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'Silencio en la nieve', el timo de los tráilers del cine español

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Cada año se estrenan un montón de películas españolas que pasan sin pena ni gloria por los cines de nuestro país. Algunas son sólo un timo para intentar conseguir subvenciones a porrillo, otras simplemente son películas tan pequeñitas que ya es un milagro que lleguen a verse en algún sitio, las hay que sencillamente son tan malas que no llaman la atención del público (que por mucho que defienda al cine hecho en España no soy tan iluso para pensar que no se hacen un buen puñado de bodrios cada año) y en otros casos llegan a tener cierto éxito (no olvidéis que ‘Torrente 4: Lethal Crisis’ fue la película más taquillera en España el año pasado). Sin embargo, estoy convencido de que el principal motivo de que muchas películas españolas pasen desapercibidas para el gran público se encuentra en su campaña de promoción, más específicamente en el tráiler que lanza la productora.

Alguno ya habrá notado que he alterado mi tradición de encabezar esta crítica con un fragmento del cartel promocional de la película en cuestión, y es que antes de nada quiero hacer una serie de apuntes sobre el tráiler de ‘Silencio en la nieve’, por lo que os pediría que le echaseis un vistazo antes de seguir leyendo. ¿Qué es lo que esperaríais de la película ahora mismo? A mí me transmite la intención de querer ser trepidante, de tener una banda sonora repetitiva, de ser un batiburrillo argumental de mucho cuidado, que el suspense va a ser el epicentro de la historia, que el personaje de Carmelo Gómez podría ser una especie de alivio cómico o, al menos, rozar lo histriónico, también que la trama bélica va a ser de una importancia casi similar a la de los asesinatos, pero ante todo que ‘Silencio en la nieve’ iba a ser una tontería de mucho cuidado. ¿A qué viene todo esto? Pues a que una vez vista la película puedo decir que lel tráiler no refleja nada bien ni un solo aspecto de lo que es ‘Silencio en la nieve’.

Juan Diego Botto es el protagonista de

No os creáis que no he tenido ganas de mencionar en más ocasiones este problema, ya que cuando os hablé de ‘La chispa de la vida’ me corté en el último momento, ya que, aunque sin ser tan exagerado como en este caso, su tráiler también estaba muy alejado de ser lo que yo entiendo como un buen avance de lo que podríamos ver luego en la película, aunque sin llegar a los niveles de de ‘Silencio en la nieve’, el cual es especialmente flagrante, y creo que voy a ir punto pot punto intentando desmentir lo que transmite.

Gerardo Herrero, director de ‘Silencio en la nieve’, opta por evitar las grandilocuencias en la puesta en escena o el ritmo que quiere imprimir a la película, ya que se muestra más interesado en ofrecer un relato pausado, en el que se combina el descubrimiento de nuevas pistas con el desarrollo de los personajes y la España de la época. Sé que puede resultar confuso este segundo punto, ya que la acción de la película se enclava en territorio ruso, pero dejad que me explique. Sí que hay un trama de suspense relacionada con asesinatos, pero la caza del criminal deja a ratos la sensación de funcionar casi a modo de MacGuffin para poder desarrollar a los dos personajes protagonistas, en especial al que interpreta Juan Diego Botto. No faltan las menciones a las clases sociales de España, los ecos del franquismo, y también la necesidad de los perdedores supervivientes de prácticamente eliminar su propia ideología para lograr sobrevivir.

Lo que sí que tiene un peso residual en la función es la historia bélica, ya que su utilidad se circunscribe a funcionar a modo de efectivo telón de fondo para la investigación. Como es de esperar, el secretismo del ejército funciona a modo de contrapeso en el desarrollo de la misma, pero sin ser algo nada molesto. En lo referente a los nazis (he llegado a leer a alguien refiriéndose a la película como ‘la de los nazis’, otro problema derivado del tráiler) no esperéis gran cosa, pues sí que hay una escena de tensión por su presencia, pero es accesoria, ya que funciona a modo de complemento de la trama amorosa que rodea al personaje de Juan Diego Botto. Y es ahí, y no en el resto de subtramas, donde ‘Silencio en la nieve’ flojea más en su intento de dotar de una mayor profundidad a los personajes, porque nunca logra capturar el interés del espectador y no añade una capa al mismo que no hubiéramos podido dar por sentado. Eso sí, no esperéis la presencia del plano gratuito de desnudo que algunos esperarían ver en una producción española, ya que la película rehúsa caer en ello cuando surge la oportunidad.

La trama amorosa de

En el guión de Nicolás Saad se alternan los aciertos con los fallos, con un bagaje final que tiende a lo primero. El progreso de la historia es muy correcto y se evitan los efectismos baratos en forma de giros de guión absurdos. A cambio de opta por abrir algunas líneas argumentales que no llegan a ser cerradas de forma plenamente satisfactoria (todo lo relacionado con la singular ruleta rusa, aunque recibe otro nombre), pero no es algo que llegue a ser particularmente molesto, ni deje la sensación de ser un amasijo de tramas inconexas. No, aquí si aparece algo que no resulta ser clave para esclarecer la identidad del asesino es porque es una falsa pista o sencillamente se nos explica más tarde el motivo de que haya cosas que no cuadren demasiado.

Un problema cuya culpabilidad divido entre la puesta en escena y el guión es que cuando tenemos la primera aparición física del asesino, ésta se resuelve de forma un tanto cutre para que éste pueda huir. No quiero entrar en spoilers específicos, pero es ahí donde se suman demasiadas casualidades para que el golpe de efecto que hace acto de presencia nos lo compense. A cambio, es una de las escenas donde mayor importancia tienen los parajes nevados en los que se ambienta la película, uno de los puntos fuertes de la función. Y es que, sí, no luce tanto ni crea una sensación opresiva como sí sucede en ‘Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres’, pero tampoco se queda en algo cutre donde parezca que la nieve la han puesto cuatro operarios de forma apresurada. A nivel de ambientación, y teniendo en cuenta los medios con los que cuenta la película, no hay pega posible. No quiero dejar de mencionar que es este apartado el que permite a la película regalarnos una escena de gran impacto visual: El descubrimiento del primer cadáver con los caballos congelados medio enterrados por la nieve. La fuerza de ese momento no volverá a ser igualada, pero es una buena forma de atrapar de entrada al espectador antes de poner las reglas sobre cómo va a evolucionar realmente la historia. Y es que una de las cosas más difíciles que tiene una película es saber llamar la atención del espectador sobre lo que le están contando, una vez salvado eso es todo más sencillo.

Imagen de

Pasando ya a los actores, Juan Diego Botto es un protagonista omnipresente muy digno, el cual sabe cargar con el peso de la película a sus espaldas sin resultar soso o molesto para el público, aunque sí que se echa en falta una dosis extra de carisma que le convierta en un gran personaje, aunque eso es algo que soluciona Carmelo Gómez, uno de los mejores actores de nuestro cine. Eso sí, su personaje no se libra de tener un problema claro en su evolución, ya que comienza con un marcado carácter autoritario, pero al de un rato la camadería con el protagonista es muy evidente, sin que por el camino haya un cambio suficientemente marcado que lo justifique. Soy consciente de que con ello nos quieren vender el hecho de que el personaje de Gómez respeta al de Botto, e incluso surge una amistad, pero es demasiado súbito. Sobre el resto de reparto, lo cierto es que la efectividad es la tónica reinante con una excepción, y es que Sergi Calleja no termina de encontrar el punto justo de locura a su personaje, resultando un poco excesivo y fuera de lugar.

En definitiva, ‘Silencio en la nieve’ es otro ejemplo de buena película española cuyo tráiler seguramente reviente sus posibilidades comerciales, o que, si se da el caso de que la gente se acerque a verla, se sientan timados por no ser para nada lo que les vendían. Pase lo que pase, el cine español sale perdiendo y fomentando el odio que existe entre cierto segmento de la población, y es una pena que una película estimable como la que nos ocupa vaya a pasar desapercibida por un motivo u otro. Lo que hay es una cinta pausada e interesante que no llega a ser brillante, pero que sí merece una oportunidad de ser vista sin esperar lo que vende su timador tráiler.

3

PD: En esta ocasión, la valoración estaría a mitad de camino entre las dos estrellas y media y las tres.

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