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'Super Drags' es una enorme y divertida fiesta queer en la Brasil de Bolsonaro
Críticas

'Super Drags' es una enorme y divertida fiesta queer en la Brasil de Bolsonaro

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Nota de Espinof

El pasado 28 de octubre, Jair Bolsonaro fue proclamado nuevo presidente electo de la República Federativa de Brasil y se une así a la nueva oleada de gobernantes que han llegado al poder gracias a un discurso de odio hacia ciertos colectivos, incluyendo el LGTB.

Por tanto, casi como respuesta a este nuevo rumbo en el país, Netflix tenía preparada una serie original brasileña de temática queer: 'Super Drags'. Una animación para adultos creada por Anderson Mahanski, Fernando Mendonça y Paulo Lescaut que sí, va exactamente de lo que pensáis.

En 'Super Drags' nos encontramos con la historia de tres hombres, Patrick, Ralph y Donizete, que trabajan en un departamento de unos grandes almacenes. Por la noche, liberan a su diva interior y se transforman en Lemon Chiffon, Safira Cyan y Scarlet Carmesí, tres superheroínas drags dedicadas a salvar el mundo de los malvados planes de Lady Elza.

El hilo conductor de esta primera temporada es el concierto que la reina de la música, Goldiva, va a dar en la ciudad y que se ve cancelado gracias a las presiones de un poderoso pastor cristiano que, además, será un segundo villano de la serie con sus planes para erradicar la homosexualidad.

Champagne Super Drags

Para mí pocas cosas son más difíciles que crear una serie de animación cómica para adultos que tengan la sexualidad como temática principal. Simplemente porque es muy fácil entrar en el chiste chabacano y no salir de un ciclo de humor que puede cansar al espectador. Un ejemplo lo podemos tener en 'Big Mouth' que, a mi juicio, se desboca demasiado en su tratamiento humorístico de la pubertad.

'Super Drags' no está exento de ese humor chabacano, con innumerables gags y chistes y referencias en torno a penes, vaginas y demás parafernalia sexual. Algunos de los cuales se pierden (pero lo pillas a poco que lo escuches en el brasileño original) en una traducción de la que hablaré más adelante.

En este sentido, si bien es una serie bastante divertida hay que reconocer que sus planteamientos argumentales no dejan de ser bastante infantiles. Es un poco lo que pasa con 'Hora de aventuras' y otras series parejas: el que se traten ciertos temas o haya cierto tipo de lenguaje o situaciones no te convierte en una serie para adultos (aunque tampoco en algo "para todos los públicos").

El que 'Super Drags' parta de la idea (y necesidad) de propagar un mensaje de amor y fraternidad, aceptación de la propia sexualidad y de tu propio cuerpo hace que uno casi hubiera deseado que se hubieran despojado de su lado adulto (una cosa es hablar de sexualidad y otra bien distinta la sexualización de los personajes) para poder enseñar esto en generaciones más jóvenes.

¿Murcia, Marta Sánchez y Chenoa?: el mal de las traducciones referenciales

Lo que hay que criticar es la traducción española (de España) que nos hemos encontrado. ¿Os acordais de todas las coñas que tenemos muchas veces por cómo se doblaban las sitcoms norteamericanas allá por los años 90 con Salem o Will Smith soltando referencias por doquier de Ana Rosa Quintana y cosas así? Pues en 'Super Drags' es una práctica indiscriminada.

Ya para empezar si estás viendo la serie traducida al español de España, te encuentras con que la acción transcurre en Murcia en vez de en la ciudad ficticia de Guararahêm. Una adaptación absurda y con nula justificación.

Que yo entiendo que hay referencias locales que sí que necesitan cierta traducción al público no brasileño (y en 'Super Drags' hay bastantes) pero hay muchas que son dichos globales y no hace falta esta traducción. Por ejemplo, hay un gag en el que un personaje cita a Matusalén y en España deciden traducirlo por Papuchi.

Que la traducción, sobre todo de comedias, es bastante difícil y a veces hay que adaptar no tanto al idioma sino al público objeto y asegurarse que pillen todo lo que se dice. Pero hay que controlar mucho cuando se trata de referencias ya que, mal puestas, rechinan más que funcionan.

En cualquier caso, a pesar de cierto lío a la hora de plantear bien a quién se dirigen, 'Super Drags' es una serie divertida, exagerada y llena de entusiasmo. Una fiesta queer a la que da gusto estar invitado.

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