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La importancia de los finales de temporada

La importancia de los finales de temporada
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Son muchas las veces que he leído cómo alguien se cargaba una serie por una decepcionante series finale, en especial con casos como el de ‘Lost’. No voy a entrar en el debate que causó el desenlace de dicha serie, pero sí que me gustaría hablaros de otro hecho sobre el que no se suele hablar tanto y que tiene una importancia extraordinaria para dilucidar nuestra opinión sobre una serie: Los finales de temporada.

¿Cuántas veces hemos acabado decepcionados porque una serie nos estaba gustando no sabe cómo pones punto y final a una de sus temporadas o hemos seguido viendo alguna otra que seguíamos viendo únicamente por inercia porque su season finale nos ha dejado con curiosidad por lo que estaba por llegar? Es evidente que pocas cosas hay tan efectivas para lograr un buen final de temporada como un cliffhanger que nos deje con la mandíbula desencajada, pero no todas las series pueden echar mano siempre de ello y en otras ocasiones la aparente necesidad de estirar más de la cuenta una trama agotada se vuelve en su contra.

’The Walking Dead’ y el alargamiento innecesario

El Gobernador de

El final de la tercera temporada de ‘The Walking Dead’ –ojo, que en este caso sí hay spoilers- ha sido lo que me ha hecho reflexionar sobre la importancia de un buen final de temporada, ya que el que nos ofreció la serie de AMC no puede calificarse de otra forma que de decepcionante. Ya la serie había entrado en una peligrosa dinámica de episodios de relleno –ya entraré en este aspecto con mayor profundidad otro día- tras el regreso de su parón invernal, pero la season finale fue la decepción definitiva de lo que al principio parecía que iba a ser la redención para ‘The Walking Dead’.

No voy a entrar demasiado en la estupidez de las escenas compartidas por los personajes de Andrea y Milton en aras de una errónea sensación de suspense y un dramatismo final con una efectividad bastante nula, ya que lo que me interesa es el destrozo total que se hace con el personaje del Gobernador. La apuesta definitiva por convertirlo en un villano casi cartoonesco cuadra relativamente bien con el original del cómic de Robert Kirkman, pero en la serie aniquila todo el trabajo previo de David Morrissey.

Estaba claro que los excesos por su parte iban a llegar, pero el sinsentido de su plan —¿Entrar en la prisión casi a lo loco y exponiéndose a quedarse atrapados con los zombies o a ser liquidados sin piedad por algún francotirador?— y la locura desmedida al eliminar a casi todos sus aliados pueden ser buenas escenas sobre el papel, pero no cuadran nada bien en la continuidad de la serie. Y eso por no hablar del error de dejarlo con vida, ya que todo estaba encaminado a un enfrentamiento entre Rick y él que jamás llega a darse para poder usar a un personaje muy querido con los fans en la cuarta temporada. ¿Qué importa si lo mejor que van a lograr es que sea un buen pegote final para su historia como lo era para Saruman el saneamiento de la comarca en la versión original literaria de ‘El señor de los anillos’?

Los preparativos de ’Juego de Tronos’

Imagen del final de la segunda temporada de

Vaya por delante que me encanta la adaptación de los libros de George R.R. Martin que está haciendo HBO, pero su forma de abordar los finales de temporada hasta ahora ha sido la de dedicarlas a una especie de introducción de lo que está por venir, sin tener especial interés en dar al espectador algún detalle especialmente adictivo para que sigamos viéndola. Especialmente clarificador es la segunda season finale, un remanso de paz si lo comparamos con ‘Blackwater’, el episodio justo anterior.

Esta estrategia demuestra una confianza espectacular en la serie, pero también provoca cierta insatisfacción en un espectador acostumbrado a que los finales de temporada sean el gran colofón a lo visto hasta ese momento y/o presenten alguna nueva trama que motive al espectador a querer seguir viendo la serie. Esto sólo funciona en un caso tan atípico como el de ‘Juego de Tronos’, ya que cuenta con una tremenda base de fans que no están interesados en ella como una serie en el sentido tradicional, sino como una historia continuada –que en muchos casos ya conocen al pie de la letra- en la que, por desgracia, hay parones. HBO soluciona cualquier duda posible sobre su efectividad con apabullantes campañas promocionales de cara al estreno de cada temporada.

Los cliffhangers forzados y otras soluciones de pacotilla

Imagen del final de la segunda temporada de

Ya he comentado que los cliffhangers son el arma preferida de toda serie para forzarnos a querer seguir viendo una serie, pero la cosa se complica cuando éstos no dejan de ser un timo salido de la nada –el de la primera temporada de ‘Falling Skies’- o un truco barato –la vida de un personaje principal pendiendo de un hilo es lo más habitual- para forzar al espectador a querer ver más. Luego hay casos tan populares como lo que hace muchas veces Shonda Rhimes con sus personajes que hasta se ha acuñado el término shondada para referirse a ellos.

No deja de ser una ampliación de lo que ya se hace muchas veces en un episodio aleatorio –o no tanto, que hay una tendencia a que sea antes de un parón de varias semanas-, pero las amenazas al status quo de la serie se han incumplido tantas veces en algunos casos –‘White Collar’ es el primero que me viene a la cabeza- que ya no hay quien se lo crea. Luego hay otras absurdeces como el giro radical que dio ‘Girls’ en el último episodio de su primera temporada o las completas tomaduras de pelo con las que Russell T. Davies solucionó los finales de la tercera y cuarta temporada de ‘Doctor Who’.

Apuntes finales

Imagen de la primera temporada de

Soy consciente de que no he entrado a hablar en ejemplos positivos de buenos finales de temporada, pero al final lo realmente importante es que si optas por impactar al público lo hagas de una forma que case con los visto hasta ese momento –el final de la primera temporada de ‘24’- y que no es conveniente abusar de ellos si has abusado ya de ellos y no vas a darles mayor importancia que la su efectividad momentánea, resolviéndolo luego de forma cutre.

También se puede sencillamente ver al final de temporada como el momento en el que dar al espectador eso con lo que has estado tentándole –Un romance, una muerte, etc.- a lo largo de múltiples episodios y así darle una satisfacción. Y es que no hay una fórmula secreta aplicable a todas las series, pero sí hay que saber el tipo de serie que eres y que en muchas ocasiones con seguir siendo simplemente la serie que eres ya es más que suficiente para mantener el aprecio de unos fans que pueden acabar cansándose de sentirse timados.

Imagen | Jordan D En ¡Vaya tele! | 'The Walking Dead', buscando humanidad

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