Durante años, 'Jennifer’s Body' siempre ha sido una rareza incomprendida. Se vendía como una comedia de terror sexy protagonizada por Megan Fox cuando, en realidad, escondía algo mucho más interesante y extraño. Escrita por Diablo Cody y dirigida por Karyn Kusama, la película mezcla horror adolescente, humor negro y una enorme carga de rabia femenina para construir una historia que a día de hoy sigue siendo tremendamente contemporánea.
Lo fascinante de 'Jennifer’s Body' es cómo utiliza todos los códigos del cine adolescente y del terror sobrenatural para hablar de la amistad tóxica, el deseo, la inseguridad y la violencia masculina sin perder nunca su tono sarcástico y caótico. Y aunque durante años fue reducida injustamente a su imagen promocional y al fenómeno mediático alrededor de Megan Fox, el tiempo ha terminado jugando a su favor.
Un clásico de culto
La historia sigue a Jennifer y Needy, dos amigas inseparables de un pequeño pueblo cuya relación empieza a romperse después de que Jennifer sobreviva a un extraño ritual satánico realizado por una banda indie obsesionada con alcanzar la fama. Lo que parecía un sacrificio termina convirtiéndola en algo mucho peor: una criatura sobrenatural que necesita alimentarse de chicos adolescentes para sobrevivir.
Gran parte del encanto de la película está precisamente en la dinámica entre Jennifer y Needy. Megan Fox y Amanda Seyfried construyen una relación llena de tensión, dependencia emocional, celos y deseo reprimido que termina siendo mucho más importante que cualquier elemento de terror. La película entiende perfectamente cómo convertir una amistad adolescente en algo tan intenso y destructivo como una historia romántica.
Además, 'Jennifer’s Body' puede presumir de tener un tono muy propio. Puede pasar de una escena absurda y cómica a una secuencia incómoda o directamente perturbadora en cuestión de segundos. El guion de Diablo Cody está lleno de diálogos afilados, referencias ridículas y frases que parecen diseñadas para convertirse en cine de culto instantáneamente, pero debajo de toda esa ironía hay una película amarga sobre cómo el cuerpo femenino es constantemente utilizado, consumido y transformado en espectáculo
También resulta imposible ignorar lo adelantada que estaba a muchas conversaciones actuales. Mucho antes de que el terror feminista se convirtiera en tendencia, 'Jennifer’s Body' ya hablaba de explotación masculina, consentimiento y violencia contra las mujeres desde una mirada furiosa y satírica. Lo hacía además utilizando precisamente la estética sexualizada con la que Hollywood intentó venderla, convirtiendo esa imagen en parte del propio discurso de la película.
Y lo mejor es que sigue siendo increíblemente entretenida. Tiene asesinatos sangrientos, humor incómodo, escenas absurdamente intensas y una energía adolescente caótica que la hace muy fácil de revisitar. La tenéis en Netflix y Disney+.
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