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'Tropa de élite', denunciando a lo Rambo

'Tropa de élite', denunciando a lo Rambo
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'Tropa de élite' es la otra cara de la moneda de 'Ciudad de Dios', esa obra maestra que nos regaló Fernando Meirelles hace unos años y que deja a cualquiera con la boca abierta. Pero si en aquella todo lo narrado era a través de los ojos de la delincuencia, aquí se cruza esa finísima línea que separa la ley de la anarquía o el caos, y el punto de vista es desde un miembro de las fuerzas especiales BOPE, una tropa de élite de la policía de Río. Utilizando el contexto de la situación en la favelas brasileñas, la película nos habla de la poca diferencia entre un delincuente y un policía en una situación prácticamente de guerra. Y de los métodos del segundo, con toda la ventaja de tener la ley de su lado, para atrapar al primero. Algo que no ha sentado nada bien al sector de la izquierda en la América Latina, donde por cierto, 'Tropa de élite' se ha convertido en un verdadero acontecimiento, incluso antes de su estreno.

Hay que estar muy libre de prejuicios ideológicos para poder juzgar una película como 'Tropa de élite'. Sus imágenes son terribles, el uso explícito de la violencia es por momentos muy encarnizado y no escatima en brutalidades. El discurso, de esos que enfrentan a políticos una y otra vez, muy directo, aunque demasiado obvio para un servidor, e incluso recurriendo a algunas trampas argumentales. 'Tropa de élite' está ambientada en el año 1997, justo antes de la visita del Papa a las favelas en Río de Janeiro, concretamente las del cerro de Turano. La tropa de élite del título tiene la misión de pacificar dichas favelas debido a la visita del santísimo. El capitán de dicha tropa, Nascimento, debe ejecutar con rapidez las órdenes de pacificación, mientras sufre una enorme presión y un gran estrés, pues su mujer, embarazada, le pide continuamente que deje de patear las calles dando su merecido a los delincuentes. Nascimento sólo piensa en encontrar un sustituto a la altura para que le suceda.

Bertolt Bretch decía que "la violencia ayuda allí en donde la violencia reina", frase muy difícil de asimilar para muchos, y desgraciadamente una gran verdad. 'Tropa de élite' es enteramente violencia, y la respuesta es más violencia. Su espectacular tramo final parece sacado de cualquiera de las películas de Rambo, en cuanto a ideología se refiere, por lo brutas que son algunas de sus secuencias. Una explosión, que no ofrece ningún tipo de tregua al espectador, de violencia para combatir la violencia, y como colofón final a una serie de discusiones más que evidentes sobre el abuso del poder, la visión que la gente tiene de la policía, quiénes son los verdaderos malos y la falta de información que todos poseen. Al respecto, y aún a pesar del contexto de las favelas (donde en la realidad las cosas no son tan desesperadamente brutales como las pintan en el cine), el discurso de la película puede extrapolarse, y es ahí donde a muchos puede provocar heridas. ¿Es el capitán Nascimento un héroe o es igual que aquellos a los que liquida sin compasión? ¿Es necesaria la fuerza bruta para acabar con el terror de la droga que tantas muertes causa? ¿Es un policía mejor que un delincuente porque les diferencia la necesidad de sus actos? ¿En situación de guerra es el diálogo un "arma" inútil? 'Tropa de élite' plantea todas estas cuestiones y alguna más. A veces lo hace de forma muy evidente, y a pesar de la fuerza y el dinamismo de sus imágenes, tengo la sensación de que trivializa muchas de sus propuestas.

'Tropa de élite' tiene dos personajes que sobresalen por encima del resto. Uno es el capitán Nascimento (que se ha convertido en todo un símbolo en las favelas después de ver la película), y el otro es Matías, un aspirante a oficial de policía, que vivirá muy de cerca el odio irracional hacia los cuerpos policiales y cómo sus defensas verbales no valen de nada. Sobre el primero apenas sabemos nada, salvo el estrés al que está sometido (perfectamente transmitido por el actor Wagner Moura) y la situación de su matrimonio (perfectamente transmitido por una molesta voz en off que nos narra, en este caso, lo que el director es incapaz de poner en imágenes). Sobre ambos circula esta historia violenta, cuyo enfoque tiene un error imperdonable: el punto de vista es, a todas luces, el de Matías, pero la voz en off que oímos es la de Nascimento, lo cual provoca un total desconcierto, por no hablar de cuando la voz es totalmente innecesaria por relatar cosas que ya estamos viendo (de esta manera el recurso está mal utilizado, unas veces por exceso, y otras para paliar defectos aumentándolos). Entre ambos actores, André Ramiro está realmente espectacular, aguantando durante un buen rato el peso de la película, él es en verdad el personaje más importante y el que sufre una mayor transformación, aunque el camino elegido es en realidad el más fácil (en un mundo tan violento sólo se puede dialogar con la fuerza bruta).

Pero 'Tropa de élite' es dinámica y su fuerza visual atrapa por completo de principio a fin y a lo largo y ancho de sus tres partes bien diferenciadas. La película va mejorando según avanza, y su estallido final lleno de escenas de acción (de las que muchos directores deberían aprender) es el broche perfecto al film, con una escena de cierre que sugiere más de lo que parece. José Padilha no puede quitarse de encima la sombra de 'Ciudad de Dios' (tal vez no lo pretenda), pero consigue una buena película llena de ritmo, incluso cuando cuenta más de la cuenta (el entrenamiento). En nuestro país no está obteniendo la respuesta que obtuvo en Brasil, pero ya podían tener otras películas que sí obtienen ese éxito la calidad de ésta.

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