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Lucía Etxebarria en 'Campamento de verano', como pulpo en un garaje

Lucía Etxebarria en 'Campamento de verano', como pulpo en un garaje
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Ni una semana y media ha durado la aventura de Lucía Etxebarria en 'Campamento de verano', el reality al que acudió por motivos económicos a pesar de haber criticado este tipo de televisión en el pasado. Desde el estreno del programa, la escritora se ha convertido en el centro de atención de todas las miradas, algo que nos ha hecho pensar que nos encontrábamos en un reality protagonizado por ella misma donde el resto de participantes solo eran personajes secundarios.

La Premio Planeta, como bien se han encargado de recordanos a cada instante, no ha encontrado su hueco en un lugar que no parecía diseñado para ella. Aún así, estas diferencias son las que 'Campamento de verano' ha querido explotar desde el primer instante, sobre todo para encender la mecha del morbo que hiciera que los espectadores acabaran enganchados a un reality que partía con una puesta en escena bastante pobre. El choque de personalidades nos ha demostrado la diferencia de dos mundos, una confrontación que ha hecho que el programa encontrara un elemento dispuesto a cuestionar su mecánica constantemente, algo que el reality de Telecinco tampoco ha sabido aprovechar.

En vez de eso, 'Campamento de verano' se ha dedicado a alargar la agonía de la escritora lo máximo posible, colocándola en una situación privilegiada con respecto al resto de los concursantes. Telecinco era consciente de la carta que Lucía Etxebarria jugaba en su programa, por lo que no ha aceptado su abandono hasta que esta ha mostrado signos de estar pasando un auténtico calvario en la sierra. Pero con el paso de esta peculiar concursante, hemos obtenido las pruebas que nos indica que no todo el mundo tiene la habilidad de convertirse en un personaje televisivo, expuesto al ir y venir de cámaras y a las salas de montaje

Sin entrar en las absurdas polémicas que la escritora ha protagonizado en nueve días de reality, 'Campamento de verano' quiso arrancar con la baza de una persona ajena al mundo televisivo, una manera con la que, por qué no, expandir el amplio reparto de personajes que la cadena tiene a su disposición para explotar de decenas de formas diferentes. Con la entrada de Lucía Etxebarria se nos ofrecía algo "nuevo", un elemento que pretendía aportar una visión distinta que al final no ha terminado encajando en lo que el show pretendía ser.

El experimento no ha sido satisfactorio, sobre todo para la escritora, que no ha encajado entre un grupo de perfiles que conoce a la perfección el juego de la televisión. El resultado ha sido un conjunto de escenas reflejando la tortura de Lucía Etxebarria, que el espectador ha podido disfrutar cruelmente al no tomarse en serio nada de lo que estaba pasando. Al fin y al cabo, ella tenía la oportunidad de salir del programa en cualquier momento, como acabó ocurriendo durante la noche de ayer.

Después de su marcha comienza otro 'Campamento de verano', igual de insípido pero sin la presencia de la escritora como elemento fundamental con la capacidad de centrar todo el desarrollo del reality. No creo que tras la experiencia del campamento Lucía Etxebarria tenga ganas de volver a la televisión, aunque su paso por el programa de Telecinco nos ha dado razones para pensar que daría mucho juego en un reality centrado exclusivamente en ella. Eso sí, su colaboración y sus ganas de reírse de sí misma deberían estar presente desde el primer minuto, la única vía para que espectador y escritora puedan disfrutar al mismo tiempo de un programa de televisión.

En ¡Vaya tele! | 'Campamento de verano', la pobreza del low cost

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