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'Triple frontera': el thriller adulto de Netflix arranca con fuerza pero se desinfla en su segunda mitad
Críticas

'Triple frontera': el thriller adulto de Netflix arranca con fuerza pero se desinfla en su segunda mitad

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Nota de Espinof

Netflix todavía sigue lejos de ser una referencia para los amantes del séptimo arte. Cierto que ya la imagen que queda no es tan mala como hasta hace bien poco, pero dentro de su avalancha de lanzamientos todavía falta por encontrar una cantidad suficiente de títulos estimulantes sin que estén demasiado espaciados entre sí. Todo hacía pensar que ‘Triple frontera’ iba a ser uno de ellos.

‘Triple frontera’ nació como la nueva colaboración entre el guionista Mark Boal y la directora Kathryn Bigelow tras triunfar en los Óscar con ‘En tierra hostil’. La cosa no avanzaba y Bigelow abandonó el barco. Ahí entró al rescate J.C. Chandor, a quien no le faltaron las dificultades para sacarlo adelante, pero finalmente lo consiguió con la entrada en escena de Netflix. El resultado es apreciable, pero ojalá se hubiese quedado Bigelow al frente.

Un thriller adulto

Escena Triple Frontera

Por desgracia, el público parece haber perdido el interés en los thrillers orientados al público adulto. Tampoco es que se hagan demasiados, por lo que yo al menos me alegro siempre que se estrena una cinta como ‘Triple frontera’. En ella un grupo de veteranos del ejército se reúnen para cometer un peculiar atraco y, de paso, liquidar al señor de la droga que esconde una fortuna en su casa en la jungla.

Cuando mejor funciona ‘Triple frontera’ es cuando se centra en presentar lo que está por venir, captando muy bien la camaradería entre los cinco protagonistas y diferenciándolos con agilidad sin tener que pararse demasiado a presentarnos a ninguno de ellos. Ahí el guion de Boal reescrito después por Chandor cumple muy bien con su cometido de ir avanzando la historia a medida que vamos conociéndolos.

Ben Affleck

Además, Chandor como director sabe cómo ir creando un clima de suciedad que irá potenciando a medida que avance los minutos. Todo ello apoyándose en un inspirado quinteto de actores en el que sobresalen Oscar Isaac y Ben Affleck, pero en el que todos ellos aportan su granito de arena tanto para que el robo pueda producirse como para que no sea otra historia más de un robo imposible.

Sí es cierto que se echan en falta algunos altibajos durante la ejecución del plan, algo que choca con esa atmósfera sucia que busca Chandor -en la que destaca también el tratamiento del sonido y su banda sonora- , pero como todo fluye con un ritmo impecable –nunca acelerado pero siempre hacia delante- hasta que llega un punto en el que en la cabeza del espectador surge la pregunta “¿Y ahora qué?”.

‘Triple frontera’ va de más a menos

Triple Frontera

Ahí es cuando se produce un giro en el interés de los hechos que va dejando al descubierto las debilidades de la propuesta y las limitaciones de Chandor para que esa suciedad que transmiten las imágenes visualmente se contagie al contenido de la película. Además, le falta ese nervio necesario para que la sensación de peligro se meta dentro de la piel del espectador y sienta las complicaciones que van surgiendo como una amenaza real.

Por desgracia, la segunda mitad de película da la sensación de estar alargándose demasiado, algo a lo que tampoco ayuda esa escasa profundidad de los protagonistas que resultaba irrelevante durante su primera hora pero que aquí deriva en unos diálogos un tanto monótonos que a ratos buscan resaltar las rencillas entre ellos para luego volver a resaltar lo que les une.

Justo es señalar que la sucesión de los hechos tiene sentido, pero poco importa eso si simplemente no sabe cómo zambullirte de lleno en ello tan bien como cuando se estaba preparando el robo. Ni siquiera el gran evento dramático de este tramo final tiene el efecto buscado y eso acaba afectando a todo lo que deriva del mismo. Por fallar incluso esos pequeños detalles que diferenciaban a los personajes acaban diluyéndose.

Pese a ello, ‘Triple frontera’ nunca llega a hacerse pesada, pero la sensación de que va de más a menos es cada vez mayor y para cuando llega al final uno piensa que ha durado más de lo que realmente dura por los motivos equivocados. Una lástima que así sea, que no le faltan las virtudes, pero probablemente Bigelow hubiese sabido compensar mucho mejor esos problemas de su segunda hora o incluso haberlos eliminado.

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