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'How to get away with murder', tan antipática como probablemente adictiva
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'How to get away with murder', tan antipática como probablemente adictiva

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El perfil de Shonda Rhimes es tan elevado que ‘How to get away with murder’ se ha vendido como su última creación cuando pertenece a su productora Shondaland pero ella no es su autora. Peter Nowalk es el máximo responsable, un señor forjado bajo la influencia de esta señora tanto en ‘Anatomía de Grey’ como ‘Scandal’. Vamos, que la sombra es alargada pero no hay que confundir conceptos.

Lo que sí hay que reconocer, por ejemplo, es que este proyecto de ABC no hubiera visto la luz con una actriz negra en el papel principal, aquí Viola Davis (‘Criadas y señoras’), si no fuera por el éxito de Kerry Washington en ‘Scandal’. Y, para qué engañarnos, va dirigida exactamente al mismo público: es un thriller con una mujer como protagonista absoluta y apela al público femenino que quiere ver una obra adulta sin renunciar a ciertos toques de culebrón.

En este caso, Davis es Annalise Keating, una abogada implacable que pone a prueba el intelecto y la moral de sus alumnos pidiéndoles ayuda para sus casos. Si resultan útiles, se ganan el honor de trabajar para ella, una situación que recuerda muchísimo a la premisa de ‘Una rubia muy legal’ en clave más seria. Lo que dudo que espere es que, según apunta el episodio piloto, estos alumnos aventajados se vean involucrados en un crimen y hagan desaparecer un cadáver. ¿Por qué? Pues para engancharnos como unos adictos al caballo.

¿Decían que sería sexy?

Nowalk sabe muy bien lo que se hace. ‘How to get away with murder’ está muy lejos de ser una obra elegante, refinada y, como anunciaba la campaña promocional, sexy. No hay nada menos sexy que Davis, sobre todo cuando la actriz tiene una facilidad increíble por llorar a moco tendido (en la notable ‘La duda’ eso era un festival). Pero llama la atención, la retiene y entretiene, que es su principal objetivo.

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Esto no significa que no tenga carros de defectos. Como viene siendo habitual en la casa de Shonda, los personajes irritantes se cuentan a puñados. Probablemente se salvan tres personajes de los diez que presentan (el bonachón, la idealista y la socia de Keating) y Davis, que tiene facilidad para soltar fuegos artificiales por los ojos pero es nefasta a la hora de caminar (como Ellen Pompeo, por cierto), se pasa de rosca. No encaja que sea tan antipática, que grite a su cliente y que se deshaga en lágrimas ante su nuevo alumno, en particular por lo excesiva que está en todas estas escenas.

Tampoco resulta muy verosímil toda la ayuda que necesita la abogada para sacar adelante el caso. Una cosa es que les permita participar y otra que, como se acaba demostrando, no sería nadie sin unos alumnos que llevan tres días en su clase. Pero, bueno, este es uno de los puntos que debemos pasar por alto si queremos justificar la presencia de todos ellos en el bufete.

Una prima-hermana de 'Scandal'

Lo que no puedo criticar como un defecto es la sobre-exposición de elementos en el episodio piloto. Si se tratara de una ficción de otra productora pensaría que es el típico caso de primer episodio que quiere contar demasiado. Pero estamos hablando de Nowalk, un hombre que ha trabajado en ‘Scandal’ donde el lema era dialogar rápido, un montaje epiléptico y giros cada cinco minutos. Y este, parece ser, también es su objetivo en su proyecto.

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¿Hasta cierto punto molesta que tengan que darnos masticada toda la información y que cada vez que se refieren a una persona o hecho nos muestren imágenes pasadas? Sí. La serie presupone que su público es adulto (de aquí esa incómoda escena de sexo oral) pero da por hecho que muchos espectadores no son lo suficientemente inteligentes.

La fotografía tiene un punto bastante feísta y, si le sumamos la antipática presentación de personajes (incluyendo ese tópico de vecina interpretada por Katie Findlay), no es un placer de piloto. Pero reconozco que despierta mucha curiosidad, que es lo que tiene que hacer, y la promesa de destapar parte del misterio de cara a invierno resulta bastante honesto (lo mismo que hizo ‘Revenge’ en su primer año). Es como si nos dijeran “probadlo este otoño y, si os defraudamos, no regreséis después de Navidad”, y yo les he tomado la palabra.

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