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'Venganza', Liam Neeson con pistola y sin frenos

'Venganza', Liam Neeson con pistola y sin frenos
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Qué suerte cuando el título de una película nos desvela todo sobre ésta. En este caso, una película que se titula 'Venganza', ¿da lugar a sorpresas? A ninguna. Si además tenemos que está producida y escrita por el incombustible Luc Besson, un conocido francés que ha sido el responsable de las correctas 'León, el profesional' y 'El Quinto Elemento' pero que luego se ha dedicado a coleccionar bodrios esperpénticos en masa, 'Venganza' raramente, a priori, tendría posibilidad alguna de ser una obra maestra.

Bryan es un antiguo espía del gobierno quiere con locura a su única hija, de 17 años, a la que ya no ve con mucha frecuencia, porque se divorció y su ex-mujer se ha casado con un ricachón. Cuando su hija se va con una amiga a recorrer Europa por la gloria de la pasta que su padrastro le proporciona, Bryan se preocupa muchísimo por que algo malo pueda pasarle a su hija. Sus temores no eran infundados. En menos de una hora desde su llegada a París, su hija y la amiga son secuestradas por unos europeos del Este. El héroe no duda ni un momento en viajar a París, recuperar a su hija y de paso vengarse de todos aquellos implicados en el susto que le han dado, los cafres. También es una oportunidad para hacerse valer, después de haberse retirado y no contar con la aprobación de su ex-mujer.

Con un argumento así, no hay duda de que pensamos en Jean-Claude Van Damme o Steven Seagal para protagonizar esta película. Pero no. En esta ocasión es el norirlandés Liam Neeson, que aquí, lejos de salvar judíos, o desempeñar su ya manido papel de mentor, y mientras esperamos que encarne a Abraham Lincoln, aquí es un implacable ejecutor, una máquina de matar, un prodigio de la eficiencia, que por su despliegue físico (al menos el aparente) parece que tuviera 20 años menos de los que en realidad tiene. Liam Neeson es, como bien dice mi compañero Alberto, una mezcla entre Jason Bourne y Jack Bauer, de la saga de Bourne y la serie '24', respectivamente. De hecho, la película, por su frenético montaje y la rapidez de los hechos que se suceden, bien podría parecer un capítulo de la mencionada serie. Pero también tiene algo de James Bond o de Frank Martin, el protagonista de 'Transporter'. Sólo el carisma actoral de Neeson, unido a su sorprendente validez para un papel de este calibre, hace ganar a la película dos puntos sobre diez. Así, de golpe.

El director de esta película es Pierre Morel, un viejo conocido de Besson, que se ha encargado de la fotografía en varias películas anteriores suyas, y su realización cumple con su cometido: que el espectador no despegue su trasero del asiento, que se deje embaucar por lo trepidante de su ritmo a pesar de su desarrollo harto previsible, y visto no mil veces, sino un millón. Con todo, tiene momentos muy logrados, como la manera en que encuentra y persigue al que se liga a las chicas en el aeropuerto, o toda la escena del yate. Asimismo, es todo un acierto la ausencia de antagonista principal, ya que más bien es una cadena de malvados circunstanciales hasta llegar a lo que busca: su hija.

No podemos esperar mucho más de 'Venganza', aunque es obligatorio achacarle que desaproveche un reparto que sin duda daba para más. Contar con Liam Neeson no es ninguna tontería, y desarrollar su personaje habría sido de agradecer. Además, actores de garantías como Famke Janssen, Xander Berkeley, Leland Orser y Holly Valance aparecen sólo unos minutos, para dejar a Neeson totalmente solo, encabezando el reparto en su completitud. Maggie Grace, a la que conocía por ser la peor actriz de 'Lost' en su primera temporada, interpreta a la ansiada hija del protagonista, y no lo hace tan mal como esperaba.

En resumidas cuentas: 'Venganza' es una película tan irrelevante como su título indica, en la que podemos disfrutar de una buena dirección (la adecuada para el género), una hora y veinte minutos que se pasan volando a pesar de la nula originalidad de la historia y un Liam Neeson desconocido, pero tremendamente efectivo en el papel de héroe infalible. Se olvidará tan rápido como su montaje, pero desde luego es un estimable producto para los amantes del cine de acción, con una acertada falta de pretensiones, que va directa al grano y ofrece lo que uno, sabiendo lo que hay, puede esperar. Y en ese caso, siempre sorprende para bien. Ya que Van Damme y Seagal ya no campan por los videoclubs como antaño, apuestas de este tipo no vienen nada mal.

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