'Sin nombre', prodigioso drama sobre la desesperación

'Sin nombre', prodigioso drama sobre la desesperación
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La enorme fuerza narrativa y el sobresaliente trabajo visual de 'Sin nombre' fue lo que más llamó la atención en el pasado Festival de Sundance. Por ello ganó los premios a la mejor fotografía y a la mejor dirección, para el norteamericando (de ascendencia nipona) Cary Joji Fukunaga. Y en verdad, el filme resulta un drama prodigioso que convierte a su realizador en una de las jóvenes promesas con mayor proyección de futuro. Por suerte, al conseguir estos galardones la cinta ha tenido una distribución más digna con su resultado y nos podemos congratular de que llegue a nuestras carteleras.

Una historia vibrante, con momentos durísimos pero que consiguen atrapar al espectador y transportarlo a una realidad tan palpable y cruda como es el drama de la inmigración en centroamérica. Dos ejes temáticos, dos caminos paralelos que se cruzan y confluyen en un profundo y espléndido reflejo del sentimiento de desesperación humana.

'Sin nombre' nos traslada a un espacio donde la realidad social condiciona la propia existencia, como es centroamérica. Y allí conocemos las dos historias que nos van sumergiendo en este drama cotidiano. La de Cásper, un adolescente confinado al caos de Tapachula, en la región de Chiapas (México), donde instruye a un nuevo miembro de la Mara Salvatrucha, una banda callejera mafiosa, brutal, violenta y extrema que domina el barrio e impone a sus miembros una férrea conducta. Por otra parte, conocemos a Sayra, un joven hondureña que marcha con su tío y su padre en tren hasta la frontera con Texas, en Estados Unidos.

La historia combina a la perfección ambas historias, y así vamos conociendo las vicisitudes de las situaciones de ambos, donde se ven abocados (y casi arrastarados) por el destino de su realidad. Todo ello de manera armónica, con la belleza de una fotografía cautivadora y gran dominio del ritmo que va generando cada vez más suspense con los personajes. Todo ello, filmado con un realismo apabullante, sin concesiones, y reflejando con fidelidad la carga de crudeza y desesperación que transmiten los personajes y sus vidas.

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Cuando convergen los caminos de los dos protagonistas, Fukunaga no cae en sentimentalismos, mantiene su visión de una huida desesperada, de vagas esperanzas en un futuro nada prometedor, y un pasado para olvidar. Buscan una salvación a modo de rendención, que es lo único que los empuja, sin más opciones a las que aferrarse. Ello supone una mirada diametralmente opuesta de la que nos ofrecía Danny Boyle en 'Slumdog Millionaire' con las historias de Jamal y Latika. En 'Sin nombre', Fukunaga no deja resquicio al positivismo, sino a una realidad dura, difícil de digerir, pero que, por desgracia, está presente en personajes como los retratados. Jóvenes sin nombre cuyo futuro es desconcertante.

Mención especial cabe hacer sobre el trabajo de Adriano Goldman, que realiza una fotografía fascinante, completamente apropiada a la dura narración y que brinda imágenes bellísimas y atrapantes. Sin olvidarnos del excelente trabajo de los intérpretes, que logran aportar toda la verosimilitud que la historia requería. Muchos puntos a favor de Cary Joji Fukunaga, que se convierte en un sólido talento del cine independiente y al que hay que seguir la pista muy de cerca. Como supieron hacer Diego Luna y Gael García Bernal, productores de la cinta, y artífices del relanzamiento de su inexperto pero brillante realizador.

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4,5
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