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'Satisfaction', la serie cuyo estupendo piloto es su gran condena

'Satisfaction', la serie cuyo estupendo piloto es su gran condena
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Usa Network es un canal que se encuentra muy cómodo en el perfil de ficción que ha construido; la mayoría de sus series son títulos conclusivos son grandes pretensiones pero solventes que suelen jugar en el terreno de la dramedia y, aunque no falten toques trágicos, priorizan el buen rollo como emoción común a sus historias. Es por esto que me sorprendió encontrarme con un primer episodio como el de ‘Satisfaction’, un drama de personajes que encaja con el perfil por tono –incluso tiene ese punto cínico que encontramos (en menor medida) en algunos de los títulos de la cadena- pero como planteamiento tiene una estructura diferente e incluso peculiar en sí misma.

Matt Passmore interpreta a Neil, un ejecutivo de estos entregados al trabajo que cada vez está más alejado de su mujer Grace (Stephanie Szostak) y su hija adolescente. Pero una crisis existencial arremete contra él; la comodidad de su vida no le motiva, se siente vacío e inútil. No ayuda que la relación con su mujer es prácticamente inexistente. Después de un incidente en un avión que hace explotar a Neil dejándole en paro por iniciativa propia, vuelve a casa para encontrarse a Grace en la cama (la pared) con otro. Este es el catalizador definitivo de todo lo que ocurre en la hora y algo que dura el episodio de presentación.

American Beauty Style

Sobre el papel parece la eterna historia de crisis de mediana edad y crisis matrimonial, y sobre el papel lo es. Sin embargo, la forma en la que se presentan los puntos de vista de ambos consigue dibujar un espectro de emociones a veces identificables, otras entendibles, que involucran y arrastran incluso en los giros más forzados o los más predecibles. La primera mitad vamos de la mano de él, cuya arrogancia y seguridad en sí mismo dista mucho de la actitud con la que empezaba Lester Burnham en ‘American Beauty’ pero son dos personajes que comparten al 100% esa esencia de insatisfacción de la clase media-alta del suburbio americano. De hecho, desde el núcleo familiar de ‘Satisfaction’, el personaje de la hija adolescente y el toque crítico y cínico del conjunto hasta esa voz en off, la serie es completamente heredera de la merecidamente oscarizada película de Sam Mendes.

Lo que al principio es rechazo hacia un personaje en apariencia típico se convierte en el reconocimiento absoluto del orígen de sus problemas. Sus dolencias están tan bien reflejadas –contradicciones incluidas, porque todos las tenemos- que Neil acaba cayendo simpático. Cada escalón en el aprendizaje del personaje sobre cómo se siente y por qué tienen una combinación de tristeza y comedia muy bien equilibradas. Y cuando crees estar completamente de su lado, entra el punto de vista de Grace. Su discurso cae igualmente en terrenos muy manidos –esposa abandonada que se siente vacía- aunque en este caso el desarrollo es algo más mecánico y no se conecta tanto con ella.


La presentación de Neil

Desde un punto de vista narrativo, ‘Satisfaction’ es muy interesante. Juega constantemente con los códigos que como espectadores conocemos de este tipo de historias y disfruta condicionando nuestra lealtad (porque la genera con muy poco). Sin embargo, tiene un gran pero. Uno letal. El primero es un gran episodio. Con buen ritmo, remarcable dirección y una estructura que funciona e involucra. De hecho, el arco de presentación de Neil a lo largo de la hora y pico es fabuloso, hay un antes y un después muy claros y todo el proceso está contado con elegancia y acierto. Sin embargo, el final no abre un mundo de posibilidades. Es difícil saber por dónde se desarrollarán el resto de episodios o en qué consistirá su estructura.

El gran problema es que básicamente la serie se arrincona con la conclusión de este primer episodio. Presenta a los personajes, cuenta de donde nacen sus conflictos y cómo lidian con ellos y prácticamente llega a una conclusión. Sí, se genera una nueva situación familiar que quizá consiga atraer al espectador, pero el segundo episodio ha confirmado que realmente no tiene mucho que aportar. Es más de esos conflictos, más de esos motivos, más de todo lo que ya han conseguido comprimir en un solo episodio largo. El universo de secundarios no motiva en absoluto y las tribulaciones con los trabajos de ambos o cómo van a resolver el dilema de las infidelidades no atrapan demasiado porque –tras la catarsis inicial- caen en general en terrenos muy convencionales y, sobre todo, predecibles.

Sean Jablonski (‘Nip/Tuck’) es el creador y productor ejecutivo de ‘Satisfaction’, un drama sobre las políticas del matrimonio que arremete inicialmente contra los ideales del sueño americano. Creo que es la primera vez que me encuentro en esta disyuntiva con una serie: recomendaría el primer episodio, al fin y al cabo es como ver una película, pero tras ver el segundo confirmo que no me interesa lo más mínimo seguir más allá.

En ¡Vaya Tele! | 'The Strain' se luce con un piloto muy prometedor

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