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'The Newsroom', más ficción y menos realidad

'The Newsroom', más ficción y menos realidad
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Pocas series han sido capaces de levantar tantas pasiones como 'The Newsroom' y no solo las de sus seguidores más acérrimos sino también las de quienes no acaban de conectar con la última serie de Aaron Sorkin. Dos bandos enfrentados en torno a una ficción que algunos veían llena de defectos mientras otros seguían aferrados a sus virtudes. Una de estas virtudes siempre ha sido la mirada que 'The Newsroom' hacía sobre algunas de las noticias del pasado reciente de Estados Unidos, que recogía con su particular visión impecable sobre cómo tratar estos hecho de forma correcta.

Este fue uno de los pilares indiscutibles de su primera temporada, por el que recibió todo tipo de elogios y críticas y del que parece que se ha distanciado en parte con la emisión de sus nuevos episodios. Esto se ha producido en favor de seguir escarbando en las relaciones de los protagonistas, que siguen destacando por una intensa inestabilidad emocional, y por incluir sucesos ficticios que están ocupando buena parte de la temporada, dejando al margen los hechos como pilar férreo de 'The Newsroom'.

No solo es en esta parte donde 'The Newsroom' ha dejado al margen su esencia. La redacción de News Night ha pasado de ser utópica para albergar errores a la hora de informar. Algunos son pequeños y fácilmente corregiles, como el dado en el quinto episodio en el que solo emitieron una parte de una grabación telefónica. Otros han resultado más graves y suponemos que tendrán consecuencias serias, como lo currido con el caso Génova. Este último ha sido el aporte de ficción por excelencia, ya que se ha convertido en una trama continuista que está marcando el desarrollo de la temporada. Buena elección la de 'The Newsroom' de presentarnos una historia que sirve de enganche y que cubre los vacíos que van dejando los saltos temporadas que la ficción acostumbra a dar con cada nuevo episodio.

El caso Génova ha permitido mostrar que la redacción de 'The Newsroom' también es capaz de arremeter contra los demócratas cuando es necesario, después de las críticas recibidas sobre su ataque constante al partido republicano. Si nos quedamos en esta valoración estaremos cayendo en el pequeño engaño de comparar un ataque ficticio, que no se fundamenta en algo que realmente hayan hecho los demócratas, con todos los ataques reales que 'The Newsroom' ha vertido contra los republicanos desde sus inicios. De todas formas, no me interesa lo más mínimo estar ante una serie equilibrada en cuanto a collejas se refiere. Puestos a elegir prefiero el informativo de la primera temporada, dispuesto a arriesgar y a mojarse sin importar hacia donde señalaran las críticas que por ello recibía.

Quizá por este aluvión de críticas, 'The Newsroom' se ha convertido mucho más en serie a lo largo de esta segunda temporada, apartando del primer plano los sucesos reales y utilizándolos casi como elemento decorativo. No es que la redacción de News Night se haya apartado de la carrera por aleccionar, la actitud de Jim durante las primarias republicanas demuestra que aún hay ganas de mostrar a la audiencia cómo se deberían hacer las cosas, pero sí está demostrando que opta por pasar de puntillas en vez de entrar de lleno en la crítica hacia el mundo de los medios de comunicación, tal y como nos había acostumbrado el año pasado. Puede que con esta decisión las críticas sean menos feroces, pero también que 'The Newsroom' pase a levantar menos pasiones de las que consiguió con su primera temporada.

En ¡Vaya tele! | Cinco argumentos contra 'The Newsroom' que no comparto, Los cinco defectos que Sorkin debería haber pulido en la segunda temporada de 'The Newsroom'

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