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'Un Engaño de Lujo', refrescante Audrey Tautou

'Un Engaño de Lujo', refrescante Audrey Tautou
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Cuando hace unos años se estrenó esa obra maestra titulada 'Amélie', todos descubrimos a Audrey Tautou, enamorándonos enseguida de ella. Con el paso del tiempo, esa pasión fue descendiendo tras ir descubriendo poco a poco que la señorita Tautou no era capaz de quitarse de encima la imagen de la película de Jean-Pierre Jeunet, listón que todos le pusieron cuando había que juzgar sus posteriores trabajos como actriz. Pero ahora, y sin hacer demasiado ruido se ha estrenado entre nosotros 'Un Engaño de Lujo' donde Tautou vuelve a enamorarnos, consiguiendo además que su imagen de Amélie se quede sólo en la película a la que pertenece.

La película es una hsitoria de amor como las de las comedias de los años 40 o 50, protagonizada por un hombre, camarero de bar en un hotel, que se enamora de una mujer cazafortunas que liga con él al confundirlo con un millonario. Al descubrir su verdadero status, ella huye, y él la seguirá por todos los hoteles hasta dar con ella en la Costa Azul.

Ahora que estamos en veranito, hay que reconocer que el film es muy apto para estas calurosas fechas, pues se trata de una comedia muy, muy refrescante, realizada con soltura y sin más ánimo que el de hacernos pasar un rato ameno. Pero con toda esa vivacidad y alegría que caracterizan este tipo de películas, muy común en las cintas francesas. Sin lugar a dudas lo mejor de todo es Audrey Tautou, que se levanta como la única estrella de la función, desprendiendo en todo momento simpatía y buen hacer, empatizando enseguida con el espectador, al que no lo queda más remedio que caer rendido a sus pies.

La actriz, además de fantástica en su papel, consigue una extraordinaria química con su partenaire, interpretado por el curioso actor marroquí Gad Elmaleh, al que muchos se han apresurado a comparar con Buster Keaton. Hombre, cierto parecido se puede admitir, y no me refiero únicamente a su rostro, sino también a la forma de interpretar, pero tampoco hay que pasarse. Lo que pasa es que Elmaleh tiene un registro poco habitual, además del hecho de aprovechar muy bien su inexpresivad, sacándole el máximo partido. El actor también se gana al público desde el principio.

La película transcurre sin el más mínimo sobresalto, lo que la limita un poco. Su historia, sencilla y sin complicaciones está servida por su director, Pierre Salvadori, con cierto gusto, aunque sí es cierto que podía haber exprimido más todas las situaciones, pudiendo haberla convertido en una excelente cinta de enredo, algo que se ve que pretende en algún momento, pero no lo llega a conseguir del todo. A cambio ha optado por las buenas intenciones renegando de la mala leche que demandaba a gritos la historia. Han jugado sobre seguro, y los resultados son medianamente satisfactorios.

Una correcta película que se ve con sumo agrado, y en la que sus momentos cómicos, por así decirlo, están perfectamente insertados, sin abusar de ellos para no resultar siendo una de esas comedias tontas que de vez en cuando nos vienen del país vecino. Comedia, amor y una pizca de drama, todo en su justa medida, para no escandalizar. No se trata de un gran film, pero proporciona un poco de aire fresco a nuestra sosa cartelera.

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