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El mechero de "Supervivientes": Parte 235

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A estas alturas, cuando ya está más cerca del final que del principio, Supervivientes se ha consolidado como un aceptable éxito de audiencia, dominando anoche el prime time con un 24,8 de share. Y eso a pesar de que, salvando el descenso a la locura de Carmen Russo (la gran favorita para ganar el concurso), el programa ha estado marcado por el aburrimiento y una patente desorientación a nivel creativo. Y es que empezando por el sonrojante fiasco de Marlene Morreau, casi nada ha salido como se esperaba. Pepe da Rosa iba como secundario cómico en pareja con Pipi Estrada, pero acabó mostrando su alma de señorito sevillano para llorar a lágrima viva una vez que empezó a echar de menos la copita de mediodía con sus amigos. Y qué podemos decir del mal perder del machito Luna, que quería ser un galán romántico y regresó con el rabo entre las piernas desesperado por darse una ducha.

Pero al menos el conflicto con el mechero ha dado algo de vida al concurso, sobre todo cuando en un momento dado todos han buscado salvar su pretendido honor actuando como chivatos. Por no hablar de lo tonto que resulta compartir secretitos en un plató de televisión rodeados de micrófonos. Al final no había un mechero sino cuatro o cinco, de diferentes colores y con marcas publicitarias raras de verdad para una isla tropical. Nunca se ha demostrado que alguno se utilizara para hacer fuego o identificado al responsable, pero han funcionado a la perfección creando conflicto, algo más irónico si cabe teniendo en cuenta la yihad anti-tabaco que vivimos. Así que en honor a este mechero ya mítico que nos ha salvado del sopor, recordamos a la madre de todos los mecheros televisivos de España, el surrealista Sole, que te meto con el meshero.

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En ¡Vaya Tele! | Vuelve Supervivientes, con novedades

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