Hace 33 años, Steven Spielberg solo necesitó un vaso de agua y una cuerda de guitarra para crear una de las escenas más emocionantes de la historia del cine

Hace 33 años, Steven Spielberg solo necesitó un vaso de agua y una cuerda de guitarra para crear una de las escenas más emocionantes de la historia del cine

El director hizo historia con muy pocos recursos

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Fotograma de la película
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Belén Prieto

Editora

En 1993, Steven Spielberg consiguió algo que parecía imposible: convertir una película sobre dinosaurios en uno de los mayores fenómenos cinematográficos de todos los tiempos. 'Parque Jurásico' ('Jurassic Park') recaudó 978 millones de dólares en todo el mundo, se convirtió en la película más taquillera de la historia hasta ese momento y cambió para siempre la manera de llevar criaturas digitales a la gran pantalla. 

La combinación de efectos prácticos y una tecnología CGI aún revolucionaria permitió que los dinosaurios parecieran más reales que nunca, pero buena parte de la magia de la película también estaba en recursos mucho más sencillos. De hecho, entre las escenas más recordadas del filme se encuentra la primera aparición del T-Rex, que Spielberg construyó alrededor de un detalle aparentemente insignificante.

Una cuerda de guitarra y un vaso de agua

La escena tiene lugar cuando Lex y Tim esperan dentro de un Ford Explorer el regreso de Alan Grant e Ian Malcolm. El T-Rex todavía no ha salido en pantalla, pero Spielberg consigue anunciar su llegada de una manera muy sencilla y efectiva: con unas ondas circulares empiezan a formarse en un vaso de agua situado sobre el salpicadero. Con cada nueva vibración, queda claro que algo gigantesco se acerca, aunque los espectadores todavía no sepan exactamente qué les espera.

La idea surgió de una situación cotidiana del propio Spielberg. Mientras conducía, el director estaba escuchando una canción de Earth, Wind & Fire cuando se dio cuenta de que las frecuencias graves hacían vibrar el espejo retrovisor de su coche. Aquella sensación le dio la clave para representar la llegada del T-Rex sin necesidad de mostrarlo inmediatamente, porque si el dinosaurio era lo bastante grande, sus pisadas tendrían que percibirse incluso antes de poder verlo.

El problema era conseguir que esas pequeñas ondas aparecieran en el vaso exactamente como Spielberg las imaginaba. Michael Lantieri, supervisor de efectos especiales, y su equipo probaron diferentes métodos sin demasiado éxito hasta que encontraron una solución casi accidental. Una noche, Lantieri colocó un vaso sobre su guitarra y descubrió que una determinada frecuencia provocaba en el agua las ondas que necesitaban para la película.

'Jurassic Park'

Por eso, para rodar la escena, el equipo colocó una cuerda de guitarra debajo del tablero del Ford Explorer. Cuando llegaba el momento indicado, uno de los técnicos la pulsaba para transmitir la vibración hasta el vaso de agua y crear las pequeñas ondas que anticipaban cada pisada del T-Rex. El efecto apenas dura unos segundos, pero consigue que la llegada del dinosaurio resulte mucho más inquietante antes incluso de que Spielberg lo enseñe.

El resultado puede servir para resumir por qué 'Jurassic Park' sigue funcionando décadas después de su estreno. La película fue revolucionaria por sus efectos visuales y por la forma en que utilizó el CGI para dar vida a los dinosaurios, pero porque también entendía que el suspense no siempre necesita de grandes artificios para causar pavor

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