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Su vida es una ruina y la película también

Su vida es una ruina y la película también
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Aaron Eckhart es uno de esos actores que sin haber alcanzado el estatus de estrella, cae bien a todo el mundo. Tras papeles de cierta envergadura en películas del irregular Neil LaBute ('En compañía de hombres' o 'Amigos y vecinos'), se ganó la simpatía del espectador con un personaje tan agradecido como el que desempeñó en 'Erin Brokovich', esa maja película por la que Julia Roberts se llevó un merecido Oscar. A partir de ahí, y siempre con paso seguro, sus intervenciones en las película tenían cada vez más peso, hasta culminar en dos interpretaciones que sin duda se encontrarán entre lo más recordado del actor en años venideros. Por un lado, la curiosa comedia 'Gracias por fumar', y cómo no, su Harvey Dent/Dos Caras de 'El caballero oscuro'.

Quizá debido al éxito del film dirigido por Christopher Nolan, han decidido estrenar 'Mi vida es una ruina' (otro lamentable título tipical spanish, que en este caso nada tiene que ver con el original, 'Meet Bill'), en la que podemos disfrutar de un Aaron Eckhart totalmente entregado den cuerpo y alma a un personaje con muchas posibilidades (aunque visto en mil películas de igual índole). Lo penoso del asunto, es que a pesar del notable esfuerzo del actor, el resto de la película carece de todo interés.

'Mi vida es una ruina' narra la historia de Bill, hombre de mediana edad casado con una mujer cuyo padre es el dueño de un banco. Bill nunca se ha sentido cómodo entre los familiares de su espectacular esposa, y cuando descubre que ésta le es infiel con un famoso presentador de televisión, su mundo se viene abajo. Totalmente humillado encuentra apoyo en un alumno al que conoce el día de la inauguración de la nueva capilla en un colegio privado. El muchacho le elegirá como nuevo tutor, y también le enseñará a que los demás no le pisen. Ambos sacarán provecho de su estrecha relación.

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Bernie Goldmann debuta en la dirección de films después de haber producido unos cuantos, entre los que encontramos la exitosa '300' de Zack Snyder. Le ayuda la también debutante Melissa Wallack, quien también se estrena en la escritura de guiones con esta película. No sé si será porque no se han entendido, o porque dirigir un film a cuatro manos les ha superado, pero la labor de ambos es desastrosa, sobre todo porque no terminan de encontrar el tono adecuado a la historia. La película parece por momentos un drama existencial, otras una comedia tonta sin sentido alguno, y al final uno no sabe muy bien qué narices ha visto. Lo único que queda claro es que Aaron Eckhart es un buen actor, uno de esos a los que no le importa engordar unos cuantos kilos para interpretar el tipo de papel que esta película le ofrece.

Eckhart, y no el guión, transmite muy bien su desencanto por la vida que le ha tocado vivir, y en la que él no toma las decisiones, las toman por él. Su descontento es por poseer una esposa demasiado perfecta ante la que se cree inferior, por desempeñar un trabajo que le debe a su suegro, el cual con la ayuda de su hijo, le humilla continuamente. Sólo cuando conoce a su adolescente amigo, el cual todavía no ha crecido lo suficiente para comprobar lo perra que puede ser la vida a veces, recupera parte de la ilusión que no debe perderse nunca, ésa que lleva a hacer cosas realmente interesantes y estar contento con uno mismo. Eckhart transmite él solo todo esto, su presencia y buen hacer bastan, pero un film no se sostiene por una buena interpretación.

En 'Mi vida es una ruina' las cosas suceden sin ton ni son y porque sí, la progresión dramática brilla por su ausencia, los personajes entran y salen de la historia a su libre albedrío. Incluso da la sensación de que faltan cosas, pues muchas de las escenas no tiene conexión alguna, es como si en la sala de montaje les hubiera dado por usar la tijera, y en un intento de hacer una película más comercial, la han destrozado por completo. No se explican las idas y venidas del personaje al que da vida una despistada Jessica Alba, que se supone un punto de inflexión en la relación del personaje masculino con el de su mujer, a la que interpreta Elizabeth Banks, también con cara de perdida. Y ya no hablemos de Timothy Olyphant, quien parece que sólo lo hizo bien en la serie 'Deadwood' (HBO, por supuesto), o Logan Lerman, visto en la magnífica 'El tren de las 3:10' o la deplorable 'El número 23'. Ambos están inexpresivos y apenas saben que hacer con sus respectivos personajes, totalmente desaprovechados en la historia.

Eckhart con su tripa y su peinado se salvan, el resto para el olvido.

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