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El estado de las cadenas españolas: Telecinco, el triunfo del morbo

El estado de las cadenas españolas: Telecinco, el triunfo del morbo
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Creo que muy pocos estarán en desacuerdo si afirmo que Telecinco es la cadena de televisión que peor imagen tiene en nuestro país. Denostada por muchos y seguida también por muchos otros, la cadena es experta en levantar pasiones, sentimientos enfrentados que surgen como consecuencia de una programación compactada en torno al mismo propósito. Se trata de otra de las grandes casas televisivas surgida en los años 90, que ha sabido hacerse con un tipo de público muy concreto dispuesto a no abandonarla bajo ninguna circunstancia.

Aún así, la cadena también ha sufrido las consecuencias de la fragmentación de audiencias con la llegada de la TDT, por lo que ha tenido que pasar del cómodo liderazgo que da superar el 20% de share de media mensual al ajustado dominio con cifras por debajo del 15%. Pese a esta reducción, sigue apostando por una programación centrada en el mundo del corazón y los realities, dos bazas que le han servido para ser una de las opciones más vistas en nuestro país también hoy en día.

Esta estrategia le ha llevado a encontrar el rechazo más absoluto de una parte de la audiencia, que llega a maldecir su sola presencia como oferta televisiva. Para ese sector, la cadena basa su programación en el morbo y refleja una serie de valores que perjudican al resto de la sociedad. Se trata de un sentimiento que se ha intensificado actualmente pero que nació hace ya algunos años, cuando Telecinco se convirtió en la cadena que muchos veían en privado mientras afirmaban que veían La 2 en público.

Experta en retroalimentación

Un personaje famoso tiene la oportunidad de que su vida se exponga en Telecinco las 24 horas del día. Con el paso de los años, la cadena ha sabido sacarle partido al mundo del corazón, exprimido hasta la última gota en la mayoría de sus programas. Incluso la propia Telecinco se ha convertido en una máquina de hacer famosos, gracias a los constantes realities que ha llevado a cabo y que también han sido explotados hasta la saciedad. La rentabilidad que la cadena le da a los realities es evidente, por lo que siempre ha procurado tener uno en emisión, para que se pueda hablar de él en el resto de programas.

Espacios como 'Gran Hermano', 'Supervivientes' o '¡Mira quién salta!' se suceden a lo largo de la temporada, a la vez que cuentan con el visto bueno de un público que parece no cansarse con lo que la cadena tiene que ofrecerle. Por supuesto que estos programas cuentan con el morbo como bandera, un cebo apetecible para muchos que le ha servido a Telecinco para asentar a un buen número de espectadores, capaces de mantenerse fieles a su programación y no abandonarla sea cual sea la oferta de la competencia.

Salvame

El ejemplo más evidente de la capacidad para renovar contenidos que tiene Telecinco lo encontramos en 'Sálvame', el principal pilar de su programación. Se trata de un espacio que cada semana se emite durante más de 24 horas, es decir, si se emitieran todas las horas semanales de 'Sálvame' seguidas ocuparían todo un día en su programación cada semana. A Telecinco no parece importarle este hecho, ni las críticas que recibe por ello, ya que se trata de una cadena que sabe lo que es, conoce lo que ofrece y actúa en consecuencia.

Telecinco también ha conseguido destacar por el constante baile que sufren sus programas en la parrilla, sobre todo cuando estos no tienen el éxito esperado. Cambiar de día sus series, programarlas más allá del prime time o interrumpir su emisión sin previo aviso son características que se suceden en su programación, algo que no le ayuda a mejorar la pésima imagen que tiene entre los espectadores. Estos métodos pueden hacer que haya quienes no estén dispuestos a seguir una nueva ficción en el futuro, sobre todo cuando han visto el trato que ha recibido la anterior tras no cosechar un buen resultado en audiencia.

El enemigo a batir

Pese a sus defectos, las críticas y su monótona programación, Telecinco sigue siendo la cadena a superar. Es la que obtiene con facilidad una media de share diaria superior al resto, aunque también demuestra algunas de sus debilidades, sobre todo durante los fines de semanas en los que no hay carreras de Motociclismo. La fidelidad de su audiencia a programas como 'Gran Hermano' o 'Sálvame' y series como 'La que se avecina' o 'Aída' han provocado que su programación no tenga dificultades para ser la más seguida en nuestro país, aunque en los últimos meses ha visto como Antena 3 ha conseguido recuperar terreno.

La que se avecina

Además, es la cadena privada que sabe fabricar mayores éxitos actualmente, llegando a convertir en fenómenos televisivos algunos de sus programas. El ejemplo más reciente lo encontramos con lo sucedido con 'La voz', un formato que Telecinco ha sabido aprovechar en España y que ha arrasado en cuanto audiencias se refiere, convirtiéndose en uno de los programas imprescindibles de la temporada, que contará con un hueco fijo en la parrilla hasta que la audiencia decida, tal y como ocurrió en el pasado con 'Operación Triunfo'.

Buena parte del éxito de sus programas es debido a la presencia de una serie de presentadores con gran carisma, que son uno de los puntos fuertes con los que cuenta la cadena. Mercedes Milá, Jorge Javier Vázquez o Jesús Vázquez son algunos de los presentadores estrella, que han conseguido fundir su personalidad a una serie de programas que perderían parte de su esencia si fueran conducidos por otras personas. Y es que Telecinco basa su programación en programas de la casa, siendo la cadena privada capaz de emitir mayor número de horas de espacios de producción propia de toda la oferta televisiva actual.

Fidelidad a un modelo

La lógica nos dice que Telecinco será fiel a su modelo televisivo en el futuro, ya que le permite conseguir buenos datos de audiencia con una serie de programas rentables, algo soñado por muchas cadenas de televisión. Sin embargo, no puedo obviar el problema más turbio que tiene hoy en día, originado como consecuencia de la mala fama que se ha ganado con el paso de los años. Se trata del hecho de estar en el punto de mira del sector más crítico de los espectadores, esos que están dispuesto a atacar a la cadena donde más le duele: los anunciantes.

El caso vivido con 'La Noria' hace unos años o, más recientemente, la polémica surgida en torno a la salida de Argi de la casa de 'Gran Hermano' nos demuestra la debilidad que presenta Mediaset cuando una de las polémicas surgidas en Telecinco bordea los límites de la ética de algunos espectadores, que han llegado a atacar a sus anunciantes para que estos presionen sobre sus contenidos. Es un asunto peliagudo que podría traer cola en el futuro y que pone entre las cuerdas a Telecinco. Pero, sobre todo, ha sido la única vía que ha conseguido la moderación que una parte importante de la audiencia siempre ha deseado.

En ¡Vaya tele! | El estado de las cadenas españolas: Cuatro, buscando personalidad

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