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'Selfie': retrato de una España en crisis
Críticas

'Selfie': retrato de una España en crisis

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Pese a su apariencia de sátira política con los pies pegados a la tierra, 'Selfie' es una película con un mensaje grandilocuente y metafórico: hay dos facciones en pugna por conquistar España. Una de estas mitades, representada por nuestro protagonista, es clasista, ignorante, retrógrada y con insultantes aires de superioridad. La otra es falsamente solidaria, perezosa, aprovechada, básica, amoral. Entre ambas facciones hay una España bienintencionada y ciega.

Semejante metáfora no es nueva, era la que sostenía, de forma mucho más aparatosa, la fallida 'Balada triste de trompeta' de Álex de la Iglesia. 'Selfie' traslada la idea de las dos Españas a la actualidad y a la cultura del pelotazo, pero por el camino se queda en un simbolismo igual de simplista, y lo que es peor, ingenuo y conciliador. Porque también pese a sus apariencias: 'Selfie' no es una sátira salvaje, sino una comedia de costumbrismo suave.

En la película conocemos Bosco (un adecuadamente baboso Santiago Alverú, que muy comprometido con la película está haciedo actos de promoción sin salir del personaje), hijo de un ministro del PP y en proceso de rodar un documental sobre su vida (de ahí las cámaras que le siguen a todas partes). Bosco lo perderá todo cuando su padre va a la cárcel acusado de corrupción y sus bienes son embargados.

Bosco se sumergerá entonces en un buscarse la vida que le llevará a compartir piso en Lavapiés y a aceptar trabajos "solidarios" (dando pie a algunos gags de mal gusto... y no especialmente graciosos), todo ello sin dejar del todo de lado su vida anterior, que comprobará que era mucho más superficial de lo que él pensaba. Es decir, una fábula moral de libro: el protagonista inicia un descenso a los infiernos que le obliga a enfrentarse consigo mismo.

'Selfie' tiene su principal problema en su dificultad en encontrar un tono definido, derivado quizás de lo limitado de su propuesta de salida.

El problema y el dilema de 'Selfie' es que no consigue encontrar un tono apropiado: su protagonista es tan rematadamente imbécil y sus actos tan erráticos que nunca queda claro si es un vividor, un aprovechado (su relación con la chica ciega, a la que da vida Macarena Sanz, entra en continuo conflicto con los intentos de recuperar a su ex, reflejados de forma mucho más franca) o un idiota sin propósito claro. Posiblemente, una mezcla de todo ello.

Pero el guion de Víctor García León (también director) no termina de encontrar el tono: si quiere reflejar una evolución en el personaje, no está del todo bien plasmada; y si quiere retratar una personalidad caótica y completamente ajena al mundo real, a los actos de Bosco le sobra la planificación maquiavélica que se adivina en todas sus acciones en Lavapiés. La sensación -muy interesante a veces- de que los diálogos son improvisados se transmite al guion, que zigzaguea sin tener muy claro a dónde va.

'Selfie': un retrato cruel y ocasionalmente certero

Pero a rasgos generales, la propuesta de 'Selfie' es muy interesante. Dejando de lado su mecánica de mockumentary, de innecesaria justificación argumental en estos tiempos en los que productos de éxito como 'The Office' o 'Modern Family' han popularizado sus recursos sin necesidad de excusarlo mediante el argumento, su modestia expresiva otorga cierta cercanía a lo que cuenta.

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Desde ese punto de vista, momentos brillantes como el encuentro real entre Bosco y Esperanza Aguirre funcionan porque los sentimos genuínos, aunque en no se disipe la sensación de que estamos ante un stunt del 'Caiga quien caiga' original. Es decir, ese humor político entre cómplice y solo muy difusamente crítico, y que en estos tiempos necesitados de un posicionamiento y contundencia más clara ha quedado relegado como algo inofensivo.

Quizás, pese a sus ocasionales estallidos de furia (presentes sobre todo en el tramo inicial, cuando Bosco se nos presenta como un indeseable sin escrúpulos, exactamente igual que su padre), ese sea el problema de 'Selfie': en el fondo, es inofensiva. 'Selfie' parece mandar el mensaje de que hay dos Españas, sí, pero están condenadas a entenderse por el bien de la cieguita. Una impresión que, sin duda, rubricarían ciertos políticos afines al entorno de Bosco.

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