Se hizo pasar por propagandista de Corea del Norte para denunciar la propaganda. El resultado es una de las películas más mordaces del siglo XXI

Se hizo pasar por propagandista de Corea del Norte para denunciar la propaganda. El resultado es una de las películas más mordaces del siglo XXI

Un ambiguo documental lleno de espinas y filos que usa armas conocidas para exponer vergüenzas

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Propaganda 2012 Slavko Martinov
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Pedro Gallego

Editor

Una traductora llamada Sabine afirmó ser abordada por dos desertores norcoreanos con el contenido de un DVD que debía ser traducido y distribuido por todo el mundo a través de Internet, habiendo conseguido extraer una película de las autoridades locales. Esta obra en cuestión exponía con dureza las prácticas propagandísticas de Estados Unidos, desde su fundación hasta su explotación del consumismo y la cultura de la celebridad.

La película ridiculizaba la devoción al capitalismo de Occidente, y sobre todo del país americano, empleando la misma tendencia condescendiente que documentales empleaban para reflejar la represión y la forzada devoción al líder y sus ideales que se vive en Corea del Norte. Sabine accedió a traducir y narrar esta obra, además de distribuirla en partes a través de plataformas como YouTube.

Esto no es una película, es una denuncia

Sin embargo, una duda empezó a corroerle conforme progresaba con la tarea. Había indicios que señalaban que la película en cuestión era realmente un trabajo de propaganda de Corea del Norte y la gente que le contacto eran autoridades intentando hacerse pasar por disidentes. Sabine, sin embargo, terminó la tarea porque lo que se comentaba era pertinente, e incluso necesario. También porque Sabine era parte del mismo equipo de neozelandeses que trabajaron junto al director Slavko Martinov para hacerse pasar por norcoreanos y darle una vuelta extra a lo que se ve en ‘Propaganda’.

Ver esta película (disponible en varias plataformas, aunque también encontrarle en streaming a través de WOW Present Plus) sin contexto y de manera directa lleva a bastante confusión inicial. La ridiculización de Estados Unidos es tan evidente y el lenguaje es tan propio de la redacción de un ideario de partido político único que hace pensar que realmente estamos ante un trabajo propagandístico que se emite en una especie de NODO norcoreano. A día de hoy, los que llegan a la película o clips de la misma siguen creyendo que lo es.

Es parte de la magia que trata perseguir Martinov. Meterse tan de lleno en las tácticas propagandísticas que permita poner a plena vista las mismas y hacer denuncia de ellas. Una película capaz de demolerse a sí misma que, sin embargo, es capaz también de sostener en paralelo el mensaje que se está contando.

‘Propaganda’: revolviendo el medio y la imagen

Propaganda 2012

Entre chanzas de humor negro, como preguntarse qué infancia traumática ha tenido Quentin Tarantino para querer propagar tanta violencia en sus películas, va sosteniéndose cómo las industrias culturales y sensacionalistas participan, voluntariamente o no, en sostener la imagen que busca un país imperialista. La confusión de la devoción religiosa por el dictador norcoreano que veríamos en una pieza obvia salida de Estados Unidos aquí se revuelve para colocarlo en el consumismo desaforado.

Es complicado lo que trata de sostener Martinov, pero consigue guisárselo y comérselo. La denuncia tanto de dictaduras obvias como de otros países dominantes cuyas prácticas resultan obvias si se les coloca un espejo. Y, al mismo tiempo, la reflexión crítica del medio cinematográfico como herramienta que participa con facilidad en la expansión de los mensajes. Es un trabajo exquisito con varias capas, que pueden funcionar si se entra con cierta idea de lo que se pretende, y que se vuelve uno de los documentales más mordaces de este siglo.

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