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'The Queen', una reina llamada Helen Mirren

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Supongo que habrá mucha gente a la que no le interesa 'The Queen', no porque sea una buena o una mala película, sino por el tema a tratar. A pocos, sobre todo jóvenes, les importa más bien poco, o nada, la figura de la reina Isabel II de Inglaterra y todo lo que le rodea en su vida privada o pública, y tampoco cómo Tony Blair se convirtió en Primer Ministro y cómo asesoró a la reina en unos momentos tan delicados como los que envolvieron a la trágica muerte de Lady Di. De hecho a mí me importa bien poco ese tema para una película, y sin embargo una vez más no es el qué lo que importa, sino el cómo. Y hay que tener en cuenta que detrás de la cámara está un señor que de esto del cine sabe un poco, como ya ha demostrado en el pasado con las maravillosa 'Las Amistades Peligrosas', 'Héroe por Accidente' y 'Alta Fidelidad'. 'The Queen' es un retorno a ese cine de altura que el señor Frears tiene cada dos o tres películas (y no estoy diciendo que esas dos o tres sean malas), y ya asomaban destellos de grandeza en la anterior, 'Mrs Henderson Presenta'.

Aquí Frears no sólo realiza cine de altura, sino que pone a nuestra disposición a una actriz como la copa de un pino logrando una de las mejores interpretaciones femeninas jamás vistas en una pantalla de cine. Sí, parece exagerado, pero no lo es. Helen Mirren logra alcanzar las estrellas con su composición de Isabel II de Inglaterra, y es muy probable que en la próxima edición de los premios Oscar, el correspondiente al de la mejor actiz lleve su nombre. Si no, no habría justicia en este mundo.

Mirren es el centro absoluto de la película, ella es la verdadera reina, un deleite enorme para los sentidos. Ya desde el principio asistimos a un prodigio de interpretación, ya que es el personaje al que vemos continuamente, gracias a que la actriz se mete tanto de lleno en su papel que éste le traspasa para que seamos testigos de la perfección absoluta. Sus miradas, gestos, palabras, poses, en definitiva todo, son de un cuidadoso esmero y dedicación, que no podemos más que quedarnos boquiabiertos en nuestra butaca y disfrutar como nunca.

El resto de actores tampoco se quedan atrás, y yo destacaría especialmente al siempre magnífico James Cromwell, impresionante cuando se enfada, Michael Sheen tambien extraordinario como Tony Blair, aunque la composición del personaje casi roza lo cómico, y es que una de las cosas de las que Frears hace gala en la película es la de dotarla con cierto aire de comedia a pesar de que los hechos narrados son tremendamente dramáticos. Y Sylvia Syms está impagable como la reina madre, y no precisamente la de los aliens, aunque poco les falta.

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Pero lo cierto es que no estamos sólo ante una película de actores única y exclusivamente. La Labor de Frears en la dirección es igual de loable, logrando lo que pocos lograrían: hacer interesante un tema tan a priori aburrido como el que trata el film. No voy a antrar en detalles, pero ciertos momentos, de sobra reconocidos por la audiencia son retratados por el director de forma sutilmente maravillosa, a través de un montaje perfecto y un empleo del ritmo verdaderamente envidiable. Frears no sólo retrata unos hechos famosos en los que figuras importantes del Gobierno británico formaron parte. No se queda ahí, Frears llega hasta la persona antes que hasta la figura pública. Así pues, llegamos a entender todas y cada una de las motivaciones de prácticamente todos los personajes, especialmente, el principal, una reina llena de dudas y totalmente humana. Atención a la metáfora que en cierto momento usa Frears, la de el segundo encuentro de la reina con un ciervo. Inmejorable.

La música del siempre excelente Alexandre Desplat también está utilizada de forma magnífica, nunca recargando las escenas, pero lo suficientemente emotiva como para llamar la atención sobre el espectador.

El film pasa como un suspiro, como sólo las buenas películas pasan, dejándonos un sabor de boca excelente en todos los aspectos, plenamente convencidos del premio que se llevará una actriz tan inmensa como Helen Mirren, y satisfechos por la labor de Frears, quien por cierto, podría haberse mostrado mucho más mordaz, que aunque critica ciertas cosas del comportamiento real británico, no se moja lo suficiente como para que pueda ser criticado por ello. Quizá otro público esperaba ese ataque por parte de Frears, quizá se eche un poco en falta, pero a cambio, el diretor inglés nos ha brindado casi dos horas de buen cine para paladear exquisitamente. A mí desde luego me llega, y ojo, podríamos estar hablando de una de las cinco películas nominadas, ya que el film es muy nominable en todos sus elementos, tanto técnicos como artísticos. Mientras esperamos a saberlo, que ya va quedando menos, difrutad sin complejos ni prejuicios de 'The Queen'.

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