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'Los Protegidos' demuestra el poder que tiene

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‘Los Protegidos’ echó ayer el cierre a su segunda temporada dejándonos uno de los capítulos más emocionantes de los que nos ha ofrecido hasta la fecha. La serie de Ida y Vuelta se despidió demostrando que sigue siendo una de las opciones fuertes de los domingos por la noche. Aunque ha perdido seguimiento respecto a la temporada pasada, sus episodios han rondado los tres millones de espectadores cada semana, con un share medio en torno al 15%, nada mal teniendo en cuenta que se ha enfrentado semanalmente a la consolidada ‘Aída’ y a la película de la semana de La 1.

Los Protegidos‘ ha ido creciendo con cada nuevo capítulo. Al final de su primera temporada tuvimos la sensación de que la serie tenía elementos más que mejorables, algo en lo que al parecer se ha trabajado para que no volviera a ocurrir. No sólo me refiero a cómo se ven los poderes de los niños en la pantalla (ya no parece que las cosas se muevan con hilos ni que los planos estén superpuestos), sino también a sus tramas. ‘Los Protegidos’ nos había vendido una historia de la que se podía sacar mucho jugo y algo de ese zumo es el que por fin ya hemos disfrutado.

La fuerza de la trama principal

En ocasiones nos encontramos ante series que empiezan con un hilo argumental fuerte pero que pronto se olvidan de él y se centran en subtramas que, aunque nos entretienen y merecen la pena, no terminan de explorar en lo que el espectador quiere ver realmente. Algo así ocurrió la pasada temporada, en la que ‘Los Protegidos’ no puso demasiado énfasis en su historia principal. Todo ha mejorado en la segunda temporada. Después de dar varios palos de ciego, conocemos algo más de los malos de la historia y hemos visto cómo nuestros protegidos se han enfrentado a ellos sin ningún temor. Es cierto que cuando más hemos visto estos enfrentamientos ha sido en los extremos de la temporada (al inicio y al final), pero se han dado con la dosis necesaria como para mantener despierta nuestra curiosidad semana tras semana.

Otro elemento con el que también han acertado ha sido con la lenta transformación que se ha comenzado a dar en nuestros protagonistas. Creo que cualquier seguidor de la serie esperará que en el futuro estos protegidos se conviertan en pequeños héroes que utilicen sus poderes más allá que para ocultarlos del resto de la sociedad y hacer pequeñas trastadas. Esperamos cosas grandes de ellos, sobre todo después de saber que un grupo malvado se cierne sobre sus vidas, por lo que batallas como la que se ha dado en el último capítulo serán muy bienvenidas en próximas ocasiones.

También hemos conocido a otros niños con poderes, algo que agradecemos. Aún me sigue asustando aquella niña capaz de hacerte decir la verdad con sólo tocarte con su mano (la frase “Dime dónde están los niños” sigue atormentándome en mi cabeza). Quizá he echado en falta conocer realmente qué hacen esos niños con sus poderes, es decir, suponemos que hacen el mal, pero todavía debe explicarse qué tipo de mal es el que fomenta aquel al que todos llaman Padre.

Ya lo intuíamos, pero ahora sabemos que el papel de Padre se ha vuelto esencial para ‘Los Protegidos’. La última escena del capítulo de ayer nos ha dejado con la seguridad de que este enigmático personaje seguirá siendo una pieza clave en la serie. Además, también tenemos una interrogación en el aire en la que muchas series de este tipo hacen frente tarde o temprano. ¿Podrán cambiar el futuro al que parecen destinados tras la premonición de Blanca? ¿Será todo un engaño del propio Padre? Tendremos que esperar a la tercera temporada para enfrentarnos a ello.

La reaparición del hermano perdido

Puede que el elemento que más cansancio nos ha producido a lo largo de esta temporada sea el personaje de Víctor, el hermano de Culebra. No por culpa de Maxi Iglesias (el actor ha estado a la altura de las circunstancias), sino porque con su inclusión en la serie se ha notado demasiado aquel viejo dicho popular que dice que a las series españolas les sobra tiempo. Hoy en día alabo el trabajo de cualquier equipo que se enfrenta a hacer una serie sabiendo que tiene que rellenar más de una hora con cada capítulo semanal. El aspecto negativo de este hecho es que en ocasiones nuestra ficción nacional se llena de escenas repetidas en las que nadie hace nada.

Y, como estamos en España, nos encontramos con muchos momentos en los que el espectador se revuelve en su asiento deseando que la trama evolucione. Con Víctor hemos visto algo de eso (aunque también se ha dado en otras ocasiones). Ha tenido muchos momentos de reflexión más que de actuación, aún cuando se suponía que su personaje llevaba ocho años preparando su venganza. Le ha costado avanzar pese a que llevaba un gran peso en la serie y nos ha dejado con la sensación de que ‘Los Protegidos’ sería una serie aún mejor a la hora de contar su historia si cada episodio durase sólo 45 minutos.

Respecto al destino de Víctor, no creo que se mereciera morir después de todo. Pero entiendo que la casa de Mario y Jimena no de abasto para tantos niños y que alguien tuviera que morir para que el capítulo con el que se cerró la segunda temporada fuera tan completo como el que nos ofrecieron.

‘Los Protegidos’ también ha tenido escenas que le han hecho restar algunos puntos. De esta segunda temporada recuerdo en concreto una en la que Sandra, gracias a sus poderes, consigue salvar a su hermana, ingresada en un hospital, después de que esta tuviera una parada cardíaca y los médicos tardasen una eternidad en acudir a la urgencia. Se agradecería que se cuidasen aspectos como estos en un futuro, que no hacen más que restarle credibilidad a la serie.

Una buena serie gracias a un buen casting

No tiene nada de importancia para el desarrollo de la historia principal (o al menos no por ahora) pero Rosa Ruano sigue siendo uno de los mejores personajes dentro de ‘Los Protegidos’. Más allá de Mario y Jimena (que se han mantenido en su buena línea esta temporada), Rosa Ruano le aporta un buen tono de diversión cada vez que aparece en cualquier sitio, por lo que es uno de los personajes con el que el espectador adquiere mayor complicidad. Esta temporada hemos seguido disfrutando de ella (no podría ser de otra forma), hasta el punto de que he fantaseado con la idea de verla protagonizar un spin-off, por ejemplo, en una serie en la que la Ruano resolviera los casos de su marido gracias al poder innato que tiene para curiosear.

Ya con los pies en la tierra, el papel de Rosa Ruano no es más que el ejemplo más claro de cómo está cuidado el casting de la serie, algo que también podemos observar con los niños pequeños, ya cuando teníamos asimilada la idea de que en la ficción española un niño debía ser más repelente cuanto menos edad tenía. En ‘Los Protegidos’ no es así. Los niños pequeños sólo despiertan ternura, que es lo que se supone que deben despertar y no tenemos hacia ellos ese odio que sí nos despiertan esos personajes en otras series.

No puedo pasar por alto esta entrada sin comentar lo divertido que me parece cada vez que Lucas se hace pasar por alguien. Todavía no he encontrado a ninguno que haya logrado desagradarme al cambiar de registro e incluso en el último capítulo me sorprendí tras ver al actor que interpreta a Padre convertido en el adolescente. El poder de este protegido es una de las bazas de la serie, ya que consigue hacernos pasar momentos muy divertidos cada vez que se pone en marcha.

¿Un año para la tercera temporada?

No me gustaría que pasara el mismo tiempo entre la primera temporada y el estreno de la segunda para que podamos disfrutar de nuevos capítulos de ‘Los Protegidos’. Ahora que ha demostrado su buena evolución queremos saber cuanto antes qué va a suceder y alargar el tiempo de espera sólo puede hacer que decaiga el interés por la serie o que sus tramas caigan en el olvido con el paso de los meses. Septiembre podría ser un buen mes para la vuelta de la ficción, aunque si eso va a hacer que la calidad empeore no me importaría hacer de tripas corazón y esperar hasta enero del año que viene para disfrutar de su tercera temporada.

Esta temporada hemos visto muchos más poderes de los que hasta ahora nos habían enseñado.

Pero quizá hemos pasado uno por alto y sea de los más importantes. Es ese que se desprende de la propia serie y que comparte con otras ficciones de la actualidad. Un poder que deja al espectador con ganas de saber, de conocer más sobre la historia y los personajes que se derivan de ella. Es el poder de la expectación, algo que ‘Los Protegidos’ ha demostrado dominar a la perfección esta temporada. Si no, no tendríamos tantas ganas de que la tercera temporada diera el pistoletazo de salida mañana mismo.

En ¡Vaya tele! | Cinco elementos comunes encontrados en ‘El barco’ y ‘Los protegidos’

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