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'Un gesto estúpido e inútil', estupendo retrato de la creación humorística a través de la mítica National Lampoon
Críticas

'Un gesto estúpido e inútil', estupendo retrato de la creación humorística a través de la mítica National Lampoon

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Se habla demasiado a menudo de un antes y un después con títulos que en muchas ocasiones se quedan muy lejos de marcar un hito así. Es una buena forma de resaltar sus virtudes y de destacarlas por encima de la enorme cantidad de cintas que nos llegan, pero también una exageración que acaba haciéndoles un flaco favor cuando hay que poner las cosas en perspectiva.

Por ello quizá sea mejor hablar de ideas como ser el renovador de un género, una etiqueta que creo que hasta cierto sí se le podría aplicar a David Wain, responsable de títulos como ‘Wet Hot American Summer’ o ‘¿Venís juntos?’ (‘They Came Together’). Ahora vuelve a colaborar con Netflix para contarnos la historia de un genio de la comedia en ‘Un gesto estúpido e inútil’ (‘A Futile & Stupid Gesture’), una estupenda película sobre el proceso de creación del humor.

Un momento único en la comedia norteamericana

Escena

Seguramente resulte curioso tras lo dicho atrás que mencione ahora que Doug Kenney fue uno de los principales responsables de un cambio trascendental en la comedia norteamericana gracias a la creación de la revista National Lampoon. La parodia, el absurdo, la provocación, el humor surrealista y, tampoco lo neguemos, los desnudos ayudaron a que a finales de los 70 alcanzase una popularidad inusual que incluso encontró su eco en el mundo del cine.

Durante la primera hora de la película asistimos al proceso por el que se llegó a su creación y la llegada de la cima de su popularidad. Sin embargo, Wain no quiere que ‘Un gesto estúpido e inútil’ sea un biopic al uso, por lo que incluso se toma la licencia de incluir una versión ya anciana del protagonista para subrayar o reflexionar sobre los temas que crea adecuados e incluso reconoce abiertamente los cambios que se han introducido en la historia real para lograr el efecto deseado.

Por un lado tenemos la magia que va creándose de las formas más inesperadas para que la revista vaya creciendo, algo que se respalda inicialmente con las críticas de multitud de colectivos, y la creación de un grupo único de talentos en el que, eso sí, ‘Un gesto estúpido e inútil’ no tiene tiempo de profundizar, centrándome más en la relación profesional entre Kenney y Henry Beard inicialmente para que luego sea la conflictiva personalidad del primero la que pase al centro de la historia.

Una aproximación inesperada

Pelicula

No obstante, la auténtica clave es que ‘Un gesto estúpido e inútil’ es una película sobre el humor muy por encima de su componente como comedia. Aquí lo que les interesa a sus responsables no es reproducir ese humor para que uno lo entienda mejor, sino mostrarnos cómo se llegó a crear algo así y cómo afectó eso a potenciar la personalidad de su principal responsable. Vamos, que no es tan divertida como uno podría esperar, pero sí puede fascinarte con facilidad si sabes a lo que te enfrentas.

Es verdad que se intenta cada dos por tres aportar unas dosis de dinamismo que algunos incluso puede que vean como una especie de trampas para hacerlo todo más digerible cuando a la hora de la verdad buscan matizar una reflexión sobre el humor que podría haber sido muy amarga. Material para ello había en el guion de John Aboud y Michael Colton a partir del libro de Josh Karp, pues los demonios personales de Kenney daban para un drama en todo regla.

Wain prefiere intentar encontrar un equilibrio para que ‘Un gesto estúpido e inútil’ no sea una película que te deje de bajón, estableciendo un logrado paralelismo con lo que la propia cinta propone en su estupenda última secuencia. Ya cuando estaba intentando vender la idea de la revista se veía que la genialidad de Kenney tenía un componente caótico que Will Forte logra clavar a la perfección, sabiendo mostrar su excesiva personalidad sin filtrarla de forma innecesaria.

El eje de ‘Un gesto estúpido e inútil’

Forte Gleeson

Mujeriego adicto a infinidad de sustancias y prácticamente incapaz de dejar que la tranquilidad se adueñe de él, Kenney necesitaba de forma clara alguien que le sirviese de guía, una antítesis de él salvo en su determinación de usar el humor por bandera. Ahí encontramos a un inspiradísimo Domhnall Gleeson en un papel menos lucido pero esencial para marcar los tiempos de ‘Un gesto estúpido e inútil’.

A su alrededor multitud de rostros conocidos para dar a su vez vida a personalidades esenciales de la época, todo ello para aliñar determinadas situaciones, tanto de gran éxito como una extensión de ese caos al que estaba condenada la genialidad de Kenney sin algo o alguien que funcionase a modo de filtro -valga como mejor ejemplo ejemplo todo lo relacionado con el rodaje de ‘El club de los chalados’ (‘Caddyshack’)-.

‘Un gesto estúpido e inútil’ también tiene tiempo para mostrar cómo todo eso afecta a su protagonista y la obsesión que tiene con no convertirse en un fracaso. Quizá centrándose en eso podría haber salido una gran película, pero el amplio mosaico que ofrece ayuda a entender mejor tanto sus logros como sus momentos de hundimiento sin tener que deleitarse demasiado en ninguno de ellos. Su genialidad acababa saliendo a flote incluso cuando él era incapaz de verlo.

En definitiva, ‘Un gesto estúpido e inútil’ es una propuesta muy interesante para entender un poco mejor todo el proceso que puede haber detrás de la comedia. Lo curioso es que lo hace sin apostar abiertamente por lo cómico, prefiriendo una sensación de ligereza para tocar multitud de temas que acaban conduciendo al proceso de autodestrucción de Kenney. No os la perdáis.

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