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'[REC] 3: Génesis', ceremonia sangrienta

'[REC] 3: Génesis', ceremonia sangrienta
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Son muchos los habitantes de nuestro país que aprovechan la más mínima ocasión para arremeter contra el cine español. Que si es imposible que salga una película buena, que si siempre hacemos lo mismo, que si basta ya de usar mis impuestos para financiar esas porquerías (anda que no se va dinero de nuestros impuestos a cosas peores) y una infinidad de quejas que se repiten de forma cíclica. Ya he comentado en varias ocasiones que el prototipo de largometraje nacional sí que da pie a molestarse por estar anquilosado en hacer el mismo tipo de película: Dramas sociales (donde entrarían las no tan abundantes cintas sobre la guerra civil que tanto se critican) o comedias de corte televisivo (para lo cual mejor verlo gratuitamente en la pequeña pantalla). La resistencia al cambio es similar a la fortaleza de la industria a la hora de resaltar la necesidad de las subvenciones. Triste panorama.

Sin embargo, sí que existe una tercera veta, como ya comentó un lector en su día, la cual se centra en potenciar el cine fantástico y de terror. El problema es que muchas producciones de este estilo o son una basura de mucho cuidado (la mayor parte de producciones de la Fantastic Factory de Filmax) o acaban siendo ignoradas por el público español, quizá ignorantes de su mera existencia por la escasa inversión en promoción y distribución (‘3 días’, ‘Los Cronocrímenes’, ‘El habitante incierto’, etc.). Afortunadamente, hay veces en las que uno de estos títulos destaca sobremanera y hace creer en la esperanza de que algo distinto sea posible. Uno de los casos más representativos de esto es ‘[REC]’, aproximación al cine de zombies (que en realidad eran infectados, pero que acabaron siendo poseídos) que impactó en su estreno a finales de 2007. Dos años después llegó una secuela que decepcionó a prácticamente todos los fans de la primera entrega, lo cual podía haber sido la muerte de la franquicia, pero acabó siendo lo contrario, porque poco tardaron en anunciar la existencia de dos partes más. Y este viernes al fin nos llega ‘[REC] 3: Génesis’, la precuela de lo que ya habíamos visto. La cuestión ahora es: ¿Estamos ante un nuevo chasco como el que tuvimos que padecer con ‘[REC] 2’ o podemos dar saltos de alegría ante la aparición de otra película que realmente merece la pena como fue el caso de la primera entrega?

Baile boda Rec 3: Génesis

Uno de los aspectos que más interesará a la mayoría es el hecho de que en ‘[REC] 3: Génesis’ se ha optado por reducir sobremanera el recurso estilístico de la cámara en mano. Es obvio que este aspecto añadía una capa extra de realismo a la primera entrega, pero su importancia decaía en la secuela y había no pocos espectadores que ya estaban un tanto hartos de ello. Además, no sólo se limita su uso al comienzo de la función, sino que el guión introduce pequeñas bromas al respecto con mucho acierto. Y es que el humor es uno de los grandes aciertos de ‘[REC] 3: Génesis’, porque una vez perdido el efecto sorpresa era necesario añadir algún tipo de novedad que lo compensara, y éste ha sido el camino elegido. No temáis que la película se haya convertido en una parodia en la que sea imposible tomarse algo en serio, porque la comedia se introduce en forma de pequeños chispazos, habitualmente a través de personajes secundarios cuya misión es básicamente esa, para que el efecto repetición nunca llegue a molestar al espectador. Y es que, sí, un grupo de seres con apariencia de zombies se dedica a sembrar el caos y la destrucción en un espacio (más o menos) cerrado, ahí los cambios son mínimos.

Otra novedad importante introducida por Paco Plaza y Luiso Berdejo en el guión es estructurar el relato entorno a una boda, dando así pie a un simpático retrato de las costumbres españolas en estas celebraciones durante sus primeros minutos, algo que ayuda a introducir al espectador en la historia de forma instantánea dada la facilidad con la que uno puede identificarse con lo que ve en pantalla, algo que costaba un poco más en la primera entrega en su equivalente en el parque de bomberos. Es de esperar que muchos estéis deseosos por conocer en mayor profundidad el origen de la historia, y aquí he decir que las respuestas no terminan de ser satisfactorias. ¿El motivo? Ya en la segunda parte se recurrió a la religión para aclarar ciertas dudas, y eso es algo que aquí se potencia sobremanera. El resultado es que en su naturaleza como precuela no se nos ofrece nada que justifique el interés específico de este detalle. Sí que hay respuestas, pero tienen unas bases tan arraigadas en los religioso que a mí me sirven para casi lo mismo que un vulgar ‘porque sí’.

Novios ensangrentados

Paco Plaza ha optado por potenciar de forma evidente el contenido gore, el cual hasta ahora se había centrado en no ir más allá de ser algo básico en ciertos momentos, pero aquí llega un punto en el que se opta por el despiporre en forma de momentos puntuales que provocaran el aplauso de los seguidores de este recurso, pero que no terminaran de agradar a las personas con un estómago sensible. Quizá así haya querido combatir la transición a una puesta en escena más tradicional, donde el realismo es algo más maleable si así se consigue agradar más a un espectador ávido de experiencias fuertes. Lo cierto es que funciona a la perfección y hasta deja con ganas de más.
 
No obstante, eso no quiere decir que Plaza no domine perfectamente el tempo de la historia, porque si algo destaca en ‘[REC] 3: Génesis’ es su vertiginoso ritmo. Tras unos primeros minutos pausados para presentarnos a los personajes, la acción se dispara y ya no hay marcha atrás, y la cuestión es que Plaza controla perfectamente esto para apostar más por la comedia, el suspense, el terror o el despiporre gore en función de las necesidades del momento. Además, no tiene problema en ofrecer un metraje muy reducido (está lejos de llegar a los 90 minutos en los que suele estar fijado el mínimo de duración aceptable) y no caer en el error habitual del cine moderno de alargar las películas más de lo debido. Bravo por Plaza.

Creo que hasta ahora los requerimientos para las intérpretes de la franquicia se limitaban casi en exclusiva a que sus reacciones ante la debacle en la que se encontraban fuesen lo más realistas posibles. Con esto no quiero quitar mérito a los actores que aparecieron en las dos primeras entregas, pero sí matizar que eso es algo que cambia en el caso que nos ocupa. Aquí se busca crear una empatía con el matrimonio al que da vida Leticia Dolera y Diego Martín, siendo imprescindible que haya química entre ellos para poder creernos su odisea para reencontrarse y ciertas decisiones que toman que carecerían de la más mínima credibilidad en otra situación. Y éste es otro de los puntos fuertes de la función, ya que tanto Dolera como Martín están muy convincentes en sus papeles, evitan caer en el pasteleo sentimental y también nos regalan situaciones para el recuerdo (esa memorable novia con la liga al aire y motosierra en mano). El resto del reparto realiza funciones más complementarias (tampoco era necesario nada más), y los personajes que más destacan son los que desempeñan esa función cómica que ya he comentado.

La motosierra de Rec 3

En definitiva, ‘[REC] 3: Génesis’ es un grandísimo entretenimiento que está muy cerca de igualar el nivel de la primera entrega. Además, esta vez se han añadido no pocos elementos humorísticos que funcionan de maravilla, algo que también sucede con los momentos en los que se da rienda suelta a los excesos gore. A cambio, la ausencia del efecto sorpresa hace que el elemento terrorífico no tenga la fuerza suficiente y las explicaciones que se nos ofrecen sobre el foco de la infección/posesión no son demasiado satisfactorias, pero no veo el problema si a cambio nos ofrecen una película tan vibrante y disfrutable como ésta. Muy recomendable.

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