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'Big Mouth': nunca fue tan desagradable y divertido hablar de la pubertad
Animación

'Big Mouth': nunca fue tan desagradable y divertido hablar de la pubertad

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Parece que al gigante rojo le ha dado fuerte por la animación con la renovación de 'BoJack Horseman' y la apuesta por contenidos animados en sus últimas confirmaciones y proyectos. Es el caso de 'Big Mouth', serie original de Netflix que coescriben Jennifer Flackett, Andrew Goldberg, Nick Kroll y Mark Levin.

Reconfigurar el pensamiento que tenemos acerca de la transición a la adolescencia parece la idea más llamativa que plantea la nueva producción animada de la plataforma estadounidense, invitándonos a interesantes reflexiones y utilizando elementos narrativos que han hecho triunfar a producciones de este tipo, como las referencias metalingüísticas y la ruptura de la cuarta pared.

'Big Mouth', hormonas a lo loco

Hacer una serie sobre la pubertad para adultos es muy jodido. Porque, como parece ser evidente, 'Big mouth' debería tener a los jóvenes como público principal, y no a los que ya han pasado esa etapa. Pero, ¿'Big mouth' es una serie sobre la pubertad, o un manual de instrucciones para que los que ya la hemos dejado atrás aprendamos a hablar de ella sin tapujos? Es más bien lo segundo, pues, aunque muchas de las producciones animadas se han vendido como productos de corte infantil y adolescente, todas ellas tenían un calado y trasfondo más allá del simple divertimento.

Big Mouth 4

La serie es una gamberrada, a veces, escatológica. Pero es precisamente esta mirada sucia la que hace que 'Big mouth' funcione tan bien, porque es llevar los problemas de la pubertad al extremo los hace más evidentes.

La serie nos cuenta las andanzas de un grupo de amigos del instituto: Nick, un joven con una particular familia en la que sus padres confían en él hasta el extremo; Andrew, su mejor amigo y prototipo clásico de nerd que convive directamente con la pubertad a través del terrible y salido Monstruo de las Hormonas; Jessie, adolescente en pleno autodescubrimiento y con una gran conciencia feminista para su edad; Mizzy, una curiosa y simpática chica que se sale de los gustos comunes y quiere encontrar amigos; y Jay, un fanático de la magia que vive en el seno de una familia particularmente disfuncional y que está en plena efervescencia sexual.

Entre ellos tenemos numerosos y divertidos secundarios, como el profesor de gimnasia o los familiares de los protagonistas, así como apariciones estelares de personajes reales: The Rock, Freddie Mercury, Sócrates, Sylvester Stallone...

Big Mouth 3

'Big Mouth' utiliza numerosos personajes y elementos sobre los que se reflejan los conflictos internos de sus jóvenes protagonistas. Al mismo tiempo, tenemos, por ejemplo y entre muchos otros, al fantasma de Duke Ellington y a varios Monstruos de las Hormonas aconsejando a los jóvenes que protagonizan la serie, lo que permite a sus creadores llevar hasta el extremo las situaciones de éstos.

Gracias a la parodia y a la exageración, podemos conseguir una mejorada visión sobre los problemas de la pubertad, que son muchos y nos parecen nimios una vez superados: la masturbación, los complejos físicos, la menstruación, el amor, las relaciones sentimentales, el dolor de las rupturas, la disfuncionalidad en el seno familiar, la identidad sexual…

Otras de las virtudes de la serie son, sin duda, sus minutos musicales. Desde el opening, donde escuchamos la versión de “Changes” que realizó Charles Bradley en 2013, las intenciones quedan muy claras. Hay una significación muy particular en estos créditos que el propio título de la canción convierte en evidente.

Big Mouth 2

Pero, además, en varios episodios hay canciones originales que hacen que la serie merezca la pena, con dos especialmente memorables: la maravillosa seudo salida del armario de Andrew con colaboración especial de Freddie Mercury en el tercer capítulo y la divertidísima y sincera canción del final del episodio nueve “Life is a fucked up mess!”, que cantan casi todos los personajes.

Quizá uno de sus puntos fuertes y más positivos es que el tratamiento argumental es el mismo para chicos y chicas. El monstruo de las hormonas se relaciona por igual con Andrew y Jessie, por ejemplo, y, aunque con diferencias lógicas, los dos se ven afectados por los cambios que sus cuerpos desarrollan: la atracción sexual comienza, así como la menstruación y todo lo que supone.

Y la serie representa el desarrollo físico, mental y emocional de chicos de chicas. Conceder una importancia balanceada en la representación de lo masculino y lo femenino -aunque se hable más de los problemas de Andrew y Nick que de los de Jessie y Mizzy- debería ser de cumplimiento obligado en el audiovisual.

'Big mouth' es, en definitiva, una interesante propuesta en el seno de la eclosión actual de la animación para adultos. Tiene especial interés en retratar de forma brusca pero divertida y sincera la pubertad, lo que hace que 'Big mouth' supere la barrera del entretenimiento. La serie nos da pistas para volver a pensar en la preadolescencia sin avergonzarnos de ella y entender la dimensión de sus problemas, que no son pocos ni son tan simples como solemos creer.

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