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'Glee' tropieza con su segunda temporada

'Glee' tropieza con su segunda temporada
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Una de las series que más me emocionaron la temporada pasada fue ‘Glee‘. Creo que no es la primera vez que comento por aquí que siento cierta debilidad por lo musical, soy bastante cantarín y una serie que tiene ese toque musical es irresistible, o por lo menos a priori. Y la primera temporada, con sus más y sus menos, me satisfizo bastante. No sabría muy bien si era solo por los momentos musicales (que algunos estaban francamente bien), si era la mala uva que destila Sue o el hecho de que es una serie teen que no terminaba de tomarse en serio ese género.

Así pues con la segunda temporada de ‘Glee‘ volvemos a las vidas de los componentes de New Directions, el coro del Instituto McKinley en Lima, Ohio. Con Will Shuester a la cabeza, Sue Sylvester de enemiga jurada y nuevos retos y problemas con las que (desgraciadamente es así en esta ocasión) nos marearán durante veintidos episodios. Yo siempre considero que las segundas temporadas son casi siempre más importantes que las primeras, porque en teoría ya tienen cogido el tono y el reto estar en no entrar en la monotonía ¿Lo habrán conseguido?

‘Glee’ y la introducción de las canciones originales

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La verdad es que creo que, a nivel de actuaciones, este año ha estado mucho mejor que el anterior, la media de “espectacularidad” de las actuaciones es mayor que la de la temporada pasada y, además, este año se han atrevido a realizar un cosa iteresante: introducir canciones originales en episodios concretos. Y es que entre que los derechos son algo caros en algunos casos (aunque en otros se los regalaban) y que muchas veces destrozaban las canciones elegidas en cada episodios creo que es una medida lógica.

Cuando me enteré de que iban a empezar a hacer canciones originales, me descolocó un poco, porque no me imaginaba al equipo musical de ‘Glee’ cambiando el repertorio de la noche a la mañana. Si ya una versión no se cuece de la noche a la mañana (aunque alguna suene algo trasnochada), no te digo una composición completa, impensable en una serie de 22 episodios por temporada, por lo que lo más lógico es que fuese para cosas puntuales. En el caso de esta segunda temporada se decidió usar las canciones originales en las competiciones, lo que me parece muy acertado, más aún cuando uno ve que en estas canciones el equipo completo de ‘Glee’ da lo mejor de sí.

‘Glee’ se establece definitivamente como drama teen

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Uno de los cambios más significativos que ha tenido ‘Glee’ en esta segunda temporada (si obviamos el apartado anterior) es el giro completo hacia el drama teen. Sí, ya era una serie de adolescentes, pero en esta segunda temporada se ha despojado del tono de dramedia que le distinguía en donde predominaba los momentos de no tomarse en serio como serie teen y momentos bastante cómicos (que no ha abandonado, pero no se prodigan tanto como en la primera) y ha acogido un tono más serio en este sentido. Hecho palpable desde el primer episodio de la segunda temporada y que se convierte en la tónica general de la temporada, lo cual carga en contra de la serie.

No es que me moleste que quieran tratar los temas habituales en producciones de este tipo, es el hecho de que este tono más serio parece demasiado artificial. En pocas palabras: no pega ni con cola. Y si en muchas ocasiones me dan ganas de darle al avance rápido durante los momentos musicales (que ya he dejado mi opinión en el apartado anterior), el hecho de que no sepan llevar un tono dramático ya la termina de rematar. E igual que con todo hay escenas y escenas, pero valorando la temporada de manera general diría que el balance es algo negativo.

Si tuviera que definir el tema general de ‘Glee’ diría que es el de “aceptación”. Algo muy bonito y muy típico que nos ha estado acompañando a lo largo de los episodios en donde ha habido un gran protagonismo general para Kurt (mi cara es un sollozo constante) Hummel y el acoso homófobo que sufre, la relación Santana y Brittany y el triángulo (a veces cuadrado y a veces pentágono) amoroso entre Quinn, Rachel y Finn. Y eso es lo principal respecto a la chavalería, porque Will también ha tenido lo suyo. Digamos que durante ciertos momentos no sabía si estaba viendo ‘Glee’ o algo salido directamente de TheCW.

New York cierra una temporada pobre

Mención aparte merece el último episodio de la segunda temporada de ‘Glee’, en la que los chicos de New Directions viajaban a Nueva York para participar en los ansiados Nationals. Es un episodio que rompe la estructura básica de la serie (al cambiar básicamente el escenario) y se convierte en un episodio completamente autocomplaciente y bastante aburrido. La verdad es que es un episodio que la salvan los momentos musicales de la competición, que si no no merece el honor de cerrar la temporada (a parte de por trama y tal). Un episodio que no vale lo que se le supone y cierra una temporada en la que ‘Glee’ baja el listón.

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En definitiva creo que ‘Glee’ ha bajado en calidad bastante. No es que antes fuera imprescindible, pero el caso es que la serie ha pasado de ser una distracción válida, que nos puede gustar más o menos, a ser todo lo contrario. Espero que la tercera temporada, que sería la última de la primera generación de ‘Glee’ si siguen con el plan de jubilar los personajes (en estas circunstancias aún me acuerdo de series como ‘Compañeros’ en las que no pasaban de curso ni aunque les dieran aprobado general) recuperen un poco el tono de “mala uva” que le caracterizó en un principio y que podamos disfrutar de una serie con buenos momentos musicales que nos entretenga.

PD. Lo dije en su día y lo repito: los cuarenta minutos de episodio les sigue viniendo grandes.

En ¡Vaya Tele! | ‘Glee’ vuelve con fuerza y a lo grande

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