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'Elizabethtown', Cameron Crowe y Kirsten Dunst nos llevan de viaje

'Elizabethtown', Cameron Crowe y Kirsten Dunst nos llevan de viaje
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No, a Orlando Bloom no lo incluyo en el título del post porque, entre otras cosas, él es el que viaja conducido de la mano de Crowe. Ésta era una prueba de fuego para este chico que hasta ahora sólo había aparecido en películas de época. En su primer papel en el que no tiene que blandir una espada o lanzar flechas con un arco, queda claro: no sabe actuar, y a pesar de que no molesta especialmente, se le nota forzado en casi toda la película. Película que por cierto, no es lo que nos ha estado intentando vender su trailer, afortunadamente.

El film cuenta cómo a un chico que acaba de sufrir un fracaso profesional, se le suma la muerte de su padre. Viajando al pueblo natal de éste para enterrarle, conocerá a una atractiva azafata que se colará en su vida de forma única y especial, cómo sólo las personas únicas y especiales se pueden colar en tu vida y cambiártela para siempre.

Lo que a simple vista parece una comedia romántica típica y tópica, se convierte en un viaje por la nostalgia y los sueños de cada uno, a través de la historia del rock and roll y los Estados Unidos, gracias a un prodigioso guión, obra de Cameron Crowe, que consigue hilvanar una historia con todas su vertientes de forma inesperada, haciendo que todo encaje y sobre todo, haciéndolo muy creíble y casi familiar, y recuperando un tipo de cine que estaba olvidado y casi perdido, el de los clásicos, como el de Wilder o Capra por poner dos ejemplos, cuyas historias, y salvando las distancias, tienen mucho en común con la de esta película. Como es habitual en Crowe, el film está lleno de datos autobiográficos y casi todos reunidos en el personaje que interpreta Kirsten Dunst, que para mí es la auténtica sorpresa de la película. Casi nunca me ha gustado esta actriz, pero aquí está increíble, desprendiendo simpatía y naturalidad por todos los poros de su piel, haciendo grande un personaje que corría el riesgo de que no se lo creyese nadie; un personaje que es el alma máter del film, el verdadero hilo conductor, y Dunst está increíblemente guapa, radiante, enigmática, sensual y todo lo que querais. Para quedarse con la boca abierta.

Por otro lado Crowe es de los pocos que consigue meter canciones en sus películas de forma muy especial y nunca gratuitamente; siempre hay un por qué, y aquí cada canción que suena (hay muchas) tiene un sólo sentido y están utilizadas muy inteligentemente, ya que logran conectar con el espectador. Es imposible resistirse a los acordes de 'Learnin to Fly' de Tom Petty, del que suenan varias canciones, y otras muchas que es mejor descubrais vosotros.

Sin contar la pareja protagonista, el resto del reparto está francamente bien, sobre todo Susan Sarandon, que verla bailando claqué uno de los temas musicales más míticos de toda la Historia del Cine, no tiene precio, en una escena, además, muy bien metida en una película que ya desde el principio nos tiene con una sonrisa en la boca, y nos conduce por una historia que no deja de ser una excusa para llevarnos a una parte final absolutamente maravillosa y que es lo que verdaderamente le interesa contar a Crowe. Unos 20 minutos inolvidables en los que aquél que no se emocione o no se sienta identificado, ni tiene sangre en las venas ni ha vivido mucho.

Si no fuera por Orlando Bloom que le resta bastantes puntos, y por algún que otro convencionalismo, la película sería perfecta. Aún así, una pequeña delicia.

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