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Te voy a echar mucho de menos, 'Parks and Recreation'
Series de ficción

Te voy a echar mucho de menos, 'Parks and Recreation'

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Abril de 2009: NBC estrena 'Parks and Recreation', una serie vendida como un spin-off espiritual de 'The Office', una de las mejores comedias en antena por aquel entonces. La primera temporada apenas tuvo seis episodios, pero fueron suficientes para que muchos espectadores huyeran de ella para no volver. Yo decidí continuar adelante pensando en que la versión americana de 'The Office' también había empezado muy mal para luego reconducir la situación en su segunda temporada. Con 'Parks and Recreation' sucedió lo mismo, pero los habitantes de Pawnee rápidamente ocuparon el lugar en mi corazón que estaba reservado hasta entonces para los trabajadores de Dunder Mifflin.

Sin embargo, he de reconocer que considero que 'Parks and Recreation' tocó techo en su magnífica tercera temporada y que nunca ha vuelto a igualar ese nivel de perfección, pero eso no ha sido obstáculo para seguir disfrutando como un enano con ella y para que la noticia de que la séptima temporada iba a ser la última fuera cualquier cosa menos buena. Eso sí, he disfrutado enormemente estos últimos trece episodios y la despedida definitiva ha sido dura, hasta el punto de que me cuesta concebir que alguien que haya amado la serie en algún momento no vea cómo las lágrimas se escapan de sus ojos al decir adiós para siempre a Pawnee.

'Parks and Recreation', el hogar del cariño y el buen humor

Johnny Karate

Una de las cosas que más había notado durante las últimas temporadas de la serie es que sus guionistas habían optado por potenciar todo lo posible el cariño que teníamos hacia sus protagonistas en detrimento de dar rienda suelta a la faceta más divertida de 'Parks and Recreation'. Este punto es algo que también se ha mantenido durante estos últimos trece episodios, pero en esta ocasión sí han sabido encontrar un maravilloso equilibrio con el humor en episodios como aquel en el que encierran a Leslie y Ron para que resuelvan sus diferencias o el de la despedida televisiva del personaje de Johnny Karate.

De hecho, esta última temporada ha sido la mejor de la serie en varios años, ya que además de recordarnos el motivo de nuestro amor a los personajes y de hacernos reír también ha habido una lucidez indiscutible en lo referente a lo que nos querían contar y también a la forma de hacerlo. Como es lógico, no ha sido una gran historia repleta de giros, pero sí suficientemente rica para dar ese puntito extra de calidez a este adiós definitivo de los habitantes de Pawnee.

Un gran final de serie

El bebé

Ya el décimo y el undécimo episodio habían dejado un claro sabor de despedida, pero los guionistas de la serie tenían reservado para nosotros un capítulo doble que perfectamente podría haber fracasado en su propósito, ya que en el fondo no deja de comprimir de forma acelerada lo que está por venir en el futuro de todos los protagonistas. Sin embargo, el cómo se hace es lo que no solamente evita la decepción, sino que atrapa a un espectador que va emocionándose cada vez un poquito más hasta que resulta prácticamente imposible contener las lágrimas.

Vital para lograrlo es el hecho de que nunca dejaron de lado la comedia -mi gag favorito probablemente sea la forma en la que Tom cerraba la presentación de su libro- y tampoco traicionaron las características que hicieron que adorásemos a los habitantes de Pawnee -¿alguien duda que muchos habrían caído en la tentación de humanizar a Ron Swanson con un abrazo o alguna otra muestra de afecto que no encaja con él?- Fue un episodio final en el que todo encajaba en su lugar con increíble naturalidad por mucho que sucedieran muchísimas cosas en un muy corto espacio de tiempo.

Eso sí, lo mejor de todo de esta despedida para 'Parks and Recreation' es que consigue dar un final adecuado a las necesidades de todos los personajes sin dar la sensación de estar forzándolo. Ahí ha venido muy bien aprovecharse del recurso de los saltos en el tiempo, ya que hacerlo todo de golpe sí habría pecado de una notable falta de naturalidad. No obstante, tal y como lo han hecho consiguen dejarlos felices a ellos y a nosotros también.

Hasta siempre

Leslie y Ben

Voy a echar muchísimo de menos a 'Parks and Recreation' y a todos sus personajes, desde ese tornado de optimismo que es Leslie Knope hasta ese adorable saco de golpes finalmente conocido como Garry Gergich -adorable es una palabra genial para describir a la propia serie, pero era él, un secundario nunca suficientemente reconocido, el que mejor lo representaba-. Todos ellos tienen un lugar especial en mi corazón y lo único realmente negativo que puedo decir de esta última temporada de 'Parks and Recreation' es que ha sido la última. Muchas gracias por todo, Pawnee.

En ¡Vaya Tele! | 19 razones para mudarse a Pawnee

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