargo de la Dark Horse, y ahora el desconcertante Michael J. Bassett se ha encargado de la primera película basada en dicho personaje. ¿El resultado? Tan atractivo como frío, y con un montón de posibilidades casi todas desaprovechadas.

Hay en 'Solomon Kane' un vano intento por recuperar la esencia de los films de espada y brujería de los años 80, que ciertamente buenos no hay muchos. En sus intenciones de ser una digna serie B, de presupuesto relativamente bajo para este tipo de producciones, no puede evitar que la sombra de la espantosa 'Van Helsing' (Stephen Sommers, 2004) planee en todo momento sobre ella. Y es que el mencionado film tenía un look muy parecido al del personaje creado por Howard, por lo que ahora le hace un flaco favor a este film, que parece demostrar que nunca veremos una digna adaptación de una obra de Howard. Michael J. Bassett, realizador de la curiosa 'Deadwatch', fracasa en su puesta en escena, de buen diseño de producción, pero de nula personalidad y carente de fuerza, por no hablar de que por momentos parece un mal telefilm.

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En su doble faceta de director y guionista, el realizador maneja una serie de tópicos sin ningún valor, incapaz de sacar un mínimo de esencia de ellos. La historia está más vista que el tebeo, cae en lugares comunes demasiado trillados, y Bassett hace lo imposible por dar vida a algo que no la tiene. Y he ahí su mayor problema, 'Solomon Kane' no tiene vida. James Purefoy —Marco Antonio en la espléndida serie 'Roma'— no es el actor adecuado para dar vida al atormentado Kane —una especie de guerrero puritano en lucha contra el mismísimo Mal en pleno siglo XVI—, es algo así como una especie de Thomas Jane en horas bajas; el resto del elenco sigue más o menos el mismo camino, desde una insípida Rachel Hurd-Wood hasta dos veteranos desaprovechados, Pete Postlewaithe y Max von Sydow, con papeles tan relevantes en la trama como desganados. Hablan de una trilogía —también son evidentes los parecidos con la trilogía de Peter Jackson—, pero mucho me temo que servidor se apea aquí.

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